Alerta en el Gobierno: cuando se apostaba por el fin de la crisis, vuelve a desplomarse el consumo

ACTUALIDAD Por Claudio Zlotnik para Iprofesional
Un dato preocupante es que la demanda de alimentos se derrumbó más del 8%. Quién pierde la pulseada entre supermercados y autoservicios chinos
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El consumo masivo continúa barranca abajo, en medio de la aceleración inflacionaria en los productos alimenticios y la erosión del poder adquisitivo. 

La consultora Scentia -una de las más relevantes por la magnitud de sus mediciones- detectó que, en febrero, las ventas de supermercados y autoservicios barriales se desplomaron 8,4% en relación al mismo mes del año pasado, cuando todavía no había explotado la pandemia.

Esta fue la décima caída interanual consecutiva en el consumo masivo, un fenómeno propio de las grandes recesiones, con pérdida de poder de compra de los salarios. Se trata, ni más ni menos, de productos integrantes de la canasta básica, los menos elásticos dentro del consumo general.

En el informe de Scentia, hay un dato revelador: los más perjudicados por la caída del consumo son -otra vez- los autoservicios "chinos". Las ventas de esos comercios fueron 15% más bajos que un año atrás.

En simultáneo, las ventas en las grandes cadenas resultaron positivas en apenas 0,3%, lo que no llega a compensar el desplome en los comercios pequeños de barrio.

Para realizar sus mediciones, Scentia toma en cuenta las ventas en 2.800 locales pertenecientes a grandes cadenas de supermercados, y también a 19.200 autoservicios.

De acuerdo con el relevamiento, la caída en el consumo de alimentos fue de 8,3% interanual. Peor le fue al rubro "bebidas", que retrocedió 15,6%, nada menos.

El otro dato que llama la atención del informe es que la caída más fuerte se evidencia en los distritos del interior. Y no tanto en el AMBA (Ciudad de Buenos Aires y conurbano de la provincia de Buenos Aires).

Mientras que, en el AMBA, la baja del consumo fue del 3,4%, en el resto de las provincias resultó del 11,3%.

Los precios de los alimentos le vienen ganando a la inflación, un fenómeno que excede a los últimos meses. Para tener un dato clave a mano: en los últimos 12 meses, el valor de la canasta alimentaria -que mide la línea de la indigencia- subió 46,4%, por encima de la inflación, que fue del 40,8%.

En la comparación interanual, sólo les gana los precios de los materiales de la construcción. Esos insumos se encarecieron 76,5% entre febrero de 2020 y febrero de este año, siempre de acuerdo a las mediciones del Indec.

En las últimas semanas, el Gobierno intensificó su preocupación por la suba de los precios de los alimentos. Armó las mesas de diálogo, en las que juntó a fabricantes de alimentos con los proveedores de insumos, de manera de tener cerca a los integrantes de la cadena de valor.

En esa línea, ayer miércoles, lanzó un nuevo sistema de control de precios, costos y stocks, como un intento más de mantener bajo rienda corta a un rubro tan sensible para el humor social.

Se trata de un complejo sistema de control sobre los stocks de las grandes empresas y los precios a los cuales venden los productos. La idea, según explicaron fuentes oficiales, pasa por generar "alertas tempranas" que sirvan para evitar desabastecimiento de mercadería en rubros en los cuales ya se detectaron inconvenientes en los últimos meses.

¿En qué consiste el nuevo esquema?

Las empresas deberán informar, de manera mensual, los precios de venta vigentes, las cantidades producidas y vendidas, y el stock de los productos. La información tendrá que enviarse a la secretaría de Comercio entre los días 1 y 10 de cada mes, pudiendo realizar rectificaciones entre los días 11 al 15 del mes correspondiente.
La primera presentación deberá realizarse dentro del periodo comprendido entre el día 1 al 10 del mes de abril de 2021. En esta primera presentación se deberán informar los precios, cantidades vendidas y stock disponible para los meses de enero, febrero y marzo de 2021. Las presentaciones mensuales posteriores deberán contener la información correspondiente a los precios, cantidades y stock del mes inmediato anterior.
Lo visto más arriba, en el reporte de Scentia, es que los autoservicios "chinos" pierden clientela a manos de las grandes cadenas.

Hay una razón lógica y contundente que avala esa tendencia. Como en los supermercados rigen los programas "Precios Cuidados" y "Precios Máximos", eso significa que las grandes tiendas venden más barato esos productos que los autoservicios barriales o los almacenes.

En simultáneo, los supermercados venden cada vez más. Hay un cambio en los hábitos de consumo de la población, justamente, por la diferencia de precios a favor de las grandes cadenas.

De hecho, Scentia -dirigida por Osvaldo del Rio- detectó que los precios de los productos de la canasta básica subieron 28,5% en los autoservicios y almacenes, en los supermercados lo hicieron en un 16,8%.

La diferencia fue de 11,7 puntos para los mismos productos que se encuentran regulados bajo los programas "Precios Cuidados" y "Precios Máximos".

Como ya publicó iProfesional, esa diferencia notable se encuentra en productos de la canasta básica. Que son los más demandados por las familias a la hora de hacer las compras.

En algunos productos, como en el paquete de arroz doble carolina, en los autoservicios cuestan 50% más caros que en en los supermercados. Mientras que en las cajitas de pulpa de tomate, la diferencia a favor de los supermercados trepa al 72%. El sachet de litro de leche cuesta 24% más caro en los "chinos" que en las grandes cadenas.

El programa de Precios Máximos -que reúne a unos 70.000 artículos- tiene fecha de vencimiento: el próximo miércoles 31.

El Gobierno ya tiene decidida su continuidad. Aunque hay dos preguntas a resolver por delante: si habrá bajas de productos en el programa y si habrá incrementos en los precios de los artículos que se mantengan.

Ambas cuestiones son parte de una intensa negociación entre los funcionarios de Comercio Interior y los principales fabricantes de alimentos.

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