No hay indulto que valga para Cristina

El presidente Alberto Fernández, ¿Aceptará indultar a Amado Boudou? La ley se lo permite. ¿Indultará también a Cristina? La ley no se lo permite
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Los indultos son sobre las condenas. Y Cristina, todavía no tiene ninguna condena, aunque varias causas tienen ese destino. ¿Cómo harán para destituir a la Corte Suprema? Son preguntas que parecían una locura de fanáticos hasta que habló Francisco “Paco” Olveira, el cura más radicalizado del cristinismo. Juega siempre al límite del sistema. Apoyó la legalización del aborto y dijo que los cristianos no podían votar por Macri. Por eso fue sancionado y le impidieron impartir misa en la parroquia de la Isla Maciel. Puso su acción pastoral militante al servicio de Cristina y del ex intendente de Avellaneda y hoy ministro, Jorge Ferraresi. 

Olveira se nutre del pensamiento del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, algunos de cuyos integrantes, en los 70, acompañaron el foquismo guerrillero. Esta vez el cura escandalizó a la propia iglesia y a medio mundo laico porque le pidió a Alberto Fernández que indultara a Amado Boudou y que destituyera a la Corte Suprema. En una sola declaración, le exigió al presidente que cometa dos atropellos antidemocráticos.

1) Que deje perdone los delitos y deje en libertad a un delincuente de estado como el ex vicepresidente que fue recontra condenado por 15 jueces, 4 instancias y la Corte Suprema por unanimidad.

2) Que viole la Constitución Nacional y produzca un golpe de estado contra la Corte Suprema de Justicia. Dijo que si no puede ser por juicio político que lo haga como sea.

Olveira es un verdadero irresponsable y provocador. Pero deja una pista de hasta donde podría llegar Cristina con tal de conseguir la impunidad para ella y para todos sus cómplices. Olveira, fue uno de los organizadores de la modesta marcha de ayer a Tribunales donde hubo un espectáculo insólito y decadente. Banderas del Che Guevara y Estrellas federales que supieron utilizar los Montoneros, en nombre de los más pobres, defendiendo a millonarios, mafiosos y corruptos.

Hay que ser un negador serial para creer que Ricardo Jaime, Julio de Vido, Amado Boudou y la propia Cristina son angelitos inocentes perseguidos por el imperialismo, los medios de comunicación y los jueces.

Hasta Víctor Hugo, el relator del relato, antes de su panquequeada, tenía clara la cuestión de Boudou y Cristina. La definió como un tsunami moral y responsabilizó a todo el gobierno, incluso a Néstor Kirchner.

José Rusconi, un asambleísta barrial de Cristina no anduvo con eufemismos para decirle al presidente Alberto Fernández por radio que, si no está dispuesto a pagar el costo político de los indultos, se hubiera quedado a jugar al golf. “Es una facultad que sirve para estos casos y hay que tener la valentía de usarla”.

Pero la gran pregunta es de qué manera Cristina pretende que Alberto le otorgue la impunidad. Indulto, no puede ser. De todos modos, ¿Alberto estaría dispuesto a pagar semejante costo político ante la historia? ¿Ella se sentiría conforme con una medida excepcional que no borra los robos ni las estafas que cometió? Insisto: Un indulto no es factible porque ella no está condenada. ¿Cómo garantizar su libertad? ¿Cómo borrar de un plumazo tantos expedientes? ¿Cómo evitar la indignación popular de los banderazos y el escándalo internacional que sería título en todos los diarios del mundo?

¿Una amnistía o auto amnistía, mejor dicho? Se puede hacer por mayoría simple. Pero este mecanismo es muy complicado. Debe ser de carácter general y el caso de Cristina y su banda con casos particulares.

¿Cuál instrumento utilizará el “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”?

No es tan sencillo borrar todas las huellas del robo del siglo. Las confesiones de los arrepentidos y todas las pruebas documentales confirman el lavado de dinero sucio de las coimas y el colosal enriquecimiento de todos los que rodearon a Néstor y Cristina.

La única realidad es que el pacto espurio que le permitió a Alberto llegar a la presidencia, fue una jugada astuta para ganar las elecciones, pero es una trampa que no permite gobernar. Ya se lo dije en otra ocasión. Es un pacto espurio de cumplimiento imposible. Cristina le cambió el sillón de Rivadavia por la impunidad. Roberts, en La Nación escribió que ella le “cambió la ficción de que Alberto sea presidente por la ficción de que ella sea inocente”.

La doctora Elisa Carrió y la mesa directiva de Juntos por el Cambio, advirtieron la gravedad institucional de la feroz agresión de Cristina a la Corte Suprema. No hay antecedente en democracia de semejante salvajada institucional. Carrió le pide el juicio político a la vice presidenta de la Nación. No le dan los números, pero es un hecho político contundente. La acusa de “atentar contra la división de poderes” y de ser “una golpista y una ladrona en proceso” de ser condenada. Y de paso recuerda que la vice presidencia “no tiene fueros, no tiene excepción de arresto”.

Por su parte, la coalición opositora, emitió un comunicado durísimo titulado “El ataque a la Corte es un golpea a nuestra Constitución Nacional”. Allí dicen que Cristina “busca reformar la Constitución para romper definitivamente el sistema republicano”.

Es que el propio abogado de Cristina y estrella de la comisión asesora de Alberto, el doctor Carlos Beraldi, en un sincericidio confesó por radio que “estamos pensando procedimientos para que la Corte cumpla sus objetivos” Si, “procedimientos”, usted me entiende, ¿no?)

¿Escuchó bien? Beraldi el abogado en jefe de la jefa, quiere ayudar a la Corte para que cumpla sus objetivos. ¿A cuáles objetivos se refiere? ¿Quiere que facilite que Cristina borre en un pase de magia o de mafia todas las causas que tiene y su prontuario quede virgen como si fuera la Madre Teresa?

Milagro Sala, otra delincuente presa que está condenada en todas las instancias y con todas las garantías le dijo directamente a Alberto que “debe arreglar las cosas” en la Corte porque parece que “sigue el gobierno de Macri”.

El concepto de Santiago Kovadloff es la mejor de todas las síntesis: “Cristina convierte a los delincuentes en mártires. Han cometido actos aberrantes como haber saqueado el estado”.

Furiosa y desesperada, Cristina se dio cuenta que está atrapada por los graves delitos que cometió. Que no tiene otra salida que romper el régimen democrático, tal como lo conocemos. Por eso, el espacio republicano debe estar muy atento y demostrar mucha firmeza. Estamos hablando de un sistema que nos costó mucho conseguir a los argentinos. Y que cuando se perdió, sembró de terror y crímenes esta bendita tierra.

Ella produjo un micro golpe de estado, como lo definió Daniel Sabsay.

Cristina está atrapada porque a un año de gobierno, no logró voltear ninguna de las causas que la condenan. Todo lo contrario, varios de esos expedientes, avanzan sin prisa, pero sin pausa, y pueden llevarla a la cárcel como ocurrió con otros presidentes de América Latina. Ese es el único motor que mueve a Cristina. Evitar que su relato épico termine en un calabozo del penal de Ezeiza. Y frenar que semejante castigo caiga sobre su hijo Máximo.

Cristina está atrapada. De eso no hay duda. La gran incógnita a despejar es si encontrará alguna salida. Porque los caminos autoritarios, pero dentro de ley que existen, necesitan de una mayoría especial de votos que el oficialismo no tiene.

¿No cuentan con los senadores suficientes como para ampliar los miembros de la Corte ni para iniciarles juicio político ni para establecer un tribunal intermedio como sugirió la comisión Beraldi?

Por eso insisto con las preguntas.

¿Qué puede hacer Alberto para cumplir con su parte del pacto con Cristina?

Pasa el tiempo, Cristina espera y desespera y la impunidad no aparece. Cristina cargó con todo su resentimiento contra la Corte Suprema y también contra Alberto. Pero por lo menos por ahora, no ofrece públicamente una solución.

Supongamos que Alberto no sea un traidor como dicen en el Instituto Patria. Supongamos que quiere cumplir su parte del pacto. ¿Cómo hace? ¿Qué medidas tiene que tomar? Cristina no lo sabe. Sus voceros más fanáticos proponen un juicio político a la Corte. “Salvemos a la Constitución de esta Corte”, dijo el impresentable de Leopoldo Moreau.

Pero insisto: no le dan los números para esa patoteada institucional.

Porque nunca hubo en la historia argentina un robo de esa magnitud colosal. Solo con el enriquecimiento monumental de los secretarios personales del matrimonio podemos tener una dimensión de lo que fue semejante latrocinio y cleptocracia. Si Cristina concreta sus planes, si la República Argentina se transforma en República Cristina será la ruta más veloz hacia el chavismo K o hacia el ladri feudalismo de Santa Cruz. La historia la juzgará y nos juzgará. Ella sueña con instalar un Cristinato, o una Cristinocracia. Sería algo así como una democradura.

Hebe de Bonafini suele expresar el pensamiento más descarnado de Cristina. Dijo que Alberto no escucha al pueblo y “permitió que la Corte Suprema confirmara la condena contra Boudou”. ¿Qué pretendían Hebe y Cristina? ¿Qué les hubiera gustado que hiciera para proteger a Boudou? ¿Mandar un par de camiones del ejército y encarcelar a los miembros de la Corte por ser los jefes de la persecución que Cristina inventó? ¿Mandar miles de piqueteros a amenazar a los supremos? Insisto con esta teoría. No hay camino posible dentro de la legalidad democrática.

¿Qué trampa van a inventar? ¿Hay planes destituyentes? ¿Son capaces de hacer renunciar a Alberto? Creo que Cristina siempre es capaz de cualquier cosa. Sobre todo, en la desesperación por no ir a la cárcel. Pero por ahora, no hay indulto que valga.

Alfredo Leuco Para Radio Mitre

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