Todo en manos de un 15%

POLÍTICA Por Sergio Crivelli para La Prensa
11-urna

Las encuestas muestran dos bloques de votantes consolidados en el 40% cada uno a favor y en contra del gobierno, respectivamente. También que los demás votantes dudan entre castigarlo votando a la oposición más frontal o por una tercera fuerza que prometa los mismos beneficios que el populismo, pero con otros resultados macroeconómicos y menor conflictividad. En otras palabras, quieren cambiar al violinista sin admitir que lo que está roto es el violín y por eso suena espantosamente. 

De esa estrecha franja de electores que se hallan fuera de la "grieta" depende la suerte del gobierno y la salida de una crisis que a esta altura ya asumió el carácter de agonía interminable, de tragedia para un enorme porcentaje de argentinos. Un estado de coma inducido a fuerza de congelamiento de precios, tarifas y del tipo de cambio que en el mejor de los casos para Alberto Fernández estallará después de noviembre.

La última encuesta de Giaccobbe & Asociados es ilustrativa al respecto. En números redondos los votantes que quieren que el kirchnerismo pierda rondan el 60%, mientras hay un 30% de fierro que quieren votar lo mismo que hace dos años. El restante 10% es renuente a confesar en sentido de su voto a favor del oficialismo, pero a la hora de abrir las urnas dice siempre presente.

El piso de Juntos Cambios rondaría también el 40% y en el 20% que está fuera de la "grieta" la encuesta detecta un fuerte componente "anti K", cercano al 10%. En ese grupo los contrarios a Juntos por el Cambio rondan el 3%. El resto, los indecisos absolutos son aproximadamente el 7%. Es en esa estrecha franja de entre 15 y 20%, donde están los votos que marcarán el triunfo o la derrota y la oposición más dura es en apariencia la que tiene mejor caladero para pescar. De ser correctos esos números es mejor perfil el de Patricia Bullrich que el de Horacio Rodríguez Larreta.

El oficialismo en tanto ya eligió. Adoptó la estrategia confrontativa; el albertismo murió antes de nacer. Además de hacer oposición de la oposición los kirchneristas intentan con poco éxito mejorar la vacunación y reducir la inflación. A eso se reduce su estrategia. Por eso, por ejemplo, está vacunando en Misiones a las personas entre 40 y 60 años sin factores de riesgo, mientras a nivel nacional faltan 8,4 millones de vacunas para cumplir con los mayores de 60. El fenómeno de las vacunas en Misiones obedece a que en esa provincia habrá elecciones en apenas dos semanas.

En suma, las elecciones de noviembre no aportarían mayores novedades porque el voto parece fuertemente estructurado y es parejo. Además, no hay candidatos carismáticos. Los dos de mayor peso no figurarán en las boletas.

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