Ecuador puede ser el parámetro para saber si el Covid echa populismos enquistados

En la segunda vuelta del 11 de abril se miden Andrés Arauz, de Unión por la Esperanza, apoyado por el expresidente Rafael Correa, y el centroderechista Guillermo Lasso, del movimiento Creando Oportunidades, que postula por tercera vez a la Presidencia
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Elecciones Ecuador 2021: Andrés Arauz (izquierda) y Guillermo Lasso se miden este domingo 11 de abril en el balotaje. (F

Ecuador elige este domingo en segunda vuelta a su próximo presidente entre Andrés Arauz y Guillermo Lasso, en una contienda que se anticipa muy ajustada entre el socialismo y la derecha conservadora por gobernar un país dividido, en crisis económica y azotado por la pandemia.

Aunque rige la veda para la publicación de encuestas, varias firmas prevén un cabeza a cabeza por el repunte del derechista Lasso luego del primer turno del 7 de febrero, cuando alcanzó el 19,74% de los votos contra 32,72% de Arauz. Los indecisos rondan un 15%.

Lasso y Arauz protagonizan además un choque de generaciones y estilos que se decidirá con el voto obligatorio de 13,1 millones de ecuatorianos, que comenzarán a acudir a las urnas a partir de las 07H00 locales (12H00 GMT). La jornada concluirá diez horas después.

Con 36 años, Arauz, un economista formado en Estados Unidos, podría convertirse en el mandatario más joven de Latinoamérica, mientras Lasso, un exbanquero de 65 años, se juega quizá su último chance tras perder las elecciones en 2013 y 2017.

Quien venza tomará las riendas de este país de 17,4 millones de habitantes a partir del 24 de mayo, en reemplazo del impopular Lenín Moreno, quien se va del cargo acosado por las críticas al manejo de la pandemia y su efecto económico.

En 2020 la dolarizada economía retrocedió un 7,8% y la deuda pública (interna y externa) aumentó hasta alcanzar un 63% del PIB.

El voto indígena
Arauz promete un gobierno “progresista” para resolver la crisis económica que agravó la pandemia, con medidas como la renegociación de un acuerdo de austeridad con el FMI por 6.500 millones de dólares, mientras Lasso es contundente: promoverá el libre comercio.

“Esta división social, y que la campaña ha exaltado, ha significado que el voto de rechazo a Correa termine efectivamente plegando a Lasso”, sostiene Pablo Romero, analista de la Universidad Salesiana.

Los indígenas, que quedaron a las puertas del balotaje con su candidato Yaku Pérez, un anticorreísta de izquierda que alegó un supuesto robo de elecciones, aparecen como una fuerza determinante este domingo.

Sin embargo su voto se fraccionó camino a la segunda vuelta entre el nulo, que alienta Pérez, y el apoyo a Arauz y en menor medida a Lasso.

Ninguno de los dos finalistas contará con mayoría legislativa y tendrá que negociar con Pachakutik, el partido indígena que logró la segunda votación para la Asamblea detrás de Unión por la Esperanza (Unes), el movimiento de Arauz. Creando Oportunidades (Creo), la fuerza de Lasso, tendrá una representación mínima.

“Hay crisis económica, sanitaria y de gobernanza en este momento (...) Cualquiera que gane tiene un panorama completamente dividido, bien difuso”, apunta Wendy Reyes, consultora política y catedrática de la Universidad de Washington.

El correísmo en juego
El correísmo, que ensanchó y fortaleció el Estado e impulsó la modernización de Ecuador aunque, según sus críticos, a costa de un estilo autoritario y salpicado de corrupción, parece haber perdido su ventaja de la primera vuelta.

“El ritmo de crecimiento de campaña de Lasso tuvo una diferencia de 2 a 1 frente al crecimiento de la campaña de Arauz”, señaló a la AFP Blasco Peñaherrera, jefe de la encuestadora Market.

Otros analistas también advierten sobre el impacto que podría tener el voto nulo.

“Si hay un porcentaje muy alto legitimaría protestas en el futuro y afectaría la gobernabilidad del próximo presidente”, según Oswaldo Moreno, de Consultores Políticos Independientes.

Muy activo en la primera vuelta, Correa prácticamente se esfumó en la recta final, en un intento por proteger a su pupilo de las fuerzas que lo repelen.

El exmandatario está en Bélgica desde 2017. Moreno, su exvice, lo sucedió en el cargo, apoyado en la popularidad del gobierno socialista, pero rápidamente se desmarcó de Correa y precipitó la fractura de la izquierda dominante.

Correa fue condenado por la justicia en ausencia, pero desde el autoexilio jalonó la candidatura de su antiguo y desconocido asesor económico.

“El correísmo no solamente se juega su continuidad, no es que va a desaparecer [si pierde], sino que los procesos judiciales van a continuar y eso va a significar que tenga cada vez menos espacios”, comentó Romero, de la Universidad Salesiana.

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INFORMACIÓN PREVIA
Dos ideologías enfrentadas desde hace años lucharán el domingo por las riendas de Ecuador con propuestas diametralmente opuestas en casi en todos los campos, que encuentran a un votante desencantado y navegando entre las crisis sanitaria y económica, y la dicotomía: correísmo-anticorreísmo.

En el balotaje se medirán Andrés Arauz, de Unión por la Esperanza, apoyado por el expresidente Rafael Correa (2007-2017), y el centroderechista Guillermo Lasso, del movimiento Creando Oportunidades, que se postula por tercera vez a la Presidencia.

POLARIZACIÓN Y SIMILITUDES
Se trata de una confrontación de modelos, entre una economía centralizada y una social de mercado; entre una postura que defiende la progresividad de derechos, sobre todo en materia laboral, y otra de revisión y flexibilización de las modalidades de trabajo, explicó a Efe el politólogo César Ulloa.

Asimismo, entre el regreso al modelo originario de Correa y la propuesta de Lasso de fuertes reformas a la Constitución; estatista el uno, liberal el otro.

Si bien en la orilla de las similitudes, los dos candidatos son sumamente conservadores y no han mencionado siquiera en sus campañas cuestiones como la despenalización del aborto, consumo de cannabis o la eutanasia.

Por ello, Ulloa reduce la síntesis política actual a “correísmo, sí; correísmo, no”, ya que “en la estructura del correísmo están los mismos protagonistas de los (últimos) 14 años”, recuerda al incluir al actual presidente, Lenín Moreno, quien llegó al poder con el apoyo de Correa aunque poco después se distanciara de él.

MÁS ALLÁ DE LA IDEOLOGÍA
Lejos del enfrentamiento ideológico, está la cruda realidad en el terreno que afronta la ciudadanía, particularmente desde el estallido de la pandemia en febrero de 2020.

“Los ecuatorianos quieren respuestas concretas a lo que han pasado en los últimos años. Lo que buscan es en quién confiar, quién va a dirigir un plan de vacunación, quién les va a dar empleo, y esto va más allá de si es o no correísta”, explicó a Efe la consultora política Wendy Reyes, que ve una complejidad mucho más allá de las ideologías.

Docente en varias universidades, sostiene que esos planteamientos ya se evidenciaron en la primera vuelta, cuando el 47,53 % de los votos se repartieron entre 14 de los 16 candidatos en liza.

La mayor parte se concentraron en torno a Yaku Pérez (19,39 %) y Xavier Hervás (15,68 %), ambos de la izquierda pero también anticorreístas.

Por ello, Reyes insiste en que el votante quiere “algo distinto, que vaya más allá del correísmo y anticorreísmo”.

VOTANTE DESENCANTADO
Con una campaña política marcada por las restricciones de la covid-19, los candidatos se han enganchado a las redes sociales para tratar de conquistar al votante menos ideológico, cuyo desencanto se ha profundizado por la crisis actual.

“El ánimo del ecuatoriano es de hartazgo, de decepción”, y por eso, en medio de tanta incertidumbre, busca una candidatura que le dé soluciones a sus problemas, que le demuestre liderazgo, confianza, insiste Reyes al asegurar que el voto no será “ideológico”, sino “emocional y coyuntural”.

Y cree que ni Arauz ni Lasso han podido captar aún a los indecisos; ni conectar con el hartazgo que la política genera en la población; ni con ese padre de la zona rural cuyo hijo está sin educación en tiempos de pandemia porque sólo “una de cada diez familias tiene un computador” en el área, dijo la experta.

VOTO NULO, VOTO VERGONZANTE
Un hartazgo que podría traducirse en “voto nulo” el próximo domingo si cunde el llamamiento del movimiento indígena que respaldaba a Pérez -frustrado por sus desoídas denuncias de fraude-, y que ha sido replicado desde algunos círculos ciudadanos.

En la primera vuelta del 7 de febrero, el voto nulo llegó al 9,55 % del escrutinio y Ulloa calcula que el domingo podría haber un “histórico” en torno al 13 ó 15 %, pese a que en Ecuador “un altísimo porcentaje decide el día que concurre a las urnas”.

Y mientras Reyes calcula que un 25 % aún no ha decidido su voto, él presume que los indecisos “ya han tomado partido” pero no revelan su intención por el llamado “voto vergonzante”.

Vergonzante porque durante tres campañas consecutivas, Lasso ha calificado al voto correísta “como el voto pro Venezuela, socialista, corrupto”, por lo que “a nadie le gusta” revelar sus preferencias por una corriente “asociada en la opinión pública con la corrupción”, explicó.

Paralelamente, añadió Ulloa, “a mucha gente tampoco le gusta decir que va a votar por Lasso por la etiqueta que se le ha puesto de banquero, de elite, de privilegios” en un Ecuador donde casi el 50 % de la población vive en condición de pobreza y extrema pobreza.

Ideologías aparte, cualquiera que gane las elecciones tendrá serias dificultades frente a una Asamblea Nacional completamente divida, una crisis económica histórica y la pandemia.

Gane quien gane, cree Reyes, es urgente que los políticos se pongan la “camiseta de Ecuador”, pues si el próximo presidente “no logra posicionarse bien el primer año, es posible que ni alcance a terminar los cuatro” de mandato.

Fuente: AFP y EFE

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