Gildo Insfrán, el virus de la tiranía

Una heroica formoseña anónima, con la bandera argentina como poncho y con un cartel de cuatro palabras dijo todo lo que había que decir: “Gildo, sos el virus”
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Esa imagen, con una barrera de policías armados hasta los dientes adelante, se convirtió en el emblema de la rebelión popular más imponente que desafió a un señor feudal del cristinismo llamado Gildo Insfrán. Los ciudadanos, hartos ya de estar hartos y de tanta tiranía ocuparon masiva y pacíficamente las calles. Pedían y piden tres cosas fundacionales de toda democracia republicana: libertad, trabajo y estudio. Nada del otro mundo. 

Había familias enteras, con abuelos y nietos, comerciantes quebrados por la brutalidad de la cuarentena y los confinamientos del estado policial. Banderas argentinas y pancartas caseras, hechas con cartón y marcadores. Sin embargo fueron reprimidos con una ferocidad pocas veces vista. Gases lacrimógenos vencidos, cientos de balazos de goma impactaron en los cuerpos, bastonazos, patadas.

Parapolicías infiltrados para producir violencia y espiar a los líderes del reclamo y un vallado rodeando la casa de desgobierno fueron parte del menú que demostró el pánico que el dinosaurio Insfrán le tiene al pueblo. Su régimen autoritario y jurásico se sostiene con los empleados públicos que son reducidos a la esclavitud y controlados con el miedo a ser despedidos. A Insfrán nunca le interesó el trabajo privado. Porque no lo pueden controlar. Mantiene en la pobreza a miles con el dinero de la coparticipación que le envían los Fernández. Solo 6 pesos de cada 100 que ingresan a las arcas provinciales provienen de Formosa; 94 pesos de cada 100 vienen de la Nación.

El coraje del pueblo formoseño no se rinde y desafía el despotismo con su derecho a ejercer la protesta.

La ministra Sabina Fréderic mostró su hilacha reaccionaria cuando dijo: “Hay un ensañamiento con el gobernador Insfrán”. Esa es la síntesis de un falso progresismo capaz de defender ladrones de estado como Cristina, Máximo, Amado Boudou o Lázaro Báez y fascistas y patoteros como Nicolás Maduro o Gildo Insfrán, sin que se les caiga la cara de vergüenza. El doble discurso y el fanatismo los lleva a ser muy duros con la represión macrista y a celebrar la represión cristinista. La foto de Máximo Kirchner en el recinto de diputados mostrando los cartuchos de las balas de goma son todo un símbolo.

El silencio cómplice de Cristina, Alberto y todo el nacional populismo cleptocrático es patético. El apoyo a Gildo y Maduro de los organismos de derechos humanos debería definirlos en lo que son, un apéndice partidario de Cristina. Incluso en el discurso y los textos periodísticos habría que cambiar la valoración. ¿Se le puede seguir llamando organismo de derechos humanos a las Madres de Plaza de Mayo que, por ejemplo, adoran dictadores como Hugo Chávez y sus herederos y miran para otro lado ante la represión feroz de un histórico facho disfrazado de camporista?

Hoy todos somos Formosa. Hoy todos debemos defender la libertad y la democracia. Hoy todos debemos repudiar la tiranía y la represión. El Formosazo es aire puro que reclama a los gritos “se va a acabar/ la dictadura de Gildo Insfrán”. Pusieron su grito en el cielo desde las Naciones Unidas hasta la Iglesia Argentina, desde Amnistía Internacional hasta Human Rights Watch. Incluso el moderado Horacio Rodríguez Larreta, esta mañana, se negó a compartir un acto en la Casa Rosada con Insfrán y condenó con energía la represión salvaje.

Gildo es responsable de muchas atrocidades. Simbólicamente las más graves son los balazos, palazos y gases al pueblo, pero conceptualmente hay un video que me hace hervir la sangre. Le pido que lo vea. Es una nenita de 7 años que termina haciendo la ve de la victoria en un acto político en la pequeña localidad de Tacaaglé. Ustedes escucharon. La chiquita llama “Mi gran capitán a Gildo Insfrán y dice que hay que votarlo porque él genera trabajo e igualdad. Es justamente lo que no hay en Formosa: ni trabajo ni igualdad.

Pocas veces se vio algo tan cavernícola y derechoso. Adoctrinamiento y culto a la personalidad.

A los botes, socorro, estamos en el horno. Cualquier expresión coloquial sirve para explicar la indignación que se multiplicó cuando Alberto Fernández llenó de elogios a Gildo Insfrán. Lo trató como si fuera un estadista y es un autócrata corrupto que hace 33 años está en el poder, 25 como gobernador y 8 como vice. Formosa es una de las provincias más pobres, que supera en 6 puntos al promedio nacional. Es uno de los distritos con mayor exclusión, con fuerte presencia narco y con un altísimo grado de clientelismo y autoritarismo. El presidente Fernández abrazó, besó sin barbijo y habló maravillas de Insfrán como gobernante y como ser humano.

“Él no sabe todo lo que lo valoro, respeto y quiero”, dijo Alberto. Un romance incomprensible. Un tiro en los pies que se pegó Alberto. Y esta mañana, lo saludó especialmente con palmadas afectuosas en su espalda. Entre bomberos no se pisan la manguera.

Se formaron en el peronismo facho y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina y Máximo pretenden representar. Con Insfrán fue sepultada la alternancia. Se siente dueño de la provincia. Alberto apostó a lo peor de la historia del pejotismo.

Gildo tiene casi la suma del poder público. Somete a los medios de comunicación con pauta publicitaria y con látigo y persecución a los que se atreven a hablar. Gana las elecciones por paliza porque la sumatoria de empleados públicos, 7 de cada 10 personas trabajan en el estado, planes sociales que reciben la mitad de las familias y paraguayos que hace cruzar al solo efecto de votar y cobrar un plan lo hace prácticamente invencible desde el llano. El mismo modelo que los Kirchner instauraron en Santa Cruz. Chavismo antes de Chávez.

Gildo no se privó de nada. Reformó la Constitución para que la reelección fuera indefinida. Es una especie de Alfredo Stroessner o un monarca que se hereda a sí mismo.

Formosa es donde más creció la droga decomisada y por lo tanto es donde más creció la presencia de la droga durante la docena de años del kirchnerismo.

Gildo fue fanáticamente menemista, duhaldista y también se verticalizó ante Néstor y Cristina. Hoy es el emblema del peronismo más retrógrado que no se quiere renovar ni democratizar. Maneja su provincia con mano de hierro y con terror. Varios asesinatos de integrantes de la comunidad Qom lo confirman. El cacique Félix Díaz, que quiso enfrentarlo, fue perseguido sistemáticamente y tuvo que venir a Buenos Aires para hacer oír su voz.

Cada tanto se descubre una pista clandestina donde bajan aviones con cargas ilegales. Contrabando y crimen organizado, mafias narcos y muchísima mortalidad infantil y casi nada de actividad privada. Esa es la fórmula Gildo.

Insfrán es un delincuente que le pagó 8 millones de pesos a Alejandro Vandenbruele para que lo asesorara en la refinanciación de la deuda de la provincia con la Nación. Eso solo ya es delito porque no puede intervenir una consultora privada entre dos organismos públicos. El ministro de Economía que debía favorecer a Insfrán con la refinanciación era Amado Boudou. ¿Lo conoce, no? Otro atorrante y malandra de estado. La factura que Vandenbruele le dio a Formosa era la número 3 y las dos anteriores habían sido anuladas en el formulario. The Old Fund, en ese momento, no tenía empleados ni experiencia en el tema. Pero mágicamente la refinanciación se hizo. Formosa pagó casi 8 millones pertenecientes a su pueblo. Alejandro, el empleado de Boudou, fue al banco cobró el cheque, lo transformó en dos millones de dólares y se los llevó en una valija. Y de inmediato devolvió como parte del retorno de la coima, dos millones de pesos a Martín Cortes quien en ese momento era presidente del Banco Provincial. La causa está repleta de pruebas. Pero como si esto fuera poco, Vandenbroele, como arrepentido dijo textualmente ante la Justicia: “Lo primero que hice para Amado Boudou fue cobrar la coima del gobierno de Formosa. En la repartija me tocaron 200 mil dólares”. No haré más preguntas, señor juez.

Anoche lo repetí aquí en estos mismos estudios, Insfrán es el Patrón del mal de Formosa. La democracia amañada no pudo parir todavía la república y esta causa tan grave que involucra a un gobernador y al exvicepresidente sigue tramitando con una lentitud claramente cómplice. Es que fue prácticamente un asalto a mano armada y cara descubierta. Todos queremos verlos presos. O por lo menos que Dios y la patria se los demanden.

Por Alfredo Leuco el Diario de Leuco

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