Cerrar la exportación de carne para bajar el precio es inútil: se debe trabajar en aumentar la oferta

ACTUALIDAD Por Diana Mondino para TN
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Las dos palabras mágicas de la economía son oferta y demanda. Recientemente el presidente Alberto Fernández dijo refiriéndose a la carne: “Es muy llamativo que baja el consumo y crece el precio”. Ante eso, es indispensable distinguir si hay menos consumo porque no hay oferta, en cuyo caso los precios suben, o si hay menos consumo porque no hay demanda, en cuyo caso los precios bajan. 

Al hablar de la carne en conjunto, se suma la carne vacuna, la de cerdo y la de pollo. En el interior es además muy importante el consumo de cordero y cabrito. Si se consume más carne vacuna, ha de ser porque la oferta de los demás es aún baja y todavía no creció lo necesario para tener un precio suficientemente bajo, de modo tal de hacerlo atractivo.

Durante bastante tiempo se ha fomentado la producción y consumo de carne de cerdo y pollo. Hace solo unas semanas se hablaba de restricciones al maíz para que toda la carne tenga menores costos. Afortunadamente se suspendió la medida porque eso haría que los productores de maíz pierdan dinero y entonces… ¡Habría menos maíz!

Ahora se habla de suspender las exportaciones de carne vacuna, lo cual sería completamente inútil y erróneo. ¿Por qué inútil? Porque no bajaría el precio de la carne. ¿Por qué errónea? Porque en el futuro habrá menos carne, porque se afecta a los 140.000 productores bovinos y a los de carnes complementarias también. Y todo eso sin contar la producción familiar, que es fundamental.

Nuestro principal comprador de carne es China, que representa la demanda. Compra fundamentalmente vacas y cortes que aquí consumimos poco. Es decir, ellos demandan algo distinto a lo que comemos (demandamos) nosotros. La oferta para ese mercado está dada por vacas que ya tuvieron sus terneros. Si, en cambio, vamos a satisfacer la demanda interna comeremos terneras antes de que lleguen a la madurez y tengan sus propios terneros. Es decir, nos comemos la máquina de producir terneros. Eliminamos la futura oferta. Así, los precios subirán. Por eso, insisto en que es inútil.

Suspender las exportaciones reduce la oferta: nos comeremos las futuras madres, el precio subirá y se tardará muchos años en volver a tener al precio que hoy tenemos. Si queremos algo barato tiene que haber mucha oferta. Mucha, mucha. Es decir, muchas vacas que tengan muchos terneros, que consumiremos los argentinos y el resto del mundo.

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