Los seis reveses de Cristina Kirchner, el fantasma del default y faltazo de Juan Grabois

POLÍTICA Por Ignacio Zuleta para Clarin
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El Gobierno prepara revancha tras la semana negra  

Viajando se fortalece el corazón (Litto) y Alberto aprovecha esta fuga hacia adelante del viaje a Europa para tomar aire después de una semana de reveses. El cristinismo extremo -ante el cual flaquea el presidente- rehace fuerzas y digiere una semana negra con Cristina a cargo del poder Ejecutivo. Un buen lugar para reflexionar:

1) Querían estatizar la Hidrovía y les ha ganado el ala Massa-Guerrera, que quiere nueva concesión -conclusión, se prorroga-.
2) Querían voltear el sistema de cortes de biocombustibles, para que el producto pague impuestos, y también tuvieron que prorrogar el régimen. Ganan los gobernadores del agro, pierden los del petróleo y Guzmán, que quiere recaudar.
3) Quieren postergar las elecciones y debieron aceptar la cláusula gatillo (o cláusula Negri, por el jefe radical que la negoció).
4) Querían a Máximo presidente del PJ de Buenos Aires. Debió haber asumido el domingo pasado, pero lo hará a fin de año, como lo decía el reglamento. Ganaron el disidente Fernando Gray y el duhaldismo residual. Corren el riesgo de dividir al peronismo en el distrito clave para el poder cristinista.
5) Querían achicar la presencia de Juntos por el Cambio en la Enacom y el sistema de medios RTA. Perdieron y tienen que pagar la factura que les pasará el bloque de Graciela Camaño, que insiste que son la tercera minoría en Diputados y quieren una de las tres sillas en juego que se llevaron la UCR y el PRO.
6) And last but not least, los cachetazos judiciales. Empezando por el fallo de la Suprema Corte que validó la presencialidad escolar en la CABA, y que reivindicó la autonomía del distrito, en donde la oposición asienta su cuartel central.
Realismo ante debilidades del cristinismo

Son reveses y no derrotas. Todas estas peleas tienen repechaje. Pero modera el entusiasmo de los fanáticos en el oficialismo, llamados al orden por el realismo de esta tribu que convive a los codazos con demasiados socios: Alberto, Massa, los gobernadores fuertes del peronismo federal. El realismo llama también a la moderación a los opositores y opinadores de la prensa militante de todos los bandos, que magnifican la fuerza y el talento del peronismo cristinista. Le atribuyen los movimientos del planeta político -rotación y traslación- pero es una fantasía de fanáticos.

Ese sector consigue poco de lo que se propone: no le sale ni la reforma judicial, ni un alivio a los procesos de ex funcionarios, empezando por Cristina que se queja de que Alberto consiente el lawfare. Encima le moja la oreja, cuando dice, como en Ensenada: “Cristina me dice siempre 'Alberto, ¿no sentís por momentos que estás enseñándoles a los alumnos de derecho algo que no existe?', y como en el derecho nosotros nos movemos en el mundo del deber ser, yo sigo insistiendo en marcar lo que debe ser”.

En la lista de lo que no le sale al peronismo cristinista, también se anotan los traslados de jueces que entran en laberintos interminables, los impuestazos judicializados, la fuerza para controlar el gabinete -no sale Basualdo, pero tampoco Guzmán-; le hizo una cama a Ginés, pero pone nuevos funcionarios en fondos sindicales; tampoco caminó Vicentin, etc.

El llamado al realismo encarrila mejor las cosas y mitiga el veneno del fanatismo. El escéptico Cioran, a quien nunca hay que dejar de releer, califica al fanatismo de "tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror, lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta…" (Breviario de podredumbre).

Deuda: la cuadratura del círculo

La salida del país lo coloca al Presidente también ante un viaje chivo. La música general es la de buscar apoyos para que el FMI postergue un acuerdo con la Argentina. Lo hace bajo presión interna y externa. La interna es la convicción del peronismo de que no le conviene pagar, y menos antes de las elecciones. Nadie quiere quedar en una foto pagándole al FMI. Ni ahora ni nunca. Con esa sinceridad con la que expresa algunas definiciones, el senador José Mayans, que preside el bloque cristinista, admitió esta semana en la comisión de DNU: "El acuerdo con el Fondo es de cumplimiento imposible".

La presión externa lo expone a la cuadratura del círculo. El pedido de Alberto es el de un apoyo moral más que técnico, como el que puede darle el papa Francisco. El próximo 28 de mayo vence el plazo para pagar la deuda al llamado Club de París. Para postergarlo, este exige un previo acuerdo de la Argentina con el FMI, un imposible al decir de Mayans y sus mandantes. Si el 28 no se paga, en 60 días el país entra de nuevo en default. No es el peor de los escenarios, en un mundo en el que el virus ha convertido todos los compromisos en un pagadiós. Pero va a empeorar la geopolítica criolla, de la que depende, entre otras cosas, su demanda de ayuda extraordinaria para obtener vacunas.

Pocos han reparado -y eso que sobran explicadores de la pandemia- que no hay empresa ni gobierno del mundo que le reciba un pagaré a la Argentina, país en default. Aceptar uno le hubiera costado la cabeza, por dar un ejemplo de moda, a un gerente de Pfizer, si comunicaba un "entró cheque... de la Argentina". Sin plata y sin geopolítica, tampoco vas a tener vacunas. Salvo las que te regalen o vengan por canje, vaya a saber a cambio de qué. Es lo que cuestan los gestos de emancipación que se toman, desde el poder, como propaganda gratis. Se pagan caro. El alivio lo trae la convicción criolla de que en la Argentina opulenta la restricción económica nunca arrincona a la política.

Una foto con el Papa justifica todo

Seguramente el rédito principal va a ser una foto con el papa Francisco. Lula dice que las encuestas sobre él, al salir del gobierno, mostraban que la mayoría del público ignoraba qué había hecho de bueno o de malo, pero que más del 50% sí recordaba sus fotos con estrellas de la política mundial. Esa foto bien vale un viaje, aunque arriesgue ventarrones que le bajan el precio. Vienen más de los adversarios purpurados de Bergoglio que de los adversarios políticos del Gobierno.

Francisco aceptó recibir a Alberto; si no, le hubiera rechazado el pedido que traficó el 29 de abril la embajadora María Fernanda Silva, de parte de la Casa de Gobierno. "Está concedida la audiencia", respondió casi en el acto (4 de mayo) el venezolano Edgar Peña Parra, segundo de Pietro Parolin en la Secretaría de Estado. Como el jueves es feriado (fiesta de Fátima), la cita será en la oficina Pablo VI, pegada al albergo Santa Marta. Algunos miran estos detalles, como que el feriado impedirá que haya un comunicado oficial de lo que conversen Alberto y el Papa. Hasta dudan algunos de que haya foto. Sí habrá cruce de regalos. Y se dará alguna información oficial de la reunión que seguirá con Parolín y la delegación presidencial.

De esa cita esperan los críticos de Bergoglio algún coscorrón al Presidente por el proyecto de despenalización del aborto. Los voceros vaticanos se han cansado de transmitir que Francisco se enojó porque Alberto minimizó las broncas sobre ese tema. El Papa peronista no le mencionará el tema y hablarán del FMI. Pero Parolín sí hablará del aborto. No dejará de hacerlo porque es su trabajo. Pero que todo eso venga si el botín es valioso: la foto con Francisco, el político argentino más importante del mundo, de hoy y de todos los tiempos.

Kristalina sí, Grabois noooooooooooo

Guzmán va a estar en la reunión, y el viernes en el seminario que organiza el obispo Marcelo Sánchez Sorondo con el título iluminador "Dreaming a Better Restart - Soñar un mejor volver a empezar"-. Está invitada Kristalina Georgieva, directora del FMI. De la gente importante, faltará Juan Grabois, dirigente de la CTEP, que integra el dicasterio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano como asesor, y que ha estado en paneles anteriores. Esta vez avisó que tiene cosas más importantes, como organizar el viaje de activistas de su fuerza a Colombia, a reforzar las propuestas de organizaciones sociales contra el impuestazo del presidente Iván Duque.

"Es nuestro aporte -explicó Grabois- frente al pedido de auxilio de movimientos sociales colombianos que plantean la falta de veeduría internacional. Nosotros somos ciudadanos de Latinoamérica, porque creemos que nuestro destino es ser una gran nación de naciones". ¿Y la gestión de Alberto y Guzmán por la deuda? "Noooooooooo -responde- yo tengo otra visión de la situación con el FMI. La situación en Colombia está estrechamente relacionada con el accionar del FMI en la región: el 'paquetazo' y el 'impuestazo', que afecta a la clase media y los más pobres, son imposiciones del FMI que al gobierno de Duque no le disgustan demasiado".

Viaja el domingo próximo, pero ya envió a uno de sus lugartenientes en el movimiento Patria Grande, "Fede" Faggioli, el diputado "villero" que vive en un predio tomado en Quilmes. Por si quedasen dudas de este otro distanciamiento social, Grabois castigó la tarjeta Alimentar como alienante. “Preferimos que creen trabajo; es una política estúpida”, repite. “Es una política focalizada, de cuño neoliberal, porque no consagra derechos permanentes, masifica el asistencialismo”.

Reivindicó, además, las leyes logradas en la era Macri por los acuerdos con Stanley, Negri, Massot y Carrió, bendecidos por el papa Francisco y votadas por casi unanimidad en las dos cámaras del Congreso: “Tampoco es una política de Estado, ya que no está consagrada en una ley nacional como el Salario Social Complementario o el Registro Nacional de Barrios Populares. Estas dos políticas -que son muy inferiores en términos de recursos- fueron sometidas a un extenso debate social y votadas prácticamente por unanimidad en ambas cámaras del Congreso Nacional”.

Esos acuerdos son revolucionarios y trajeron paz a las calles en los cuatro años de Cambiemos. Interesa recordarlo, porque es lo que hoy le critica Patricia Bullrich al gobierno de Macri que ella integró. Y señala a Stanley, que hoy tiene un alto cargo junto a Horacio Rodríguez Larreta.

Socios fundadores del Peronismo Republicano

También fortalecieron el corazón algunos viajeros de la oposición, como Miguel Pichetto y Ramón Puerta. Hicieron una aparición el sábado en Potrero de los Funes (San Luis), adonde tiene su casa Adolfo Rodríguez Saá. En gira de peronistas republicanos, les faltaba el testimonio sobre ese proyecto del expresidente, ubicuo como pocos en el mapa político. En un momento del largo almuerzo -6 horas- le preguntaron de qué lado de la vereda había estado en la interna Menem-Cafiero de 1988. "En ninguno de los dos", rio Adolfo.

Se conmovió ante otras anécdotas, como cuando el peronismo le ofreció ser presidente en diciembre de 2001. Estaba en una ronda de gobernadores y caciques del partido, en el Club de Campo Chumamaya de Merlo. Se le acercó por atrás Puerta, le puso las manos sobre los hombros y le preguntó en voz alta: "¿Aceptarías ser presidente por 60 días?". Respondió: "Por 60 días, 60 horas o 60 minutos, pero acepto". La cumbre, de la fue testigo el exdiputado Hugo Franco, subió a las alturas cuando Adolfo se definió como fundador del Peronismo Republicano. Lo fundamos nosotros, recordó, los cuatro, cuando hicimos el Frente Federal y Solidario. ¿Cuatro? Claro, Adolfo, Ramón, Juan Carlos Romero y... Néstor Kirchner, que después se bajó. De aquellos lodos, estos polvos, diría Cristina, que adapta los aforismos. Todo es historia.

Duhalde festejó haberlo corrido a Máximo, que es Cristina

Queda abierta la tranquera para nuevos acercamientos en la construcción del Peronismo Republicano, aporte de Pichetto a una oposición que pueda concertar más adelante con otras tribus críticas del peronismo que gobierna. El trío de Puerta, Pichetto y Hugo Franco venía de estar el viernes con Eduardo Duhalde, a quien le habilitaron un ala hiper-ventilada del Hotel Savoy -avenida Callao- para juntarse con ellos, acompañados por Juan Pablo Lohlé, Miguel Toma y Jorge Pirra. El ex presidente buscaba disipar la leyenda de acercamientos hacia una tercera vía, que quiere habilitar Florencio Randazzo.

Duhalde escuchó los argumentos sobre la inviabilidad de esa vía, aunque sea una trochita. Hace falta mucho más para dividir al peronismo, como lo hizo Massa entre 2009 y 2019. Randazzo navega sin luces y se alinea con quienes quieren ampliar el arco opositor. Le falta rendir un examen de anti cristinismo para ganar más amigos. El grupo desdramatizó los tanteos de Randazzo por otras comarcas. Por ejemplo, con Juan Schiaretti, con quien ha tenido apenas alguna charla por teléfono, pero sin compromiso alguno. El cordobés, además, los tiene postergados. Este martes tiene que entrar al quirófano en una operación programada pero que lo pone en pausa privada.

Duhalde estaba eufórico ante la noticia de que Máximo Kirchner, que es Cristina, demora hasta fin de año la asunción en el PJ de Buenos Aires. Debía haberlo hecho hace una semana, pero seguramente posterga esa dignidad, porque prefiere que su tropa vaya a una PASO. Si se suspendían, hubiera querido asumir para hacer uso y abuso de la lapicera. Ahora Máximo tiene un recurso más hiriente ante sus adversarios: llevarlos a primarias en cada municipio.

En el fondo arriesgaba una división, por los reclamos judiciales de Federico Gray, uno de los copresidentes del partido, y también los que le planteó Duhalde, por no tener ni domicilio ni afiliación partidaria en tiempo y forma. "Hay un peronismo de la Provincia a la que no representan. No podemos dejar en sus manos el PJ. No van a bajar de Sierra Maestra y apoderarse del peronismo”, bromeó Duhalde. En ese entusiasmo, incluyó el compromiso con los republicanos.

Las operaciones de Máximo Kirchner y una lluvia de pedidos para que Alberto Fernández reaccione

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