Pascuas, Diocleciano y controles de precios

ECONOMÍA Por Fausto Sportorno para El Cronista
La Pascua de Resurrección y toda la Semana Santa es una celebración religiosa cristiana , desde que entra en Jerusalén, hasta que resucita, pasando por la crucifixión y la previa traición de Judas por 30 piezas de plata.
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Esta vez todos los seguidores de Cristo fueron perseguidos y muchos asesinados. Esta medida tan drástica fue implementada con el objetivo de recuperar el favor de los dioses, porque el control de precios para frenar la inflación no había funcionado. 

Durante la primera pascua cristiana, Judas traiciona a Jesús por 30 piezas de plata. Si bien las escrituras no lo aclaran se especula que esas monedas pueden haber sido Tetradracmas de Tiro (sicios) o Estaterios de Antioquia (donde después residiría Diocleciano). Cada una de esas monedas tenían unos 17 gramos de plata que equivalían aproximadamente a 4 denarios romanos (un denario romano era de 3,9 gramos de plata).

Para tener una idea de cuánto dinero era eso, tengamos en cuenta que, según Mateo, cuando Judas arrepentido devuelve el dinero a los sumos sacerdotes éstos compran un terreno. O sea, 30 tetradracmas o 120 denarios alcanzaban en los años 30 D.C. para comprar un campito.

Algo menos de 300 años después, un concilio de generales elige a Diocleciano como su Augusto o Emperador. No se puede decir que él fuera un hombre bien llevado porque de hecho su primer acto fue asesinar a Arrio Aper, quien era su oponente político, enfrente de todos y con la misma espada que juró para el cargo.

Diocleciano estableció una reforma política y administrativa, que se llamó tetrarquía que significa gobierno de cuatro (Diocleciano, Maximiano, Constancio y Galerio). Los emperadores de la tetrarquía eran más o menos soberanos de sus propias regiones, y viajaban con sus propias cortes imperiales, administradores, secretarios y ejércitos. Además, su reforma llevó a un gobierno completamente autocrático que concentró el poder y dejó de lado al Senado y la apariencia de cierta República. Para administrar todo esto incrementó enormemente el número de burócratas dirigidos por el gobierno. De hecho, el escritor Lactancio llegó a decir que había más personas usando el dinero de los impuestos que las que había pagándolos.

A ello se le sumaban las guerras contra Persia y conflictos bélicos en Egipto y las Balcanes y una primera persecución religiosa contra los maniqueos. Para financiar esta expansión enorme de los gastos de cuatro emperadores con todas sus estructuras burocráticas, sumando guerras y persecuciones religiosa, se acudió a la acuñación de monedas.

En esa época emitir dinero no era tan sencillo porque las monedas eran de plata u oro. Entonces, lo que se hacía era devaluar la moneda. O sea, en lugar de una moneda 3,9 gramos de plata se acuñaban tres monedas de 1,3 gramos o se sustituía el metal.

Para tener una idea, el denario seguía pesando algo más de 3 gramos, pero ahora sólo el 5% era plata, el resto eran otros materiales como níquel o cobre. O sea, que si se hubiera querido pagarle a Judas con los denarios de la era de Diocleciano se hubieran necesitado unos 2400 denarios para dale la misma cantidad de plata, de lo que significaban 120 denarios en la época de Cristo.

Como se revela en este dato, el proceso llevó a una creciente inflación en el Imperio Romano. Para combatirla el gobierno de Diocleciano tomó dos medidas, primero hizo una reforma monetaria y acuñó nuevas monedas de plata. Para lo cual, decidió requisar los metales preciosos de la población y a cambio darles monedas que contenían menos metal del que les habían sacado; algo así como una "pesificación" a la romana.

La segunda medida fue establecer una lista de precios máximos, Edictum De Pretiis Rerum Venalium del año 301. Esta lista regulaba todos los precios desde el pan, hasta el sueldo de un centurión. Como todo control de precios dicho edicto desconocía la existencia de la oferta y la demanda y no tenía en cuenta que los precios de los productos podían variar de una región a otra en función de su disponibilidad, lo cual en aquella época y en un imperio tan vasto como el romano era una cuestión muy relevante.

Naturalmente, la inflación, la especulación y la inestabilidad monetaria continuaron, y aparecieron mercados paralelos que acogieron la comercialización de los productos que, por su precio, quedaban afuera de los "mercado oficial". La inutilidad y la resistencia del edicto fue tan grande que dejó finalmente de aplicarse, se especula que al año de su promulgación.

A falta de otras opciones, el Diocleciano consultó al oráculo de Apolo de Didima sobre qué debía hacerse para volver a obtener el favor de los dioses y de allí surge la Gran Persecución a los Cristianos de Dioclesiano cerca de las pascuas de año 303.

Un último dato vale la pena mencionar: la moneda que reemplazó al denario se llamó "Argenteus". Por eso... la historia se entremezcla.

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