La AFA y los derechos de televisación del fútbol

OPINIÓN Por Carlos Pagni
Los derechos por la televisación, que son la joya del negocio deportivo, desataron una ácida disputa dentro de la AFA
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Los derechos por la televisación, que son la joya del negocio deportivo, desataron una ácida disputa dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Mejor dicho: echaron combustible sobre un enfrentamiento que ya lleva varios años. El motivo es, ahora, el contrato que la AFA cerró con The Walt Disney Company por el 50% de los derechos a difundir los partidos de los campeonatos oficiales. El otro 50% está en manos de Turner. 

La polémica se desató por un dato que, hasta ahora, parecía brumoso: además de la oferta de Disney, la AFA habría recibido otra de Telecentro, la empresa de telecomunicaciones de Alberto Pierri. Y esa oferta de Telecentro sería mejor. En vez de pagar los 45 millones de dólares que ofreció Disney, propuso pagar 55.

La diferencia inspiró, como es lógico, suspicacias. ¿Por qué motivo Claudio "Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA, ¿habría renunciado a 10 millones de dólares que habrían beneficiado a los clubes asociados? Alimentada por las enemistades políticas que dominan a la comisión directiva de la entidad, la discusión promete extenderse durante un buen tiempo.

En el entorno de Tapia ofrecen varias aclaraciones para garantizar que la operación fue transparente. Una de ellas es que la comparación de montos es arbitraria, ya que Disney ofreció pagar los 45 millones en bonos cifrados en dólares, mientras Telecentro aportaba 55 millones de dólares valuados a la cotización oficial. Quienes impugnan a Tapia aseguran que la carta de intención de Telecentro hablaba de dólares, sin otra calificación. Agregan: 35 se pagarían en diciembre pasado, y los 20 restantes, en junio de este año. El documento que dicen haber visto todavía no ha adquirido estado público.

Más allá de esta divergencia, los defensores del contrato con Disney alegan que Telecentro no ofreció los avales requeridos. Y agregan otra ventaja, contrafáctica: Disney terminaría con un pleito judicial que, en caso de resultar exitoso para la empresa, dejaría el contrato en términos muy desventajosos para la AFA.

Este argumento exige una aclaración: Disney ya tenía derechos sobre el fútbol desde que adquirió Fox, la primera licenciataria del 50% de esa concesión. La querella judicial se desató porque la AFA quiso desconocer esa transferencia de titularidad.

En la controversia interviene también Guillermo Tofoni, a quien en las versiones sobre esta transacción se mencionó como un posible intermediario. Tofoni es agente de la AFA en la gestión de partidos amistosos y, desde el año pasado, se encarga de un emprendimiento denominado Institutos Tecnológicos de la Selección Argentina. El empresario aclaró ayer que sus vínculos con la AFA y con Tapia se limitan a esas actividades y que nunca participó de las conversaciones con Disney ni con ningún otro grupo dedicado a la televisación.

El oficialismo de la AFA sostiene, en defensa de su presidente, que el contrato con Disney fue aprobado en una reunión vía Zoom, en la que también se especificó la alternativa ofrecida por Telecentro. Los aliados de Tapia se detienen en un pormenor: "Marcelo Tinelli también lo aprobó". La referencia se explica porque Tinelli se ha convertido en uno de los críticos del acuerdo con Disney. La rivalidad entre Tapia y Tinelli es explícita: ambos pelearon por el mismo sillón, que hoy ocupa el yerno de Hugo Moyano. ¿Disney termina siendo, en estos arrabales del planeta, víctima de ese duelo?

El contrato AFA-Disney es la expresión de una reconciliación. Tapia quiso desconocer los derechos de televisación a los que Disney había accedido cuando, el 20 de marzo de 2019, adquirió Fox. El objetivo tácito era entregárselos a Turner, titular del otro 50% de la concesión. ¿Quién era el promotor de Turner dentro de la AFA? Las versiones difieren. Para algunos, el propio Tapia. Para otros, Tinelli. En cualquier caso, hubo durante un tiempo un sesgo anti-Disney. Fue un sentimiento estéril. El entredicho se arregló a otro nivel: las casas matrices de Disney y de Turner, y en especial de la controlante de esta última, AT&T, decidieron en un santiamén que el negocio del fútbol argentino no merecía la ruptura de una paz pactada a escala universal. Alcanzó una llamada entre Burbank y Atlanta. Para Disney, el caso era ínfimo, pero estratégico: no podía permitir que se dudara de que, al comprar Fox, adquiría todos sus activos, en la Argentina o donde fuera. Las autoridades regionales de Turner quedaron desautorizadas por esa decisión tomada en los Estados Unidos.         

Otros actores entendieron que la guerra judicial de la AFA contra Disney podría tener consecuencias escabrosas. Por ejemplo, la pérdida para el país de los demandadísimos contenidos deportivos que controla ese gigante del entretenimiento. Uno de los más activos fue el presidente de River Plate, Rodolfo D'Onofrio. Otro, el movedizo Sergio Massa, quien organizó reuniones entre las partes. Massa tiene una puerta franqueada hacia la AFA a través del santiagueño Pablo Toviggino. Desde la Casa Rosada se siguió el tema con ansiedad: había que garantizar que la cuarentena vendría con fútbol.

En esas gestiones conciliatorias se plantearon las condiciones con las que los sostenedores de Tapia defienden su acuerdo con Disney en comparación con el de Telecentro: "Si perdíamos el conflicto judicial íbamos a quedar con el contrato original de Fox y, por lo tanto, con 45 millones de dólares menos".

Desde el kirchnerismo miran esta disputa con mucha atención. Máximo Kirchner, a través de su hombre en el negocio del fútbol, Santiago Carreras, espera obtener el derecho a pasar tres partidos de los campeonatos oficiales a través de la TV pública, gratis. Obcecados, los feligreses de Cristina Kirchner no se resignan a prescindir de un Fútbol para Todos, aunque sea de juguete. El codicioso Ignacio Saavedra, alter ego de Eduardo "Wado" de Pedro, prepara su empresa de producciones.

Es probable que para Disney, que conservaría el derecho de esos contenidos para su señal ESPN, se trate de una cesión menor, y hasta ventajosa desde el punto de vista publicitario. Tampoco la empresa tiene muchos incentivos a pelearse con el Gobierno. Todavía falta que la Comisión de Defensa de la Competencia apruebe su fusión con Fox.

Carlos Pagni para La Nación 

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