La segunda máquina de emitir: el déficit cuasifiscal

ECONOMÍA Por Fausto Spotorno para El Cronista
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La principal de esas máquinas es el déficit fiscal, porque cuando el Estado pierde dinero, en especial el argentino, tiende a financiarse con emisión monetaria. Pero hay otra máquina muy peligrosa, qué es el déficit cuasifiscal, que se refiere a las pérdidas del Banco Central y este año, ese déficit ya es muy parecido al déficit primario del gobierno nacional. 

Cuando el Banco Central pierde dinero se dice que hay un déficit cuasifiscal. Al igual que en el caso del gobierno nacional cuando el Central pierde dinero tiende a emitir moneda para pagar sus pérdidas qué es uno de sus principales pasivos. Las pérdidas se producen por los intereses que debe pagar por los pasivos monetarios. Hoy en día, dichos intereses superan en mucho a los intereses que cobra por los bonos que tienen cartera y por los de las reservas, que son insignificantes.

Por lo tanto, el déficit cuasifiscal es mayormente producto de los intereses pagados por las leliqs y los pases pasivos del Banco Central. Dicha entidad tiene $3,6 billones en pasivos remunerados que pagan una tasa nominal anual del 35%, con una tasa efectiva superior al 40%. Ello implica cerca $1,4 billones en intereses de la deuda del Banco Central. O sea, más de 3% del PBI. Para ponerlo en perspectiva el déficit primario del gobierno nacional (que no incluye el pago de intereses) será este año de 3,8% de PBI.

Esto presenta un serio problema, porque el financiamiento del déficit cuasifiscal es vía emisión monetaria o con promesas de emisión, como son las leliqs y pases. En efecto, estos instrumentos son colocados por el BCRA para esterilizar la emisión monetaria, o sea, para sacar pesos de la calle, pero son cortos ya que tienen un plazo de entre 1 y 7 días. Al cabo de ese plazo deben pagar el capital y los intereses. ¿Cómo paga eso, actualmente? O con emisión de dinero o con más leliqs y pases, o sea, más promesas de emisión. Así, hoy en el patrimonio del Banco Central hay un potencial inflacionario de más del 100% ya que, si la entidad monetaria tuviera que cancelar sus pasivos, la base monetaria crecería 140%.

No solo eso, sino que además toda esta deuda está en manos de los bancos y ello reduce notablemente la capacidad crediticia del sistema financiero. Aproximadamente el 35% de los depósitos bancarios están invertidos en Leliqs o pases. Si a eso se le suma los encajes bancarios que no están integrados en estos instrumentos, resulta que menos de la mitad de los fondos depositados terminan en préstamos. Por eso tampoco hay crédito.

En estas condiciones de debilidad patrimonial y financiera del propio Banco Central, no hay forma de bajar la inflación o normalizar el sistema financiero argentino. A esta altura del partido los márgenes que tiene el Banco Central para realizar cualquier tipo de programa monetario es mínimo, por un lado porque la dominancia fiscal lo obliga a emitir continuamente y lo mismo sucede con su propio desbalance patrimonial. La única alternativa que tiene es emitir deuda, que no es más que patear el problema hacía adelante. Pero eso tiene un costo, que hace que el pasivo del BCRA se vaya agrandando que el crédito al sector privado se vaya recortando. Por eso la única herramienta que tiene la entidad monetaria

Por lo tanto, cualquier programa para resolver el problema inflacionario, no solo requiere dejar de emitir y reducir eliminar el déficit fiscal, sino que además se necesita resolver el desbalance patrimonial del Banco Central.

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