El Gobierno vive de relatos, enemigos inventados y épicas

ECONOMÍA Por Roberto Cachanosky para Infobae
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El Gobierno ha demostrado que en todos los temas hace una épica y termina en un rotundo fracaso, el cual luego lo explica buscando algún culpable. La pandemia, el FMI, la herencia de Mauricio Macri, los empresarios, los runners y un interminable. 

En esta semana comienzan dos nuevas épicas y luchas contra los “culpables” para justificar su incapacidad para resolver los problemas. La primera tiene que ver con el acuerdo con el Club de París y el FMI.

Pocas semanas atrás el ministro de Economía, que no maneja ningún variable económica y se limita a renegociar la deuda, volvió de Europa sin una solución a la deuda que dejó Axel Kicillof en 2014, cuando acordó con el Club de París y terminó pagando casi el doble de lo que se le debía.

Luego, Martín Guzmán viajó nuevamente a Europa, con el Presidente, para intentar resolver el problema de la deuda. Dicho en otros términos, el ministro de Economía quedó reducido a la función de secretario de Finanzas, aunque en los hechos tomó la posta el presidente Alberto Fernández. Y, por lo que se ve, no parece haber resultado muy exitoso de su gestión.

El problema es que para poder arreglar con el Fondo el Gobierno pretende dos cosas: 1) que le extienda el plazo de los próximos vencimientos y 2) que le baje la tasa de interés. Todo esto sin presentar un plan económico consistente o, al menos, medianamente coherente. Porque además quiere seguir con políticas populistas en un año electoral y que el resto del mundo se las financie a tasa subsidiada.

Las condicionalidades del FMI

Ahora bien, ¿es realmente el acuerdo con el FMI un problema serio en términos de la tasa de interés? ¿Cuál es la real situación con el Fondo Monetario?

Argentina tiene, de acuerdo con la cuota parte que le corresponde por los aportes que hizo como país miembro, un monto determinado de acceso al crédito, por múltiplos que varían según plazo y condicionalidades aceptadas. En otras palabras, los fondos que dispone el FMI para prestarles a los países socios provienen de lo que aporta cada Estado. Es decir, cuando la Argentina accede a un crédito del Fondo está recibiendo dinero que puso el contribuyente norteamericano, francés, inglés, francés, etc.

El acuerdo especial de 2018 superó largamente los límites. Por esa razón hoy paga una sobretasa. Un préstamo del FMI tiene un costo en intereses de 1,05% anual. Como Argentina excedió el monto que le correspondía por su cuota parte, paga una tasa de 3,05% anual.

Ahora bien, si en el próximo vencimiento no cumple con el pago y extiende el plazo, deberá asumir otra sobre tasa de punto porcentual.

Según informa la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía, la tasa de interés actual es de 3,05% anual sobre una deuda con el organismo a abril último de USD 45.827 millones, suma USD 1.389 millones, los cuales al tipo de cambio oficial de hoy equivalen a $136.133 millones en todo el año, aproximadamente.

 Al mismo tiempo, el BCRA, que coloca deuda para absorber la emisión monetaria, deuda cuya institución no tiene capacidad de pago ni del principal ni de los intereses, supera $3,5 billones, entre Leliq y Pases, es equivalente a USD 35.700 millones, mientras que las reservas netas no llegan al 20% de esa cifra. Puesto en otros términos, la deuda que acumuló el BCRA para absorber la emisión de pesos para financiar el déficit fiscal representa el 79% de la deuda con el FMI.

Pero hay una sustancial diferencia en cuanto a los intereses a pagar: la deuda del BCRA con los bancos devenga $1,6 billones; y la contraída por la Administración Central con el Fondo devenga intereses equivalentes en pesos por $134.358 millones anuales.

O sea que el endeudamiento del BCRA devenga 12 veces más intereses que los contraídos con el FMI, nefasta institución creada al terminar la Segunda Guerra Mundial e impulsada por dos economistas: el inglés John Maynard Keynes y el norteamericano Harry Dexter White, declaradamente comunista que pasó información secreta estatal a la ex Unión Soviética. Curiosamente, los militantes kirchneristas suelen cantar loas al keynesianismo y admirar al comunismo. Justamente los economistas impulsores de esa institución fueron ideológicamente afines al kirchnerismo, o, mejor dicho, al revés, considerando los tiempos históricos.

De manera que se puede llegar a una primera conclusión: todo este lío con el FMI y las exigencias de cambiar las reglas del organismo en sus relaciones con los países que asumieron deuda, tienen que ver más con la épica del gobierno, que vive de los relatos que inventa, porque el problema más grave y más explosivo es la bola de pesos de Leliq y Pases colocados en el circuito financiero por el BCRA, se multiplicó por 3,5 veces desde que asumió el gobierno.

La formación de los precios y la inflación

La segunda épica con que empieza la semana tiene que ver con las declaraciones del Presidente a su regreso de Europa decidido a poner orden en la tasa de inflación. Obviamente, para Alberto Fernández la culpa es de los empresarios que aumentan “sin justificación” y “desmedidamente” los precios a sus clientes.

En los primeros 16 meses de gobierno de Mauricio Macri, con rápida salida del cepo cambiario y ajustando las tarifas de los servicios públicos, la inflación acumulada fue del 52,3%, en tanto que en los primeros 16 meses de Alberto Fernández, con controles de cambios para ahorro e importadores, tipo de cambio pisado, “precios controlados” y tarifas de los servicios públicos contenidas, la inflación acumulada fue del 59,9 por ciento.

Macri tuvo una inflación promedio mensual en todo su período de gobierno del 2,9% mensual y Alberto Fernández, haciendo todos los malabares mencionados, acumula una media 3%, con varios meses por arriba del 4%, como en abril.

Obviamente, el fracaso del gobierno en conseguir en tiempo y forma las vacunas contra el covid-19, lo lleva a aplicar más cuarentenas que derrumban la actividad económica con pérdida de recaudación tributaria, al tiempo que se dispara el gasto público generando más déficit fiscal.

 No es que los empresarios de hoy son perversos y aumentan los precios “injustificadamente”, en tanto que los de la década del 90, cuando no había inflación, eran buenos. La realidad es que hoy el gobierno está pagando el costo de la fenomenal de la emisión monetaria que hizo el año pasado, cuando el BCRA asistió al Tesoro emitiendo $2 billones, equivalente a casi la mitad de los $ 4,4 billones que recibió a través del cobro de todos los impuestos, rezago que los grandes economistas del mundo advirtieron más de medio siglo antes. Esa emisión hoy se traduce en huida del dinero y en la depreciación de la moneda que el Presidente ve como un aumento de precios, cuando en realidad es el reflejo de la pérdida de valor del peso.

La épica de esta semana será inventar un nuevo enemigo, los empresarios que desalmadamente aumentan los precios “desmedidamente” (no hablan una sola palabra del aumento desmedido de la presión impositiva) y el gobierno nacional y popular los enfrentará para defender al pueblo argentino, así como enfrenta al FMI bajo el argumento que persigue un ajuste salvaje.

En síntesis, un gobierno que trata de esconder su incapacidad para solucionar los problemas fiscales y monetarios detrás de un relato épico detrás de otro mientras la economía se desangra, las empresas quiebran por falta de ventas y parte de la población pierde su trabajo, y otra la capacidad de compra de sus ingreso, y vive angustiada porque no sabe cómo llegar a fin de mes.

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