La baja de Ganancias: una medida creada con la convicción de que la elección se define en el centro

ECONOMÍA Por Por Ignacio Miri para Clarin
Quienes definen la estrategia electoral del Frente de Todos creen que deben recuperar los votos de la clase media que perdieron en 2020.
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La elección legislativa de este año, como suele ocurrir, se definirá en el centro. Eso es lo que cree el presidente Alberto Fernández, si uno se guía por lo que dicen sus colaboradores más cercanos. Eso es lo que piensa Sergio Massa, según aseguran quienes lo asesoran. Y eso, al parecer, es también la idea que tiene en la cabeza Cristina Kirchner, que durante toda su carrera política alternó posturas y definiciones de centro izquierda y de centro derecha, si es que esas categorías sirven todavía para definir algún posicionamiento político en la Argentina. 

Aunque a veces sea difícil detectarlo desde afuera, en el Frente de Todos creen que la caída en la imagen del Gobierno, del Presidente y la vicepresidenta y de la alianza oficialista en general que ocurrió en el último año solo puede revertirse con la recreación del espíritu centrista que tuvo el proyecto original de Cristina: un acuerdo lo más amplio posible que sirva para gobernar y que integre todo el espectro no macrista de la sociedad.

“La caída en estos meses nos llevó a una caída muy importante que se ve en todas las encuestas. Cayó Alberto, cayó Cristina y cayó el valor del Frente de Todos. Eso sólo se puede mejorar reforzando el valor de la unidad y desplegando un mensaje mucho más amplio que el que tenemos ahora, que sólo le resulta atractivo al 30 por ciento de los argentinos”, desarrolla uno de los consultores que asesora a uno de los jefes del Frente de Todos.

El proyecto de Massa para eliminar el pago de Ganancias para casi todos los trabajadores registrados y jubilados está pensado y ejecutado con ese objetivo. Massa se ve a sí mismo como la persona del Frente de Todos que debe dedicarse a hablarle a la clase media. Su discurso se mantiene en el tiempo: él habla de seguridad, habla de las pymes y habla del peso del impuesto a las ganancias en los ingresos de trabajadores y jubilados. Cristina lo sabe muy bien. Sabe que su peor decisión sería pintar de kirchnerista a alguien que ya rompió con ella una vez y que usó esa ruptura para construir su propio perfil.

Por eso Massa pudo ser el primer oficialista que habló del regreso a las clases presenciales, por eso puede descartar una amnistía en las causas por corrupción y por eso puede avanzar ahora con un proyecto que, si bien beneficia a un amplio sector de la clase media, obligará a transferir recursos desde otros sectores de la sociedad por el costo fiscal que implica la ley que propuso.

¿Qué dijo Martín Guzmán sobre esta ley que obliga otra vez, como ya hicieron Cristina y Massa con la ley de actualización jubilatoria, a redibujar el presupuesto 2021? ¿Cómo queda parado el ministro de Economía? ¿Qué dirá el FMI sobre este recorte de impuestos que complicará las metas de déficit fiscal? Son las preguntas que suelen quedar sin respuesta para los economistas en los años electorales, cuando las decisiones se explican con otra clase de cuentas.

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