Cambiar las reglas de juego para volver a crecer

ECONOMÍA Por Fausto Sportorno para El cronista
Antes de que llegara la pandemia, la Argentina ya estaba en recesión, debido a la salida de capitales entre 2018 y 2019. Pero antes de eso, la economía venía estancada y sin capacidad de crecer desde el 2011.
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Si bien este año va a haber un rebote económico que podría hacer subir el PBI más de 6%, si es que todo sale bien. Lo cierto es que esa cifra no alcanza para recuperar lo perdido. Pero aún si el escenario fuera inesperadamente positivo y se recupera todo lo perdido. Lo cierto es que no están dadas las condiciones para volver a crecer. 

Si bien es cierto que mientras se desarrolla la pandemia el contexto económico será difícil, en algún momento hay que pensar en la pospandemia y en la necesidad imperiosa de volver a crecer de verdad, lo que será fundamental para cuando volvamos a la normalidad.

Según el IGA-OJF, en enero la actividad económica volvió a niveles semejantes a los que había antes de la pandemia. Con lo cual gran parte del rebote ya se dio. Naturalmente esto no es homogéneo entre los sectores y tampoco dentro de los sectores. El empleo formal privado por ejemplo todavía no alcanzó los niveles pre pandemia aunque mostró una muy leve recuperación en el último trimestre del 2020. Según estadísticas oficiales hoy solamente hay 5,8 millones de trabajadores formales privados. Pero no hay que engañarse lo cierto es que desde el 2012 la cantidad de empleados formales viene fluctuando entre 6,1 y 6,2 millones, con un pico de 6,3 millones en 2018, que duró muy poco.

Esto significa que aún si no hubiera habido una pandemia, la economía argentina no ha creado puestos de trabajo en los últimos ocho años. Lo cual es muy grave puesto que en ese período la población total aumentó en más de 4 millones de personas. Naturalmente con una demanda de trabajo tan baja y una oferta de trabajadores creciente los salarios han venido cayendo también. La pandemia empeoró todo esto y hoy las cifras son aún peores.

Por ello es necesario empezar a modificar las reglas de juego como para volver a crecer y de esta manera permitir que se recupere el empleo y el salario luego de la pandemia.

En este sentido, el crecimiento económico depende básicamente de dos factores fundamentales: la inversión y la productividad. Por eso el Gobierno necesita empezar a pensar cómo atraer inversiones y mejorar la productividad. Para mejorar la inversión se requiere que haya una buena rentabilidad y un bajo riesgo. Cuanto menor sea el riesgo mayor será el plazo a las inversiones y más grandes serán estas. Bajar el riesgo para los inversores implica reglas de juego claras que no se modifiquen continuamente, regulaciones razonables en línea con estándares internacionales, impuestos transparentes y simples, una Justicia eficaz para resolver conflictos.

Por otra parte, para que los negocios sean rentables las regulaciones no deben ser costosas y complejas, los impuestos deben ser razonables y estar en línea con lo que se pagan en otros países, la infraestructura debe ser buena y de calidad aceptable, al igual que la provisión de servicios como energía y comunicaciones. De nada sirve, establecer tarifas muy baratas si luego no hay una provisión de servicios adecuada.

Mejorar la productividad suele ser un poco más complejo. Sin embargo, sabemos que hay algunas cosas que se pueden hacer, como tener pocas regulaciones y sencillas tanto laborales como de otras índoles (transporte de mercaderías, controles de salubridad, etcétera). No es necesario estar pidiendo permiso al Estado para todo. En segundo lugar, sabemos que la mayor capacitación y la educación son fundamentales para incrementar la productividad.

Siendo que con la aparición de las vacunas a nivel mundial empezamos a ver luz al final del túnel en esta pandemia tal vez sea necesario empezar a ver cómo queda la economía y empezar como volveremos a crecer al terminar la pandemia.

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