Piedra libre para los que no quieren pagar la deuda

POLÍTICA Por Héctor Gambini para Clarin
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Hubo entre los firmantes dos gobernadores (es decir, que hay 21 que eligieron no firmar), un juez, algunos nombres curiosos (un sindicalista de Medio Ambiente que se apellida Orina), actores, periodistas y ex funcionarios y dirigentes procesados o presos por corrupción, como Amado Boudou, Milagro Sala o Luis D’Elía, quien junto a su nombre puso la ocupación con la que se autopercibe: maestro. 

Ya se sabe que se encolumnaron tras una “proclama” de tinte patriótico -cruzada por cintitas argentinas en los bordes de cada página- que, sin humildad, le marca al presidente Fernández lo que tiene que hacer con el FMI y el Club de París: no pagar la deuda.

Fue algo más que otro giro en la rosca del apriete kirchnerista al ministro Martín Guzmán que ya lleva un mes, desde que el subsecretario Basualdo se negó a subir tarifas y su jefe no sólo no pudo echarlo, sino que sufrió un implacable contraataque K.

Además de eso, es un mensaje público de Cristina y Kicillof diciéndole a Fernández que no pague nada antes de las elecciones, pero sin necesidad de figurar directamente.

Un aliento en la nuca por encargo, con el peso sindical de la CGT (Héctor Daer), la CTA (Hugo Yasky), CTA de los Argentinos (Pablo Micheli) y Camioneros (Pablo Moyano).

Fernández llevó a Guzmán a su viaje por Europa para dar una señal de apoyo pero, como acostumbra, en vez de poner la luz de giro hacia un lado lo que puso fueron las balizas.

Y destellaron los dos giros al mismo tiempo: mientras mostraba cómo sostenía a Guzmán, desde París le mandaba fotos a Kicillof para darle la razón sobre lo vacías que estaban las ciudades europeas por el confinamiento que luego se vendría en el AMBA con la dureza que exigía el gobernador bonaerense.

Kicillof no se privó de hacer público el episodio contándolo el sábado siguiente por radio. Lo hizo en un tono tal que los oyentes podían interpretar que el Presidente estaba reportando al gobernador, y no al revés.

Kicillof no puso su firma en la “Proclama” pero está en ella a través de su ministra de Gobierno, Teresa García. Quizá por eso la carta omite decir qué pasará si la Argentina entra en default con el Club de París: además de quedar impagos 2.400 millones de dólares de la cuota que vence el lunes, se sumarían intereses resarcitorios por 2.000 millones más.

¿Y por qué se ejecutaría esta cláusula automática de intereses colosales que casi duplican el monto de la cuota impaga?

Por las condiciones del acuerdo con el Club de París firmado en 2014 por... Axel Kicillof.

Es decir, si Argentina no paga, como recomienda el grupo apoyado por Kicillof, Guzmán tendrá que afrontar intereses desorbitados que acordó el mismísimo Axel.

Tampoco Cristina firma la Proclama, pero está en ella con dos lapiceras personales: las de la diputada Fernanda Vallejos y la de la militante Judith Said, quien firma como “Área de Derechos Humanos del Instituto Patria”.

La "proclama" busca marcar la cancha para ahorrar reservas en el año electoral, aprovechar el viento de cola de la soja a 600 dólares y meter algo de plata en los bolsillos con planes reforzados y retroactivos escalonados de devolución de Ganancias.

Para eso, no debe salir un dólar.

El documento se difundió el día anterior al encuentro virtual que este miércoles tuvo el Presidente con Ángela Merkel para pedirle que lo ayude con el Club de París, donde Alemania es el principal acreedor.

Merkel prometió apoyo sin saber que entre los firmantes de la "proclama" que pide no pagar está el gobernador Insfrán, comparado con ella cuando lo denunciaban por abuso de poder.

“Tiene cinco mandatos populares en Formosa, igual que Merkel en Alemania”, lo defendió el jefe de la bancada del Frente de Todos en el Senado, José Mayans.

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