El armado en provincia que inquieta a la Casa Rosada

ACTUALIDAD Por Por Eugenio Paillet para La nueva
Primer dato de la realidad que reconocen en despachos de la Casa Rosada: al margen de los problemas de gestión, de la pandemia y los desvelos para hacerse de las vacunas, y de las incógnitas y presiones internas que genera el arranque del año judicial, todos “hablan de octubre”.
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Es decir, las elecciones parlamentarias que se realizarán el domingo 23 de ese mes, con escala previa, hasta ahora, por las PASO de agosto, están en boca de los funcionarios. Y de hecho el tema ocupa buena parte del tiempo que casi todos ellos le dedican cada día a hablar de política pura, más allá de la atención que generan aquellos desafíos de la administración de Alberto Fernández. 

En ese marco, según se reconoce en privado en algunos despachos de Balcarce 50, hoy se imaginan que Buenos Aires volverá a ser “la madre de todas las batallas” en octubre, sino que en esta oportunidad no solo se formulan especulaciones obvias sobre el comportamiento de la oposición, en especial de Juntos por el Cambio o de la “incógnita” de los “libertarios” de José Luis Espert y Javier Milei, sino hacia adentro del Frente de Todos. Y en ese marco, algunos condicionamientos iniciales, por llamarlos de manera benévola, que representa La Cámpora y sus propios planes para esas elecciones.

Para empezar, en despachos del gobierno nacional saben y dicen que la poderosa organización que conduce Máximo Kirchner “va por todo” en materia de armado de listas para las elecciones en la provincia. “Ellos se quieren quedar con todos los puestos porque están construyendo base para cuando haya que pelear la gobernación en 2023”, analiza un confidente. ¿Qué piensa el Presidente? “Cree que debería haber un mayor equilibrio entre todos los que integramos el Frente, pero por ahora no interviene”, añade la fuente.

El panorama, según un rápido repaso que hacían en las últimas horas algunos funcionarios del ala política del gabinete, parece corroborar esas preocupaciones. Desde la organización que conduce el hijo de la vicepresidenta ya han avisado por distintos carriles que asumirán un perfil mucho más “combativo” en materia de armado de listas que el que tuvieron en 2019.

En aquella oportunidad, se recodará, el cristinismo duro resignó el primer lugar de la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia en manos de Sergio Massa. En el segundo lugar logró colocar a la actual titular del PAMI, Luana Volnovich, y Máximo Kirchner, hoy titular del bloque del Frente de Todos en la cámara baja y hombre fuerte del cristinismo en el Congreso, ocupó el quinto lugar en la lista.

“Hoy eso no va más, ahora vamos por los primeros lugares de la lista”, dice un dirigente de La Cámpora que tiene su origen en el peronismo porteño pero que ahora trabaja en la provincia en el área de Comunicación del gobierno de Axel Kicillof.

El camporismo avanza montado en un dato central, dicen los que conocen el paño: Cristina Fernández es la dirigente que mejor mide en la provincia, y ese peso electoral se torna indiscutible a la hora de sentarse a conversar sobre el armado de listas. Aclaran los confidentes: tanto con el sector que responde a Alberto Fernández, que quisiera colar algún candidato en los primeros lugares, como el más representativo en términos bonaerenses Frente Renovador de Massa, que también tiene sus aspiraciones.

El tigrense, para empezar, plantea algo que para el camporismo es inviable: quiere a su esposa Malena Galmarini, hoy titular de AISA, como cabeza de la lista de candidatos de la provincia a la cámara de Diputados. Una estrategia, y de allí el dilema que estos primeros forcejeos le plantean al presidente, con la que Alberto está de acuerdo.

La Cámpora plantea otra estrategia, aunque no necesariamente deba suponerse que implica enfrentarse con el presidente. Máximo Kirchner ya dijo que quiere por lo menos los dos primeros lugares de la lista diputados para octubre, y que deben ser mujeres. Concretamente, impulsarán para esos dos lugares en la grilla a Fernanda Raverta, titular de la ANSES y uno de los “cuadros” más ponderados por Cristina Fernández, y en segundo lugar la mencionada Volnovich. Una decisión “no negociable” según quienes conocen de cerca esos enjuagues.

“Son funcionarias de su gobierno, Alberto respalda a las dos”, dicen en la Casa Rosada como para bajarle el tono a una discusión por las candidaturas en la provincia, de la que tampoco es ajeno Massa, que recién está empezando.

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