Otro viaje de Mauricio Macri, el Dr. Milagro candidato y pelea por el peronismo que viene

POLÍTICA Por Ignacio Zuleta para Clarin
28-MM

Me voy, pero no me dejen afuera (Macri) 

La ceremonia de los adioses de Mauricio Macri -que pasará dos semanas (por lo menos) fuera del país- contiene algunos condicionantes con efecto político. Los desplegó en conversaciones con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal que no cambian la agenda, pero reperfilan el rol del expresidente.

1) No voy a estar en el país para el cierre de listas. A este viaje con presentación de libro en Madrid y FIFA en Ginebra, seguirá otro, que le ocupará otras dos semanas.
2) En los cierres de listas que obran el 24 de julio, le han reservado alguna precedencia; no se hacen por fuera de Mauricio (fue el lenguaje), pero sin él sentado en la cabecera. Lo desaíran en los dos distritos clave, PBA y CABA. Por lo menos que me dejen un lugar en la foto, virtual o presencial.
3) No castiguen a mi gente, no lo dejen afuera a Jorge (Macri).
4) Empoderen a Patricia como presidente del PRO en los cierres provinciales, más allá de su destino en las listas de CABA.
Larreta le dijo, en el diálogo que tuvieron en las oficinas de Vicente López, que la mayor coincidencia con ella la tiene en las provincias en donde ella está haciendo algo por las candidaturas. Podría decir de Jorge y de Patricia lo que pidió Yrigoyen en otra despedida: “Hay que rodear a Marcelo”.

La frase completa sobre Alvear fue: “Marcelo es radical, le falta apostolado, pero es radical” afirmación que podría aplicar, por ejemplo, al debutante Manes, De rodearlo se encargan varios radicales con apostolado certificado, como Enrique Nosiglia.

Remiendos federales para Patricia

Este rol de una Patricia federal es nuevo, y trata de explotar el prestigio que tiene en las encuestas. Eso le da respetabilidad al PRO en distritos en donde esa fuerza es minoría, y descarga en ella responsabilidades de difícil gestión.

Si hubiera que elegir un distrito emblemático es Córdoba. Macri descendió de los cielos para bautizar como candidato al senador Gustavo Santos. Ordenó, además, que el PRO hiciera masa con Luis Juez y, hasta ahora, se aparta de la sociedad con la UCR local.

El documento que emitió el radicalismo este fin de semana en la reunión virtual de Villa Giardino transmite el enojo por el ninguneo del PRO y llamó a una unidad de la UCR. El gesto de Macri carga de responsabilidad a Larreta, que tiene ahora que remediar de alguna manera un cisma profundo entre los socios de Juntos por el Cambio, nada menos que en el tercer distrito con mayor cantidad de votos del país.

Mario Negri es el mejor ranqueado en las encuestas para esa elección, pero debe decidir aún si le conviene dejar la banca de diputado, desde donde preside el interbloque opositor, para pasar a un senado en el cual JxC es extrema minoría. Parece claro que lo primero es mejor opción, pero la nueva constitución de la cámara desde el 10 de diciembre, con nuevos actores en la oposición, puede modificar las condiciones que le han dado a Negri el rol de jefe de la oposición legislativa y principal interlocutor de JxC con los tres poderes.

Las elecciones son sólo una radiografía para 2023

Con el correr de los días hacia el cierre de listas, aparece con más claridad que no es esperable que estas elecciones modifiquen el equilibrio entre oficialismo y oposición. Son 24 elecciones en 24 provincias: los gobernadores, salvo excepciones, van a ganar las elecciones locales y no aportarán grandes modificaciones en los legisladores nacionales.

La diferencia está en Buenos Aires. El peronismo tiene que renovar 19 bancas, que ganó en 2017 con tres listas, cuando ahora va a las urnas con una sola. Para modificar el destino del Gobierno tendría que aportar por lo menos 10 bancas más. Con eso tendría el quórum para sesionar y la mayoría para aprobar las leyes estructurales del oficialismo -reforma judicial, procurador, movilizar biocombustibles-, como la del semáforo, que le da a Alberto Fernández más poder que los gobernadores para tomar decisiones en salud o educación.

Si ese es el panorama, la suerte de oficialismo y oposición no cambiará su relación de fuerzas. Sí puede cambiar el resultado cualitativo. Va a importar qué peronismo muestra más, dentro del Frente de Todos, si el de Buenos Aires que maneja Cristina Kirchner, o el del interior, que se referencia más en Alberto y Sergio Massa.

La movida de este domingo, de que viajen casi todos los gobernadores a la Capital para un acto por los fallecidos Covid, significó un esfuerzo notable de Alberto, que buscó identificar esa relación con el interior. Un acercamiento a los gobernadores, que no ha tenido en otros temas más contantes y sonantes.

Envió aviones, comprometió a casi todos -con la excepción de cinco, entre ellos Juan Schiaretti y Alicia Kirchner-. Un resultado magro en favor del peronismo señalará que se vienen otros dos años más de medianía en la gestión de Alberto Fernández. Dramático para un gobierno que no arranca. Someterá al peronismo a una revisión total de su estrategia de unidad. En ese balance habrá una evaluación de cuál es el peronismo con más futuro que pasado, y cuál el que tiene más pasado que futuro.

Cola para entrar y para irse

La oposición ha mostrado ya, antes de las elecciones, los términos de sus disidencias internas. Los forcejeos de candidatos manifiestan más optimismo que pesimismo. Hay una cola de gente para subirse a los cargos, así como en el Gobierno hay cola para irse. El propio oficialismo filtra las inquinas entre los tres caciques de la cúpula.

Cristina pide que le saquen de encima su pasado judicial; Alberto dice que es una perseguida política, pero no mueve la lapicera para nada de lo que ella reclama, desde un eventual indulto, a retirar la nominación de Daniel Rafecas como jefe de los fiscales. A unos y otros les corren las exigencias retóricas de una elección.

Cristina va a recorrer la Provincia respaldando a los candidatos del peronismo, por encima de las pujas de dirigentes. El público la reconoce como jefa en esas apariciones. Le faltan nombres estelares, y esa situación despierta leyendas como las candidaturas de Daniel Scioli o Felipe Solá a diputados nacionales.

Con estos adversarios le costará a JxC poner en la cancha algo de la misma dimensión: las pretensiones de cada protagonista han construido un dilema de cuadratura del círculo. Si se sumase en una lista, digamos Carrió, Manes, Pichetto y Vidal, tendrían potencia para enfrentar al peronismo. Pero todos quieren ser cabeza de lista.

Ese dilema se intenta arreglar con jugadas laterales. Larreta impone a Diego Santilli, que ahora tiene el mandato de desarmarlo a Jorge Macri para que no vaya a una PASO tóxica contra él. Ya tienen enfrente a los radicales con el Dr. Milagro, Manes, a quien hay que convencer de que vaya a una PASO.

La ventaja de ser minoría

Encima el sector anti-Abad, encabezado por Gustavo Posse, apareció con un lema para ir a esas PASO junto al abogado Mauricio Dalessandro, el sindicalista Daniel Amoroso y el peronista Emilio Monzó, con quien Posse ya tiene un bloque legislativo en Buenos Aires.

Esta lista juega, como Santilli, en favor del proyecto Larreta presidente, y explica que Martín Lousteau haya abandonado a Posse por Manes. Es una jugada de contrafrente, que revela la dimensión de los problemas que tiene que resolver el jefe porteño en estas elecciones.

El gesto del grupo Posse se entiende: el PRO, la coalición de Carrió y los radicales tienen tanta demanda de cargos "entrables", y tantos compromisos, en las listas, que el mejor negocio es competir por la minoría. Quien saque la minoría se queda con uno de cada cuatro diputados, o sea 4 entre los primeros 16. Nadie de la oposición provincial puede ofrecer tanto.

Larreta aferra unidad en la CABA

Larreta, que aprendió la expertise de wedding planner en las mejores academias, se ocupa de que la inquina ajena no invada su barrio. Reunió el martes a todo el arco de la alianza porteña para cerrar el pacto para que nadie plantee PASO por fuera del acuerdo que tiene para gobernar.

Les propinó un almuerzo en la sede oficial de la calle Uspallata a Lousteau, Emiliano Yacobitti -lunga manu de Coti-, Maxi Ferraro, Paula Oliveto, Facundo del Gaiso (Coalición), Roy Cortina (socialista)- junto a Santilli y Fernando Straface. El objeto fue ponerle un cerco al conjunto ante la posibilidad de que Bullrich no acepte un tercer lugar en las listas de diputados que encabezaría Vidal, si acepta, y busca ir a una PASO. ¿Con quién lo haría?

También hay cola para eso. En la Capital vencen estrellas como Jorge Enríquez, Facundo Suárez Lastra o Fernando Iglesias. ¿Habrá vida después de ellos?

Un container de jarrones chinos

Larreta insiste en los dos planes. El Plan A es negociar la unidad. Pero en PBA Santilli, Manes y Carrió reclaman el primer lugar en una lista de diputados. Llenan el container de jarrones chinos. El Plan B es mandar todo a una PASO. Para que marche el Plan A deberían convencerla a Carrió de que ella puede ser la garante de la unidad, si resigna el primer lugar o, mejor aún, si se queda afuera de la elección y mira este turno por arriba.

Como lo hará María Eugenia Vidal, que promete acompañarlo a Santilli en la campaña. Para convencerla de ese rol, imaginan en las reuniones del PRO que ella debe admitir que un 2023 exitoso para JxC necesita una Carrió fuerte (como si ella no tuviera conciencia de su propia dimensión).

Si ella va primera en la lista y JxC pierde en 2021, queda herida para ser prenda de fortaleza en el 2023. Santilli, en cambio, si pierde en 2021, no arriesga tanto en lo personal. El "Colorado" insiste que él hará lo que le pida Horacio, y que está dispuesto a todo. En estas especulaciones se esperan confirmaciones.

La cúpula del PRO afirma que Vidal tiene entre un 50% y un 90% de posibilidades de aceptar. ¿Por qué la diferencia? Porque antes de regresar de EE.UU. ella cerró un acuerdo con Luis Almagro para asumir un cargo rentado en la OEA para estudiar la condición de la mujer y las instituciones.

Se cruzó, con diferencia de horas, con Fulvio Pompeo, que fue a Washington para atender sus tareas de oidor de la OEA en Guatemala. De ahí parte a Madrid, en donde acompañará a Macri en la presentación de su libro el 8 de julio, en el Círculo de Bellas Artes. Junto a él participará de una tenida de la Fundación Libertad que anima Mario Vargas Llosa y de un almuerzo o cena del Club de Madrid, una especie de grupo de Puebla, pero conservadores, todos ex presidentes echados hacia la centro derecha. 

Cerebros saludables y de alto vuelo

Los "cerebros saludables”, cucarda con la que suele premiar Manes a sus ídolos y que poseen, entre otros, Luis Landriscina, Alberto Cormillot, Mirtha Legrand, Magdalena Ruiz Guiñazú y Jorge Fontevecchia- que rodean a Facundo descuentan la aceptación como candidato.

Desplegó fotos de manitas con Lousteau -rulos saludables, diría Roberto Giordano, que aún nos guía- en el acto de la UCR, en el zoom de los cordobeses y planearon un viaje a Jujuy a festejarle el resultado de Gerardo Morales en las elecciones locales de Jujuy, junto a José Cano y Maxi Abad. Para ese viaje estaban anotados también Negri y Alfredo Cornejo. El primero está encerrado, pese al hisopado y el PCR negativos. Hoy repite. Cornejo se quedó sin avión. El que estaba disponible lo empleó Rodolfo Suarez para ir a la Capital al acto por las víctimas Covid.

Ahí adelantó saludos a Morales, a quien le hicieron chanzas por la tranquilidad que mostraba en el CCK en el día de una elección clave para su futuro. "Estas elecciones -respondió irónico- ya están decididas. Los jujeños nos levantamos temprano".

Quienes lo respaldan al neurólogo atribuyen el maratón de reuniones de Larreta y Santilli con intendentes, al temor de una confrontación en unas PASO con Manes. Reclama lo imposible, esa exclusividad que piden Carrió y Vidal en la Capital de ir primeras en la lista y sin PASO.

El larretismo se indigna cuando afirma que María Eugenia es la candidata del gobernador, y a un gobernador no se lo arrastra a una PASO. Las PASO son para provincias en donde el PRO no gobierna. El mensaje es, claro, para Patricia Bullrich.

¿Por qué Vidal? Porque Larreta es el gobernante con récord de votos para él y la fuerza, y él y Vidal son los únicos que pueden contener al arco de alianzas que lo sostienen, que incluye a radicales, peronistas, macristas, conservadores y demoprogresistas.

Superpoderes: hay votos, pero ya quedó viejo

El Congreso termina el mes en receso por el temor al contagio Covid. Juan Manuel López mandó al confinamiento a todos los tertulianos que estaban el miércoles en el despacho de Sergio Massa: Sergio, Máximo, Cecilia Moreau, Negri, Cristián Ritondo.

Hasta el domingo nadie arriesga contagio, y suman todos hisopados y PCR negativos. Esa reunión simplificó la agenda legislativa hasta el comienzo de la campaña electoral. En lo formal ocurrirá el 14 de julio, día cuando vence la inscripción de frentes y alianzas. El cierre ofrece una radiografía de filias y fobias en las ligas que se enfrentarán en las PASO.

Existía, hasta el brote de López, el compromiso para hacer una sesión esta semana- 30 de junio- para temas acordados. La siguiente, 8 de julio, será el último escenario para las trompadas, porque promete ir al recinto el jefe de Gabinete para dar el informe de rigor.

Por supuesto que hay canje de protocolo por agenda. La oposición veta el tratamiento de leyes odiosas -reforma judicial, Procurador- y simula interés en que salga la ley semáforo, que reemplaza los DNU pandémicos de Alberto y le traslada facultades para imponer restricciones por encima de la autoridad de los gobernadores.

En esa mesa, Sergio alardeó: "Tenemos los votos". Cecilia Moreau, que no tiene humor, agregó: "Es una ley que ha quedado vieja". "Pero nos la piden del Ejecutivo", amagó Sergio. Es cierto el anacronismo de un proyecto de cierre en un país que abre todo para mejorar el humor preelectoral.

Alberto valora que, aunque fuera de tiempo, le carguen la lapicera. Un reconocimiento de autoridad que tampoco Sergio ni Máximo quieren regalarle. Y no puede festejar los desaires de los legisladores a su secretaria de legales, Vilma Ibarra, a quien le anulan o le cambian los proyectos ni bien llegan el Congreso. Es como si el cristinismo del Senado se cobrase las pendencias con la vicepresidente.

Vilma también pasó por la etapa oscura del anti-cristinismo y dejó testimonios por escrito en un libro. Negri los desafió: "Traigan el proyecto cuando quieran, nos hacemos un festival hablando de vacunas, del número de víctimas y de la brújula loca de la política exterior".

Te puede interesar