El discurso de Martín Guzmán que descoloca al kirchnerismo

ECONOMÍA Por Por Daniel Fernández Canedo para Clarín
El ministro destaca que el exceso de pesos circulando impacta sobre el dólar. Un cambio en la visión del oficialismo.

Tal vez pasó desapercibido porque a la hora de pronunciarlo Clarín anticipó en exclusiva la noticia de la muerte de Diego Armando Maradona que instantáneamente entristeció a los argentinos y al mundo futbolístico. 

El discurso del ministro Martín Guzmán en el cierre de las Jornadas Monetarias del Banco Central implicó un cambio importante sobre la visión en materia económica que tienen buena parte de los funcionarios económicos del kirchnerismo.

Con el tono académico que le resulta familiar, el ministro puso el foco sobre el tema de la emisión de moneda que generaron los bancos centrales del mundo para atender la crisis generada por el coronavirus y abrió su punto de vista sobre la diferencia que esa política implica para los países en desarrollo.

Dijo Guzmán que "la expansión de la liquidez se puede canalizar en parte a la demanda por moneda extranjera y genera presiones cambiarias".

En otras palabras, dejó en claro que piensa que la emisión de pesos en exceso va a la compra de dólares y que ese comportamiento se traduce en una suba del dólar que, a su vez, impulsa la inflación.

El mecanismo es archiconocido en la Argentina, pero una parte no menor de los economistas del Gobierno sigue pensando e impulsando la idea de que emitir pesos en exceso no tiene consecuencia sobre la suba de precios y que con cepo cambiario no habría motivos de preocupación sobre un salto del dólar.

El ministro remató el tema al decir que la "expansión de liquidez debe generarse con cuidado especial en economías como las nuestras". ¿Cuál es la característica distintiva de nuestra economía? La desconfianza en el peso como reserva de valor y poder de compra.

Los pesos que sobran dicen los economistas, se van por el sector externo y lo que quedan es suba de precios de alimentos y baja del poder de compra de los salarios.

La definición de Guzmán cobra relevancia cuando tanto Economía como el Banco Central se muestran confiados en haber alejado el fantasma de una hiperinflación a partir del mayor control del mercado cambiario, que en la semana se reflejó en el intento de descomprimir al dólar "contado con liquidación" ablandando las condiciones para la compraventa.

El mensaje del ministro, además, y en lo que hace a la interna del Gobierno, llega después de la decisión de no otorgar la cuarta ronda del bono IFE de $10.000 y en medio de la presión política por las ayudas para los sectores de bajos ingresos características de fin de año que, en 2020, por tratarse de un año de fuerte caída de actividad, cobran una relevancia especial.

Pero el recorte de la emisión monetaria no logró aún resolver uno de los problemas centrales de la economía argentina en estos tiempos: el alto nivel de la brecha cambiaria.

La distancia entre el dólar mayorista ($81,03) y el contado con liquidación ($149,54) es de 85% y respecto del blue ($155) alcanza a 91%. Esos niveles de brecha siguen siendo altos para justificar un cambio en el comportamiento de exportadores e importadores, según la opinión de los operadores de comercio exterior.

La brecha entre dólares fue cediendo (cabe recordar que superó 120% hace pocas semanas) y el Banco Central fue acelerando el ritmo de devaluación al pasar el aumento mensual del dólar oficial de un ritmo de 2,7% a 3,5%.

El cambio en el ritmo de devaluación obedece a que dentro y fuera del Gobierno se espera un salto de la inflación para esta última parte del año.

A los aumentos de nafta, peajes, cigarrillos y prepagas se sumó en las últimas semanas una trepada del precio de la carne —impulsada por la mayor demanda por parte de China— que provocó un salto de 10% en promedio en los mostradores y coronó una suba del índice minorista algo inferior al 3,8% de octubre, pero no tan lejana, según la opinión de los analistas.

El retiro de algunos productos de la lista de precios máximos, el mayor ritmo de devaluación para evitar un atraso del dólar, la soja en torno a US$420 la tonelada, el trigo tonificándose, la puesta en marcha del plan Gas 4 y las negociaciones con el FMI en el intento de llegar a un acuerdo en febrero van bosquejando un andarivel por el que la economía podría transitar en el fin de año. Lejos de un festejo, pero más cerca de poner los pies en la tierra.

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