La unidad peronista­

OPINIÓN Por Sergio Crivelli
Lo que siembra el pesimismo es que la economía vuelve a manejarla Cristina Kirchner. Su negativa a negociar con el FMI fue aceptada por el presidente
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A esta altura y aunque parezca bizarro, el resultado de las elecciones depende en primer lugar de los procesos internos del peronismo. No mejorará milagrosamente la economía, ni habrá una inundación de vacunas, por lo que para que el Frente de Todos consiga un resultado distinto a la derrota debe mantener su unidad. Sumar todo el aparato posible.­

En ese sentido la total subordinación de Alberto Fernández a Cristina Kirchner proclamada abiertamente el lunes en el Congreso plantea un interrogante. El gobierno es de la vice y de la Cámpora. Con sus palabras Alberto Fernández no hizo más que admitir que es un presidente postizo sin entidad política ni proyecto propio. Si la mala gestión lo encamina a una derrota, no debe descartarse que gobernadores e intendentes peronistas comiencen a tomar distancia. El poder es ajeno y seguirá siéndolo para ellos aunque gane la coalición de la que forman parte. Más aún, si gana el FdT, seguramente la vice y la Cámpora irán por ellos en sus distritos.­

Ha sido muchas veces probado que las opiniones de aproximadamente un veinte por ciento del electorado suelen fluctuar, pero el peronismo y su contracara (hoy el macrismo más la UCR) representan un setenta por ciento de los votos. Aunque la economía colapse, aumente la pobreza o la vacuna se la repartan entre los políticos, el peronismo tiene una base del treinta y cinco por ciento que no retrocede ante ningún desmán.­

Todo depende, por lo tanto, de que no haya deserciones y varias boletas peronistas separadas. Esto depende a su vez de la percepción que tengan las distintas facciones del PJ sobre el futuro de un gobierno, que genera cada vez más dudas.­

Lo que siembra el pesimismo es que la economía vuelve a manejarla Cristina Kirchner. Su negativa a negociar con el FMI fue aceptada por el presidente, pero sin un acuerdo, el sector privado (el único que puede encender la llave de la economía, como diría Fernández) no tendrá acceso al crédito, luego no habrá inversiones.­

Por otro lado la emisión sin freno desató una fuerte inflación que se quiere apaciguar con medidas policiales que nunca funcionaron. La persecución penal de empresarios, los precios máximos, el cierre de la economía, los cepos y el aumento desorbitado de la presión fiscal para financiar un clientelismo cada vez menos viable son el camino más seguro a nuevas crisis. Y también a una nueva derrota como la de 2015, porque es absurdo pensar que Alberto Fernández tendrá un resultado distinto haciendo lo mismo que hicieron CFK y Kicillof los cuatro años anteriores a la victoria de Mauricio Macri.­

Otro motivo de pesimismo es el intento de arrasar con la Justicia para evitar que la vice sea condenada judicialmente por corrupción. El gobierno de Fernández dedica toda su energía a reparar desastres del pasado kirchnerista y se desentiende del futuro. Llegó a la presidencia porque se suponía que daría vuelta la hoja de la década "K" y su gestión ha sido un regreso al pasado y a la grieta. Tantos errores sólo pueden ser sostenidos por las anchas espaldas del peronismo. Si se producen deserciones y hay más de una oferta populista, Fernández y su mentora, estarán en problemas.­
 
Sergio Crivelli para La Prensa

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