El Gobierno, como un barrilete

POLÍTICA Por Eduardo van der Kooy para Clarin
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El Presidente sigue improvisando su política sanitaria. Con las restricciones y las vacunas. La conducta tuvo réplicas del kirchnerismo. Sobresalió la de Máximo. El malhumor social crece, incluso en los movimientos piqueteros.

 El Ministerio de Salud, a cargo de Carla Vizzotti, está notificado de la amenaza. La nueva cepa del Covid, llamada Delta, tiene circulación comunitaria en San Pablo, Brasil. Los expertos pronostican que su propagación en la Argentina podría demorar entre cuatro y seis semanas. Es decir, hacia finales de agosto. Campaña caliente y la puerta de ingreso al calendario electoral. 

La novedad es una desgracia esparcida por el mundo. Japón anunció nuevas restricciones. Entre ellas, que los Juegos Olímpicos deberán desarrollarse sin público. La isla de Asia posee bajos índices de inmunización (26,5% con una dosis y 15,1 con ambas) porque el combate contra la pandemia estuvo apuntalado en dos cosas: la disciplinada cultura oriental; en estas circunstancias, la ubicación geográfica simplificó el control de sus fronteras.

La aparición de la cepa Delta está demostrando un alto nivel de contagio. En simultáneo, se comprueban derivaciones que asoman alentadoras. Tomando como ejemplo Israel y el Reino Unido, las naciones que en mayor porcentaje han completado su campaña de inmunización, se obtienen por ahora estas conclusiones. Los rebrotes crecen de manera rápida. Pero la ocupación del sistema sanitario y la tasa de letalidad se ubican muy por debajo del descalabro que produjeron la primera y la segunda ola.

El resguardo radica en la vacunación completa. Aspecto que en América latina, salvo Chile y Uruguay, parece todavía lejos de alcanzarse. La Argentina posee cubierta de esa manera a poco más del 10% de su población. Para levantar un dique de contención aceptable a la tercera ola debería llevarlo al 35% o 40%. Representarían, como mínimo, alrededor de 17 millones de vacunas que deberían estar inoculadas en los próximos 42 días. Promedio de 400 mil aplicaciones diarias. Enorme desafío.

Tal desafío adquiere esa magnitud por dos razones. La llegada de vacunas continúa siendo irregular. La campaña, aun habiendo sido acelerada, nunca deja de mostrar, según los números oficiales, una brecha de 4 millones entre las dosis recibidas y las aplicadas. Sobresale el fracaso estratégico del acuerdo político celebrado con Rusia por la Sputnik V. Las segundas dosis de ese producto arriban en cuentagotas y obligaron al Gobierno y a la oposición a experimentar la chance de combinarla con otras vacunas. Lo hacen la Nación y la Ciudad.

El abastecimiento de AstraZeneca (que elabora la de Oxford) es también intermitente. El Gobierno tiene programados para las próximas semanas ocho vuelos que, mayoritariamente, tendrán como destino Beijing. La apuesta radica en China y Sinopharm. También, a partir de agosto, CanSino. Quizás “el amigo de los momentos difíciles” haya dejado de ser para Alberto Fernández el premier Vladimir Putin. Lo sería ahora Xi Jinping. Por eso, el Presidente decidió participar en la cumbre mundial que celebró el centenario del Partido Comunista. Le demandó un esfuerzo encontrar vínculos de historia política entre ambos países. Los halló en un puñado de cartas que alguna vez Juan Perón intercambió con Mao Tse Tung. El artífice de la “Larga Marcha” de más de un año por todo el territorio chino que consolidó el poder del PC. Era una China rural y miserable, que no existe más.

Aquella descripción desnuda errores de previsión del Gobierno. Se contentó con aplicar millones de primeras dosis como forma de ampliar las defensas de la mayor porción posible de la población. El plan se exhibe frágil ante la renovada amenaza. Explica además la premura del Decreto de Necesidad y Urgencia que permitirá acceder a las vacunas de Estados Unidos. El oficialismo encargó de bloquearlas durante siete meses. Sobre todo la de Pfizer. Fue la bandera de debate público que adoptó la oposición.

El Gobierno está ahora apurado en completar los pasos que faltan. El DNU será avalado en el Congreso. Alcanza para que se legitime con la aprobación de una sola de las Cámaras. El Senado será un trámite bajo la tutela de Cristina Fernández. Vilma Ibarra, la secretaria Legal y Técnica, confecciona los contratos con cada uno de los laboratorios (Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson). Sin ellos, la Argentina ni siquiera recibirá las donaciones de Estados Unidos a través del Fondo Covax. Para nuestro país serían más de 2 millones de dosis.

De hecho, se cerró trato con Moderna. Aun cuando falta la aprobación de la ANMAT. Lo mismo había ocurrido con CanSino. La habilitación llegó una hora después de la compra que anunció Axel Kicillof. La presentación de Johnson&Johnson está hecha hace meses. No existe novedad. Santiago Cafiero auguró que a fin de año podría completarse la inmunización. Alberto dijo que espera que ocurra antes del 9 de Julio del 2022. ¿En qué quedamos? El Gobierno anda como cometa en el viento.

Máximo Kirchner también se apuntó. Manifestó en el Congreso que no quiere “un país que deba ceder a los caprichos de los laboratorios”. ¿Mensaje al Presidente? Advirtió que “si eso pasó con los laboratorios ¿cómo vamos a negociar con el FMI?”. Correo para el ministro de Economía, Martín Guzmán. O para ambos. Alberto lo interpretó así y prometió ser un buen cancerbero.

La improvisación explica determinaciones sorprendentes. El Presidente se metió en un laberinto con las restricciones para regresar a los viajeros que se encuentran en el exterior. Lo menos importante es el número. Trasciende el debate sobre libertades y la inconstitucionalidad manifiesta de regular con retroactividad. Un mínimo de ingenio hubiera evitado la judicialización de un pleito que se expande en organismos internacionales. Amnistía Internacional levantó su voz. Un interrogante desarticularía todo: ¿La amenazante cepa Delta podría entrar con mayor facilidad por Ezeiza, donde hay algún control, o a través de la prolongada y vulnerable frontera con Brasil?.

La postura del poder, por otro lado, acerca más al estado de posible colapso al transporte aéreo. No refiere sólo a la menor conectividad que convierte a la Argentina en un puerto remoto. Señala la caída de la actividad y el desempleo. Vale hacer un repaso. Desde que comenzó la pandemia cuatro líneas aéreas se fueron del país (Qatar, Emirates, Latam y Air New Zeland). Otras cinco permanecen con servicios suspendidos.

El Gobierno tiene asumido, a esta altura, que la necesidad de mejorar la campaña de vacunación será un elemento clave de la campaña electoral. Para compensar, al menos, la prioridad de las demandas sociales que aparecen en todas las encuestas. La situación económico-social puede ahora más que el miedo al Covid. Existe conciencia sobre que será difícil que el bolsillo logre sentir durante el tránsito electoral un alivio sensible. Por más dinero que se vuelque, la inflación sigue ganando la carrera.

Cristina Fernández conoce ese déficit. También Kicillof. Por eso, el gobernador multiplicó recursos y relato para asociar la épica histórica del Día de la Independencia con la campaña de inmunización en Buenos Aires. Lanzó el hashtag “La vacuna es Libertad”. Su territorio, comparativamente, viene en mora respecto del resto del país. Buenos Aires ocupa el lugar 17 en aplicación de primeras dosis entre 24 provincias. Y el 22 si se considera la vacunación completa.

Otro dilema del distrito donde el kirchnerismo jugará casi todo el futuro reside en la política. La conformación de las listas. Alberto desearía no quedar relegado, como le ocurre en la campaña que comanda Cristina en Buenos Aires. El postulante natural de la vicepresidenta sería Nicolás Kreplak, el viceministro de Salud. Tal vez la pulseada podría saldarse con un candidato neutro. Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora. Aunque desde el Instituto Patria nació una oferta llamativa: que pueda encabezar la nómina Cafiero. Llamativa porque pocos creen que el jefe de Gabinete sea, amén de su apellido, un postulante taquillero.

Podría ocultarse detrás de tanta generosidad la intención de un vaciamiento. Cafiero es resistido por los K. Pero la vacante en la Jefatura abriría la posibilidad de un condicionamiento futuro al Presidente. El profesor de Derecho lo sabe. Por eso preferiría mantener al nieto de Antonio cerca de él. Entronizar quizás a otro. Podría ser Gabriel Katopodis, ministro de Transporte y ex alcalde de San Martín.

El Presidente percibe soledad en un momento crucial de la campaña electoral. De allí su regreso a las comarcas de viejos aliados que tuvo todo este tiempo olvidado. Empezó por los gremios peronistas. Seguiría con los gobernadores del palo. Así puede interpretarse el DNU con el cual decidió que durante un año los trabajadores que inicien una relación laboral no tendrán derechos a la libre elección de las obras sociales. Deberán aceptar por aquel lapso la cobertura médica y la transferencia de fondos que atañen a su actividad.

La medida tiene dos consecuencias inmediatas. Las obras sociales sindicales recibirán una compensación millonaria por los fondos que le debe el Estado. Cercanos a los $ 11 mil millones. Representa, además, otro golpe a las prepagas, que denuncian desfinanciamiento por el congelamiento de los servicios cuya demanda creció exponencialmente por la pandemia. No logran cerrar las paritarias con los trabajadores del sector.

La movida significó una transa con la CGT. Un alineamiento en la etapa electoral que el Gobierno ha comenzado a perder con los movimientos sociales que enloquecen calles y rutas en reclamo de más comida y planes. Se trata de una de dos patas de la pinza que lo tiene atenazado: la otra se exhibió imponente en el Día de la Independencia, con el clamor del campo y ciudadanos indignados.

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