Arranca el “dólar-Guzmán”: billetes que buscan nuevo destino y otras posibles consecuencias

ECONOMÍA Por Por Daniel Fernández Canedo
El ministro de Economía cambió la forma de actualizar el tipo de cambio. Y fijó el precio del dólar mayorista para fin de año. La encrucijada de los ahorristas.
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El anuncio del ministro de Economía sobre que la depreciación del tipo de cambio mayorista será 25% hasta fin de año fue el tema de análisis durante el fin de semana largo por parte de empresarios, banqueros y economistas. 

Martín Guzmán cambió de un plumazo y sin anuncios rimbombantes el corazón de su política cambiaria, que hasta la semana pasada estaba determinada porque el dólar se ajustaría por la inflación y ahora está regida por el "dólar-Guzmán" que sostiene que a fin de año el tipo mayorista costará $102,40.

Con el dólar mayorista cerrando el viernes antes del feriado de Carnaval en $88,54, el aumento desde ahora hasta fin de año para alcanzar el dólar-Guzmán sería de 15,25%.

Ese 15,25% de aumento del tipo de cambio hasta diciembre (probablemente sea sólo hasta pasar las elecciones de octubre) resulta por demás acotado para una economía con pronóstico de inflación de entre 40% y 50% para 2021.

¿No lo sabe Guzmán? Claro que lo sabe, pero su estrategia es aplanar la suba del dólar que rige exportaciones e importaciones en el intento de bajar algo la inflación, que después del 4% de enero (que se sumó al 4% de diciembre) encendió todas las luces rojas del tablero económico-electoral del Gobierno.

Para tener una idea de las posibles consecuencias del dólar-Guzmán, hay que tener en cuenta que ahora el dólar oficial debería subir a razón de 1,3% mensual hasta fin de año en vez del 3% al 4% que venía aumentando en los últimos meses para no quedar rezagado frente a la inflación.

Así terminaron por lo menos dos ideas que detentaba el Gobierno respecto a la cuestión del dólar. Una de ellas, que no permitirían un nuevo atraso del tipo de cambio real. La otra, más antigua y falaz respecto a que una suba del dólar no tendría por qué afectar a los precios de la canasta familiar en el mercado interno.

Y fue la debilidad mundial del dólar con la consecuente trepada de los precios de los granos (el ícono en la soja por encima de los US$500 la tonelada, sumado a las lluvias de los últimos días) lo que envalentonó al Gobierno para intentar un nuevo esquema de cierto retraso cambiario que le permita llegar mejor parado a las elecciones de octubre o noviembre.

Claro que, a diferencia de otras experiencias de atraso cambiario en años electorales (la más destacada fue la de 2011, cuando Cristina Kirchner ganó con más del 50% de los votos), ahora el Banco Central tiene pocas reservas y mucho para pagar.

En 2011, con plena estrategia de dólar barato, la fuga de divisas saltó 90% respecto del año anterior y representó US$21.504 millones a pesar del cepo cambiario que inauguró Cristina Kirchner después de las elecciones.

Una comparación que refleja la flojedad cambiaria argentina actual es que aquel cepo permitía la compra de US$2.500 y el actual, mucho más restrictivo, permite US$200.

Una pregunta es si el Gobierno controlando el dólar oficial mayorista logrará también controlar a los dólares libres, contado con liquidación, bolsa y al billete blue o paralelo, que está en $150.

Desde hace semanas el Banco Central viene vendiendo "contado con liquidación" en el intento de bajar la "brecha" cambiaria, que se mantiene arriba de 70%, y es indicador de que la fiebre sigue alta.

La estrategia del Central es vender bonos dolarizados (AL30) y absorber pesos, pero, por otro lado, comprar AL30 usando dólares de las reservas para evitar una caída de los precios de esos mismos bonos.

El resultado de esa estrategia, según el economista Federico Furiase, fue que desde noviembre el Central esterilizó $95.000 millones y destinó US$600 millones de las reservas para sostener los precios del AL30. ¿Podrá hacerlo por mucho tiempo?

En el mercado dicen que a Miguel Pesce le quedan US$4.400 millones en AL30 para mantener a raya al CCL.

Para el dólar "blue" el remedio oficial, además de haber desarmado el "puré" o "rulo" al cotizar más barato que el dólar solidario (el cupo de los US$200 que se vende con 30% de recargo y 35% como adelanto de Ganancias), es la "aspiradora" de pesos que se viene por el cobro de impuestos.

Entre los adelantos de los impuestos a las Ganancias, Bienes Personales, el anticipo adicional por los bienes en el exterior y el pago del Impuesto a la Riqueza, la "aspiradora" de pesos del Estado se hará sentir con intensidad en las próximas semanas.

Los operadores estiman que por los menos un tercio de los $200.000 millones del impuesto a la riqueza se pagará a fin de marzo vendiendo dólares en el CCL. Serían US$500 millones de oferta en un mercado en el que hoy el Banco Central es casi el único oferente.

Con el mercado jugando al dólar-Guzmán y más controlado, el dinero empieza a buscar otros rumbos ante el nuevo panorama.

Como síntesis: ganan atractivo los bonos ajustados por CER (inflación como los denominados TO21 y TX26) y pierden los conocidos "dólar-linked" atados al tipo de cambio que fueron muy demandados hasta el fin del año pasado.

El dólar futuro a fin de año, que en octubre estaba en $140 el oficial, ahora cotiza a $125 y la tasa de las operaciones de futuro que era de 80% a fines del año pasado en estos días está en 40% anual.

También ganan atractivo los bonos de tasa fija en el entendimiento de que si el Gobierno tiene pensado devaluar menos, tampoco subiría la tasa de interés de los depósitos a plazo.

La apuesta del dólar-Guzmán para borrar la idea de que la inflación será de 50% este año está sobre la mesa y los jugadores empiezan a moverse con la expectativa de un nuevo marco para lo que constituye uno de los valores más seguros para los argentinos: el dólar.

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