La economía como tragedia primero y luego como farsa

ECONOMÍA Por Guillermo Laborda para El Cronista
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En esta cuarta gestión kirchnerista, la economía se va repitiendo también, con políticas públicas que ahora se podrían asemejar a una comedia respecto a la versión original, pero que el daño que provocan, como el constante aumento de la pobreza, hacen todos sus efectos trágicos. Dada la repetición de algunos personajes, resulta interesante comparar lo que hoy acontece en la economía con lo sucedido en la previa de las elecciones del 2013, las de medio término del tercer kirchnerismo. 

Un buen racconto de esos años lo brinda Matías Kulfas, hoy ministro de la Producción, en su libro "Los tres kirchnerismos". "En 2011 la macroeconomía argentina ya mostraba importantes desajustes... El tipo de cambio se había deslizado de manera muy suave en los años precedentes mientras los costos internos crecían de manera acelerada... Hacia fin de 2011 se intensificó la compra de dólares. Cristina Kirchner hizo una lectura política de esta tendencia a la adquisición de dólares: la asoció a objetivos desestabilizadores". Así lo describió Kulfas. A principios de 2013 la brecha cambiaria ya era de 50%. Se venían las elecciones de medio término y el tercer kirchnerismo intentaba alimentar un mejor desempeño económico. La tasa de interés en pesos era la mitad de la tasa de devaluación. Pasadas las elecciones, en las últimas semanas del 2013 la situación se agravó por la fuerte caída de las reservas del BCRA. Cristina desplazó a Guillermo Moreno y Juan Carlos Fábrega reemplazó a Mercedes Marcó del Pont en el BCRA. Axel Kicillof era superministro.

En 2014, en un enero caliente, el BCRA apuró el ritmo de devaluación sin cambiar la tasa de interés en pesos. No había mejor manera de alimentar la compra de dólares. A fin de enero, se devaluó y el dólar pasó a valer 30% más que en diciembre. El BCRA, tarde, subió 10 puntos las tasas. A lo largo de 2014 se quisieron mandar señales amigables al mercado como el pago a Repsol por la expropiación de YPF y un acuerdo de pago al Club de París con el que se estaba en default desde el primer kirchnerismo. Pero todos gestos eran poco creíbles en medio del juicio de los fondos buitres que avanzaba en Nueva York. China aparece en 2014 como financista con un swap de monedas y casualmente, con la aprobación legislativa de una base militar en Neuquén.

Para anticipar lo que puede acontecer tras las próximas elecciones de noviembre, podría bastar tachar en el párrafo anterior "2014" y poner "2022". ¿Se repetirá la economía como una farsa, como una comedia?

Además de los personajes, hay muchos elementos en común y otros elementos que se agravaron. El tipo de cambio oficial está subiendo 14% en lo que va del 2022. La inflación en seis meses superó el 25%. La tasa de interés en pesos del BCRA está clavada en 38% anual, ajena a los aumentos de precios de 50% estimados para todo 2021 y ajena a los saltos de la brecha cambiaria. El déficit fiscal primario rondará 4% del PBI. El BCRA posee un festival de Leliq y pases, un stock que es 37% mayor a la base monetaria. Las tarifas tuvieron una suba simbólica tras lo dispuesto por el "ministro" Federico Basualdo. Hay mucha más basura debajo de la alfombra ahora que en 2013, en la previa de las elecciones.

La incógnita es si en esta repetición económica, en esta farsa, la reacción del Gobierno será la misma y que el 2022 será parecido al 2014. En primer lugar, el resultado de los comicios jugará un rol importante en las decisiones que sobrevengan. Una derrota importante del gobierno gatillará cambios de gabinete y de política económica. ¿Más racionalidad y menos comedia o un kirchnerismo a la enésima potencia? Difícil de anticipar el sentido de ese giro. Recuérdese que en general, y más en el kirchnerismo, es más fácil reconocer errores de los otros que reconocer los propios errores.

Este cuarto kirchnerismo tiene una limitante fuerte que es el posible default con el FMI en caso de no llegar a un acuerdo en el primer trimestre del 2022. El pago del vencimiento de septiembre próximo está asegurado sólo porque el propio FMI girará a todos los países miembros, por la pandemia, una emisión de DEG que en el caso argentino representan u$s 4600 millones. Milagro. ¿Habrá ayuda financiera China como en 2014? ¿Será a cambio de la Hidrovía o nuevas bases? ¿Habrá ayuda financiera de Rusia a cambio de represas y plantas nucleares? Es de imaginar que, como en 2014, el Gobierno evitará modificar el ritmo de suba del dólar oficial después de las elecciones. Si devalúa, es porque no tiene otra alternativa. Nada es calculado. Lo único claro de los meses que se vienen tras las elecciones es que habrá ruido. Por el impacto político del resultado de los comicios, por el puntapié inicial de la campaña presidencial del 2023 desde el lunes 15 de noviembre, y por la alfombra que habrá que levantar y así descubrir toda la basura acumulada.

Nicolás Maquiavelo también se refirió a la repetición de los hechos. "Me da la sensación de que todos los hechos se repiten y que nosotros los hombres, somos siempre los mismos" escribió. Curiosamente en este paralelo entre el 2013 y el 2021, los hombres son los mismos. Cristina Kirchner, Axel Kicillof, el Club de París, la oposición, China. A prepararse para la farsa.

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