Los efectos económicos que dejará la cuarentena eterna

ECONOMÍA Por Por Ramiro Marra para El cronista
Sin duda alguna, 2020 fue un año extrañamente particular, no solo para el país, sino también para el mundo. La pandemia del actual Covid-19 no solo se encargó de infectar a 85.000.000 de personas y generar la muerte del 2,16% de las mismas, sino que también perjudicó de forma directa a los mercados y las economías de todo el mundo.
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Las formas y protocolos para afrontar las pandemias fueron completamente diferentes en cada región. En algunos países, se llamó al cuidado individual y a un cierre más laxos de sus economías para evitar la circulación de personas. Ejemplo de esto son países como Estados Unidos, Uruguay, Brasil y Nueva Zelanda. Por otro lado, hubo países que llamaron a una cuarentena extremadamente estricta y prolongada, un claro ejemplo de esto, es Argentina. 

Argentina tuvo la cuarentena más larga y probablemente una de las más ineficientes del mundo sí analizamos la cantidad de infectados, muertes por millón de habitantes y los efectos que estas medidas restrictivas tuvieron en la economía real y el mercado laboral.

Solo para darnos una idea, desde que comenzó la cuarentena obligatoria, la economía argentina no ha hecho más que desmoronarse. En 9 meses logramos que el desempleo llegara a 4.000.000 de personas, el nivel de pobreza llegara a 18.000.000 ciudadanos y más de 90.000 comercios cerraran sus puertas.

El presidente Fernández dijo que estaría dispuesto a tener un aumento de 10pts de pobreza sí con eso salvaba vidas. La realidad es que la pobreza la consiguió, pero las cifras de infectados y muertes no fueron a su favor. Desde el primer fallecido argentino en el país, el 7 de marzo pasado, a la fecha, Argentina superó los 40.000 muertos por coronavirus. A nueve meses del inicio de la pandemia, se transformó en el 11° país del mundo en pasar esa cifra en números absolutos, sólo superado por Brasil y México en Sudamérica.

Más allá de las cuestiones estrictamente sanitarias, los nueve meses de aislamiento social obligatorio le dieron a Fernández un importante capital político para gobernar incluso hasta con el congreso cerrado. Para darnos una idea, durante estos meses tan particulares, Alberto Fernández dictó 76 decretos de necesidad y urgencia, la cifra más alta desde 2003, y sólo 37 fueron ratificados por el Congreso.

Otro dato muy importante a tener en cuenta es que durante este primer año de la gestión del gobierno de Fernández, hubo casi tantos DNU como leyes aprobadas por el Congreso. Desde el 10 de diciembre de 2019 hasta el 31 de diciembre pasado los legisladores sancionaron un total de 71 normas, casi el doble de las aprobadas durante el último año de gestión de Mauricio Macri, sí consigeramos que fueron aprobadas 39 en total.

Las leyes sancionadas fueron de todo tipo, algunas influyeron de forma más directa que otras en la política y economía del país, lo que sí podemos determinar, es que el resultado para proyecciones futuras de inversión es negativo.

Algunas leyes aprobadas son las siguientes:

Impuesto País (30%) para la compra de divisas.
Se establecen precios máximos para un conjunto de productos alimenticios, higiene personal y medicamentos.
Se prohíben los despidos durante la pandemia.
Se establece la doble indemnización.
Se presentó un proyecto de ley para crear nuevamente la Junta Nacional de Granos.
En la Cámara de Senadores se aprueba la Ley de Alquileres.
Se declaran servicios esenciales a la telefonía celular, internet y televisión paga, y congelan sus tarifas.
Súper cepo, se endurecen las restricciones a la compra de divisas extranjeras. Se incorpora el 35% cómo anticipo de impuesto a Bienes Personales o Ganancia.
Se extiende la doble indemnización y la suspensión de despidos para el sector privado.
Se aprueba la ley de Aporte Solidario y Extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia.
Como podemos ver, durante la pandemia se han aprobado gran variedad de leyes con el objetivo de controlar al sector privado. El resultado fue extremadamente negativo, al tener atados los pies y manos, las empresas solo podían cerrar, ya que ni siquiera podían despedir personal.

Es justo decir que el Gobierno desarrolló diversos planes de asistencia financiera hacia las empresas, cómo lo es el programa ATP. En cuanto a la cantidad de empresas beneficiarias del programa ATP en sus distintas ediciones, la primera ronda atendió a 255.000 empresas, la segunda a 253.000 mientras que en la tercera ronda se beneficiaron 220.000. Como hubo cierta rotación de empresas beneficiarias, en total el Programa ATP ha alcanzado a 328.000 empresas que ingresaron en al menos una oportunidad.

¿Cuál es el problema de este programa? A mitad del juego, cambiaron las reglas - cómo es costumbre en nuestro país -. En un país cuya moneda a tipo de cambio oficial se devaluó más del 40%, y con una brecha cambiaria que llegó a superar el 100% con respecto al dólar blue, resguardarse en una moneda de valor es un reflejo natural del mercado. El problema, es que en Septiembre y por disposición del BCRA, se estableció que las personas que hayan accedido al cobro de parte de su salario  a través del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) no podrán acceder a la compra de dólar ahorro.

Esto, obviamente, se debe a que solo entre julio y agosto, 8 millones de personas compraron el cupo disponible del dólar. Cabría preguntarnos ahora que tenemos el diario del lunes ¿Cuántas personas hubiesen aceptado el ATP sí sabían que serían imposibilitadas a acceder a la compra de dólar ahorro?

Los desafíos que tiene por delante tanto Fernández cómo todo el país, son muchos y en este momento, Argentina no tiene gran cintura política ni económica para equivocarse. La emisión monetaria ya ha superado cualquier registro con más de dos billones de pesos emitidos, el déficit fiscal de 2020 representó el peor déficit fiscal primario de nuestra historia, empresas grandes e históricas del país se van o cierran sus puertas.

Definitivamente, la política de Fernández deberá (o debería) tender a no equivocarse, ya que cualquier golpe directo a la economía, cómo son los aumentos de las retenciones, impuestos impositivos, ley de impuesto a la riqueza, doble indemnización por despidos, prohibir despidos o peor aún, volver a cerrar la economía por aumentos de contagios por Covid-19, podría ser un duro golpe que le cueste a la Argentina un aumento considerable de su pobreza, del desempleo y de una baja importante en la inversión privada del país.

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