No son palomas

POLÍTICA Por Sergio Crivelli para La Prensa
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La interna del PRO pasó a ocupar los primeros lugares de la agenda política por dos razones. La primera es que los errores del peronismo convirtieron a la oposición en una alternativa real de poder. 

 
La segunda es menos obvia: los medios apuntan en su mayoría a configurar a la oposición a imagen y semejanza del modelo económico y político que Alberto Fernández ya no puede sostener después de haberlo llevado hasta el absurdo. De eso se trata cuando demonizan a los "halcones" que exigen un cambio y elogian apenas veladamente a las "palomas" que quieren un acuerdo. Las "palomas" son la última garantía de la continuidad. Su función la representa mucho mejor otro animal, el gatopardo, convertido en símbolo universal del conservadorismo por la novela de Tomasi di Lampedusa. Todos los factores de poder la Iglesia, los medios, el establishment, los políticos, los sindicatos, etcétera, apuestan al mantenimiento del "statu quo". 

Apoyan por eso a Horacio Rodríguez Larreta y a su proyecto de una nueva coalición que albergue a distintas figuras con los peronistas como socios destacados. Es la vieja receta gatopardista: cambiar todo para que nada cambie.

Macri, en tanto, cuenta con el apoyo del 40% de los ciudadanos de a pie a quienes cada vez representa menos una casta atrincherada en sus privilegios. Una dirigencia que se aumenta 40% las dietas en medio de una pobreza sin precedentes. El elector de Macri es el que ganó la calle para protestar por una cuarentena ruinosa, mientras los políticos con ingresos asegurados lo miraban por TV y lo acusaban de propagar el virus.

Cuando se recurre al lugar común de "halcones y palomas" para designar a los bandos en pugna se omite, asimismo, que las "palomas" lo son únicamente de cara al peronismo. Respecto de Macri y Patricia Bullrich son halcones.

El gatopardismo PRO trasmite que al peronismo es posible derrotarlo en las urnas, pero que sin él no se puede gobernar. Lo que la experiencia histórica demuestra desde Arturo Frondizi hasta Raúl Alfonsín es exactamente lo contrario. Pactar con el peronismo es el principio del fin.

Pero ese error es evitable. Lo demostró el propio Macri al ser el primer presidente no peronista desde 1946 en completar su mandato.

En el proyecto de Rodríguez Larreta hay algo del de Alfonsín con el tercer movimiento histórico. Un frustrado intento de cooptar al PJ que terminó con la destrucción de la UCR. En las presidenciales de 2003 el centenario partido obtuvo el 2% de los votos. Hoy es furgón de cola del PRO en el que viajan Enrique Nosiglia, amanuense del Pacto de Olivos, y Martín Lousteau, ex ministro de Economía de Cristina Kirchner y autor de la calamitosa resolución 125. Tanta ha sido la devastación sufrida por los radicales que presentan como "esperanza blanca" a un neurólogo profesional y político amateur.

Ese es el espejo en el que una oposición a hechura del peronismo debería mirarse. También recordar que el gatopardo es una especie en vías de extinción.

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