YPF en manos de Cristina y de La Cámpora

ACTUALIDAD Por Por Ricardo Roa para Clarin
Brasil profesionalizó y sacó a su petrolera de la política. Aquí, con Cristina y La Cámpora, hacemos todo lo contrario.
16-af-ypf

Acá bien cerca tenemos un espejo donde podríamos mirarnos: el cambio que Brasil le imprimió a Petrobras, que es como la YPF brasileña. Hizo algo muy simple y muy fuerte a la vez: la profesionalizó y se la sacó de las manos a la política. Todo lo contrario de lo que Fernández o Cristina, para el caso es lo mismo, están haciendo con la petrolera argentina. 

Cabalgando sobre la idea del lulismo de que debía convertirse en la gran palanca del desarrollo, Petrobras alcanzó el título de petrolera más endeudada del mundo: llegó a deber US$ 125.000 millones. A mediados de la década pasada, era dueña de casi todas las estaciones de servicio y gasoductos de Brasil, con ramificaciones en el exterior y un enorme entramado de intereses: desde la fabricación de químicos al almacenaje y transporte de combustibles. Un gigante que representaba cerca del 15% de un PBI también gigante.

Pero la corrupción creció al mismo ritmo que la empresa y se fagocitó a la empresa. Una mafia de la política y las constructoras, como Odebrecht, irrigó con millones de dólares campañas electorales y enriqueció a muchos funcionarios. Sólo un caso: el ex gerente arrepentido Pedro Barusco devolvió 97 millones de dólares desviados a una cuenta en Suiza. En su confesión, contó que las coimas estaban institucionalizadas y que eran los directores nombrados por la política quienes se quedaban con la mayor parte de la plata.

La limpieza comenzó con Michel Temer. El último presidente de la empresa con Dilma Rousseff, Aldemir Bendine, había terminado preso. Aún está presente el escándalo con la refinería Abreu e Lima, llamada así en honor a un brasileño que guerreó con Simón Bolívar. Un negociado con nombre patriótico. Se construyó por acuerdo de Lula y Chávez. Iba a costar 2.500 millones de dólares y terminó costando 19.000 millones de dólares, gracias al club de contratistas privilegiados que financiaba a los partidos. Encima, Petrobras debió cargar con todo el fardo por la implosión de PDVSA.

¿Y por casa cómo andamos? Exactamente en la dirección contraria. El gobierno corrió de YPF a un economista especializado en negociar deuda justo cuando estaba renegociando deuda. Y puso en su lugar a un diputado de Santa Cruz que fue cadete de Néstor Kirchner y trabaja para Máximo Kirchner. Recuerdos de Rudy Ulloa. La acción se cayó a pedazos. Bonistas se amotinaron y hasta amenazan con hacer juicio. Algo que mete ruido por todas partes. El gobierno que causó el zafarrancho denunció una conspiración en los mercados. No le entra una bala. Un clásico.

YPF busca postergar el pago de US$ 6.200 millones. Una deuda que contrajo Miguel Galuccio, el ahora asesor de Cristina, que en 2008 le dio a la familia Eskenazi YPF y se la quitó cuatro años después. La argentinización más cara de la historia: Repsol se alzó con US$ 5.000 millones por la mitad de la compañía y hay un juicio por US$ 3.000 millones por la parte de los Eskenazi. La pregunta cae de madura: con disparates así ¿quién va a poner un dólar en el país?

Te puede interesar