La inflación sigue su marcha: una familia necesita $ 61.000 para no ser pobre

ECONOMÍA Por Carlos Boyadjian
Los indicadores de canasta básica alimentaria y total, que definen las líneas de indigencia y pobreza, se incrementaron en marzo 4,5% y 5%, respectivamente.
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Pocas cosas tienen una correlación tan directa con el incremento de la pobreza y la indigencia como el aumento de los alimentos y bebidas. Y en momentos en que la inflación en este rubro está a la orden del día, el resultado esperable adquiere un carácter más que preocupante. 

Para no caer en la pobreza, una familia en la Argentina necesita unos $ 61.000 mensuales y para no ser indigente, casi $ 26.000.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que esta tarde difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), trepó en marzo a los $ 25.685 mensuales, para una familia de cuatro miembros, dos adultos y dos menores.

La CBA define los requerimientos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto (entre 30 y 60 años), pueda desarrollar una actividad moderada a lo largo de un mes. En términos menos técnicos, define la línea de la indigencia o el acceso mínimo a los alimentos para poder vivir.

El mes pasado la canasta básica alimentaria registró un incremento del 4,5% respecto del mes precedente, en línea con la evolución del IPC en el mismo período, que según el Indec avanzó 4,8%.}

El mes pasado la canasta básica alimentaria registró un incremento del 4,5% respecto de febrero, en línea con la evolución del IPC en el mismo período, que según el Indec avanzó 4,8%

En cuanto a la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos contempla bienes y servicios no alimentarios como transporte, educación, salud, comunicaciones, indumentaria) en marzo alcanzó los $ 60.874 mensuales, para una familia integrada por dos adultos jóvenes, con dos chicos en edad escolar.

Es un salto de casi 5% en relación al mes anterior, y en la práctica supone el corrimiento hacia arriba de la línea que define la pobreza por ingresos en el país.

En la medición interanual, las variaciones de la CBA y la CBT resultaron del 48% y 45%, respectivamente, un dato que alerta acerca del proceso de aceleración inflacionaria que atraviesa el país. En ese sentido, vale recordar que en 2020 el índice de precios al consumidor (IPC) registró un avance de 36,1%, según datos oficiales.

 Desde octubre de 2020 se observan porcentajes de variación más pronunciados, tanto en la canasta básica alimentaria como en la canasta básica total.

Cabe destacar que los aumentos en alimentos y bebidas son incluso mayores que en el resto de bienes y servicios considerados en la CBT, afectando más, como es de suponer, a los sectores más vulnerables de la población.

Dos datos sirven para confirmarlo. Por un lado, el acumulado de los primeros tres meses del año arroja un salto de la canasta alimentaria del orden del 13,2%, mientras que la canasta total creció 12,3%, casi un punto porcentual menos.

Al analizar lo ocurrido en 2020, un año atravesado por la pandemia, se observa la misma tendencia, incluso ampliada. Los productos que integran la canasta básica alimentaria registraron un incremento del 45,5%, mientras que los bienes y servicios de la canasta básica total lo hicieron a un ritmo del 39,1%.

Carlos Boyadjian para El Cronista

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