Exportar, un camino al desarrollo argentino

ECONOMÍA Por Fausto Sportorno para El Cronista
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Para exportar más se necesita ganar ventajas comparativas. Eso implica poder producir bienes y servicios de una mayor calidad o más innovadores o un menor costo que otros países. Esta manera los consumidores del mundo elegirán los productos argentinos. Para producir un mejor costo se requiere mayor eficiencia o menores salarios. Sin embargo, el objetivo es lograr menores costos con salarios más altos, por lo tanto, todos los demás costos que no son los salariales deben ser bajos y los métodos de producción muy eficientes. Una de las formas de lograr altos salarios con bajos costos es la producción a escala. 

En una producción a escala cada trabajador produce muchísimo. Gracias a que tiene a su disposición mucho conocimiento mucho capital infraestructura y otras condiciones que facilitan su trabajo y aumenta su productividad. Un ejemplo de esto es el sector agropecuario argentino qué tiene una gran inversión en capital hay gran conocimiento aplicado y cómo producir y hay cierta infraestructura instalada con el objetivo de exportar sin contar la productividad de la propia tierra, que hoy en día cada vez pesa menos en relación a los conocimientos o al capital humano.

Por eso se entiende que, si el Estado es muy caro, no brinda los servicios adecuados o es causa de inestabilidad macroeconómica, termina afectando la productividad de los trabajadores, de los empresarios, de las industrias exportadoras y dañando la capacidad de vender al exterior. Lo mismo sucede con otras instituciones que si no están enfocadas en la exportación pueden dañar la capacidad de vender afuera. Aquí hay una serie instituciones y regulaciones que hoy son muy comunes en la Argentina y que no están alineadas con una visión exportadora, tal es el caso de los sindicatos, regulaciones municipales, regulaciones portuarias o vinculadas al transporte interno entre otras cosas.

Para exportar también se requiere mirar al mundo, salir a buscar clientes, tener relaciones internacionales con todos los países que se pueda tener y eso implica también estar abierto a la importación de productos. Cuanto más se exporta también se da que más se importa porque los exportadores requieren más insumos y estos insumos mucho esos son importados. Hoy es muy común que un producto que finalmente se venden en el mercado terminé teniendo insumos provenientes de todas partes del mundo. Exportar, entonces, también implica un esfuerzo por parte de los empresarios en mirar al mundo como un mercado potencial y, por parte, del Gobierno en abrir todos los canales posibles -comercialmente hablando- para que los empresarios locales encuentren oportunidades internacionales.

Los trabajadores también den alinearse con una política exportadora. Trabajadores más preparados fácilmente se pueden adaptar a los cambios en el comercio internacional. Un ejemplo cercano es la carne. La carne que se come el mundo no es la misma que comemos en Argentina. Los animales tienen un peso diferente, el tipo de carne es más bien marmolado, etcétera. Eso implica que los trabajadores estén preparados para producir ese tipo de productos. Ni hablar en sectores de servicios exportables como el turismo o software, dónde se necesitan hablar idiomas, entender diferencias culturales y conocer otros métodos de trabajo.

Como vemos enfocar a la economía hacia la exportación implica un compromiso de todas las partes productivas del país, sobre todo en un país medio alejado del mundo, en términos geográficos. Pero los beneficios serían enormes porque el acceso a bienes sería mayor, redunda en mejor calidad de vida, la economía ganaría estabilidad, dado que no solamente dependeríamos del mercado interno y por la misma razón la capacidad crecimiento sería mucho mayor. Todo ello significa mayor calidad de vida mayor desarrollo y menos pobreza.

Pero esto implica un cambio en la forma que pensamos la economía. Tendríamos que dejar de mirarnos el ombligo, de rapiñar en el mercado interno y redistribuir constantemente recursos y enfocarse en el "afuera". Ver qué podemos vender, cómo mejorar nuestros productos y qué clientes se pueden conseguir. Hacer este cambio de visión es fundamental para salir adelante.

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