Una propuesta electoral que genera sospechas

POLÍTICA Por Walter Schmidt
La idea mutó de postergar las PASO a unificar las elecciones con las primarias, propuesta de La Cámpora. Dudas en la Casa Rosada y rechazo opositor
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La vacunación se ha tornado en la salvación. Casi una obviedad en un mundo aletargado, inmerso en una crisis económica global sin precedentes y que en un país como la Argentina esos efectos negativos rebotan de una sola manera: mucho peor. 

Aquí la vacuna también parece ser una tabla de salvación, pero no sólo sanitaria, sino política.

“Si el Gobierno llega a un nivel considerable de vacunación, puede llegar a significarle una buena performance en las elecciones”. El razonamiento parte de uno de los referentes de Juntos por el Cambio, que admite que, si bien los números de la Economía no van a ser buenos ni mucho menos, puede haber una tibia “sensación” de que se está en una etapa de despegue, cuando en realidad sea “una bomba de tiempo”, grafica, que deberá solucionar el mismo Gobierno.

La campaña de vacunación ya se había metido en la agenda político electoral. La disputa por quién vacuna y la estrategia de no dejar que ningún intendente opositor pueda capitalizar esa situación, es un sesgo que se viene dando en varios municipios del interior de la provincia de Buenos Aires.

Los movimientos del Frente de Todos tras la cumbre entre Alberto Fernández, Sergio Massa y Máximo Kirchner llaman la atención.

Desde la Casa Rosada dan por sentado que las PASO no deberían ocurrir en agosto sino más adelante, setiembre quizás. Con esa idea, aseguran que será el titular de la Cámara de Diputados, Massa, el que va a buscar conseguir los consensos con los diputados de la oposición para “explorar otras ideas”, una de las cuales admiten es “correr del invierno el cronograma, moverlas un poco más para fin de año”.

“Hay que cumplir con la ley, porque el principio rector es que no se puede modificar la ley en un año electoral”, esgrime un encumbrado legislador de Juntos por el Cambio. El argumento utilizado por el Gobierno es conseguir que al momento de la votación “se hayan aplicando todas las vacunas que compramos” para ese entonces.

El problema, en verdad, es que no hay dosis. Apenas llegaron 820 mil para inocular a 410 mil personas con las dos dosis de Sputnik V. Quedaron por ahora en el terreno de la incertidumbre las 4.700.000 prometidas de enero y las 14.700.000 de febrero. Por ahora lo más firme es que entre la vacuna china Sinopharm y el adelanto de AstraZeneca-Oxford, este mes arribarían 1.580.000 vacunas para inocular a 790 mil personas.

Otro punto es el ritmo de vacunación. Argentina todavía no alcanza al 1% de su población con la primera dosis de la Sputnik. Chile, en tres días, vacunó a 550 mil personas, el 3% de su población.

No obstante, el Gobierno confían en avanzar rápidamente una vez que cuente con las dosis. De allí la idea de correr hacia delante las elecciones. Surge desde la oposición la sospecha acerca de la búsqueda de alguna capitalización de la vacunación, en función electoral.

“Cuanto más desapercibida pase la situación sanitaria es más beneficioso para el Gobierno, es decir que más gente vacunada debería favorecerlo. Pero en principio, porque después varía en función de la evaluación previa que haga el electorado acerca de lo que hizo hasta acá el Gobierno con el coronavirus”, indica a Clarín el consultor Carlos Fara.

Fara asegura que lo que más preocupa a la gente, “mucho más que la pandemia”, es la situación económica, es “lo que más angustia a la gente”. En segundo término, estaría la pandemia. Por eso una condición necesaria es mejorar la situación sanitaria, pero “eso no le resuelve per sé la elección al Gobierno”, porque deberá estar acompañado de una sensación de mejora generalizada.

Cómo suele ocurrir, desde el Instituto Patria se redobla la apuesta que pueda formular Alberto Fernández. Por eso sorprendió que en las últimas horas se lanzara desde el camporismo la idea de unificar las PASO con las elecciones. Algo así como una Ley de lemas encubierta. El Frente de Todos y Juntos por el Cambio competirán con varias listas internas que luego se sumarán para saber cuántos diputados y senadores consiguieron, y después por el sistema D’Hondt se ordenara cuántos corresponden, internamente, a cada fuerza. Algo muy difícil de llevar a la práctica, sobre todo porque además se debe contemplar la realidad y los intereses políticos en cada provincia y en los municipios de todo el país.

En función de ese esquema, Máximo Kirchner pretende que sean los ministros de Salud de las provincias junto con los asesores epidemiológicos quienes definan si puede haber dos elecciones este año –las primarias y las generales- en función de la situación de la pandemia. Difícil pronóstico si no hay certeza de con cuántas dosis contará la Argentina en los próximos meses.

Sin embargo desde la Casa Rosada aseguran que la unificación de las elecciones no es un tema que se está analizando. Incluso, ponen reparos en la constitucionalidad de la propuesta que “habría eventualmente que analizar, además de dictar una ley”. Por lo que cerca de Alberto Fernández no ven viable una iniciativa de esa índole, ante el claro riesgo de que Juntos por el Cambio y otros bloques le bajen el pulgar y el precio lo termine pagando el Gobierno.

“Los que pretenden mandar una ley de estas características preocupados ahora por que la mayor cantidad de gente se vacune, son los mismos que debieron haber conseguido las vacunas y no lo hicieron”, resume un dirigente opositor.

Si la iniciativa depende de los consensos, sería más factible un corrimiento de fechas de las PASO y de las elecciones legislativas generales. La aventura de la unificación naufragaría y quedaría como un intento más de capitalización política de la pandemia.

Walter Schmidt PARA cLARÍN

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