El dilema de saber cuánto cuesta una botella de aceite en Argentina

ECONOMÍA Por Daniel Fernández Canedo para Clarin
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La diferencia de precio de 29% por el mismo producto es sólo uno de los reflejos de la enorme dispersión de precios que registra la Argentina de comienzos de 2021 con una pandemia descontrolada y una inflación disparada. 

Desde hace semanas que las encuestas de opinión registran que la fuerte suba del costo de vida ocupa el primer puesto de la preocupación familiar superando, incluso, a la escasez de vacunas contra el coronavirus.

Un informe de Focus Market sobre la dispersión de precios de los alimentos que componen la canasta básica de las familias es una realidad que se pronuncia al ritmo de la incertidumbre sobre la marcha de la economía.

Los aumentos de precios no responden en todos los casos a suba de costos pero sí a las dudas sobre cuáles serán los precios de reposición de los costos de productores y comerciantes.

La consultora EcoGo, que sigue la evolución semanal de los precios al consumidor, detectó en la primera semana de junio una suba de 1,3% en los alimentos que proyecta una inflación de 3,7% en ese rubro para el mes.

Según ese informe, la proyección del costo de vida este mes da 3,2% pero con un elemento distintivo y sensible: en el acumulado de cuatro semanas "se observa un aumento sostenido del índice en el que el 35,5% de los precios" subieron y el 3,8%, bajaron.

En otras palabras, la mayoría de los precios de la economía se mueven y de ellos, la mayoría hacia la suba.

Es en base a esa realidad, y a las puertas de la difusión del índice de mayo que habría sido de 3,3/3,5%, que el Banco Central está ralentizando aún más el aumento del dólar oficial.

En un mes el dólar mayorista ($95,01) sube 1,1%, y en la semana en que la inflación fue de 1,3%, la divisa subió 0,2%.

¿Hasta cuándo atrasará el dólar el Banco Central? La respuesta de las autoridades es categórica: hasta que la inflación dé alguna muestra de ceder. Por ahora no se ve y menos cuando la política oficial comenzó a alinear las principales variables económicas en función de sus necesidades electorales.

La idea de que el tándem Cristina Kirchner-Axel Kicillof tomó el manejo de ciertas variables sensibles parte de la convicción de su similitud con el esquema aplicado por el kirchnerismo en 2015.

El esquema se basa en cinco puntos esenciales:

1) A comienzos de año el ministro Martín Guzmán decía que el dólar se ajustaría por la inflación para evitar atrasos que, como ya ocurrió en los años pares y sin elecciones, terminen en devaluaciones bruscas del peso.

Ahora el atraso del dólar para frenar el aumento del costo de vida pasó a ser la principal bandera antiinflacionaria. El ancla que concentra la esperanza de que en los próximos meses el dato de inflación mensual comience con un 2 y no con un 3 o un 4 como viene sucediendo este año.

2) La discusión sobre los aumentos de tarifas quedó rápidamente superada: el gas domiciliario aumentará 6% y la boleta de luz 9% hasta fin de año, y no 15% como pretendía Guzmán.

Desde ya que al volar por los aires la meta inflacionaria de 29% incluida en el Presupuesto para todo el año, los pronósticos de un aumento de 46% en el costo de vida para 2021 se llevaron también los aumentos salariales acordados en la primera parte del año que giraban, de acuerdo a los lineamientos del Gobierno, entre 30% y 35% en tres o cuatro veces y con cláusulas de revisión.

El punto 3 lo dirimieron con foto incluida la vicepresidenta Cristina Kirchner y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, al acordar una suba de 40% para los empleados del Poder Legislativo.

Ese 40% de suba, superior al resto de las subas surgidas de las paritarias, es acorde con el reclamo de 45% de aumento formulado por los Camioneros de Hugo Moyano.

En realidad, el punto 3 se corresponde con el objetivo de recuperar terreno para el objetivo de que los salarios le ganen a la inflación en el año electoral. Por ahora el resultado es adverso.

Y otro tanto pasa con las jubilaciones, que se enmarcan en el punto 4 que también vienen perdiendo la carrera con la inflación. La "masa jubilatoria", o sea el total de dinero que se destina a la clase pasiva, crece 30% en el último año, o sea unos 15 puntos por debajo del aumento del costo de vida. ¿Vendrá un bono compensatorio para los jubilados similar a los $7.000 para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo?

Y ahí llegamos al punto 5 que queda plasmado en el programa "Súper Cerca" anunciado por el Gobierno, que contempla congelar por 180 días los precios de 70 productos de la canasta familiar incluidos lácteos, pastas, productos de limpieza y bebidas sin alcohol a partir de un acuerdo con los empresarios.

Atrasar el dólar y las tarifas de luz y gas; congelar precios de alimentos e impulsar que los salarios le ganen a la inflación, confluyen nuevamente en un modelo de consumo electoral típico de los años eleccionarios que termina pagando costos altísimos en términos de inflación y empobrecimiento.

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