Daniel Arroyo será candidato a diputado: las dudas que tuvo Alberto Fernández y por qué finalmente incluyó al ministro en la lista

POLÍTICA Por Joaquín Mugica Díaz*
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La candidatura del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires estuvo caída durante gran parte de la tarde de ayer, luego de tener un lugar confirmado en la nómina en los días previos al cierre de listas. Sin embargo, finalmente, será candidato.

Aún no está definido, pero Arroyo ocuparía el octavo o décimo lugar en la nómina. El primer lugar es para Victoria Tolosa Paz, el segundo para Daniel Gollán, el tercero para Marcela Passo, el cuarto para Sergio Palazzo, el quinto para Agustina Propato y el sexto para Leopoldo Moreau.

 
El equipo de campaña del gobierno nacional pensó en la salida de Arroyo del ministerio como un paso para ejercer una renovación en el Gabinete y poner al frente de la campaña a un ex ministro que pudiera contar la gestión del Frente de Todos durante la pandemia.

Con la ayuda social que se dio durante los meses en que el coronavirus rompió el molde de la vida de los argentinos, en el Gobierno entienden que Arroyo es el dirigente indicado para recorrer el conurbano y contar los pormenores de la asistencia que dio el Estado durante el último año y medio.

De esa forma va a poder enaltecer el discurso público del Gobierno en la etapa preelectoral. Aquel que indica que el Estado estuvo presente en la vida de los argentinos para sostenerlos frente al avance de la pandemia y, en consecuencia, la profundización de la crisis económica que el país ya estaba sufriendo en el final de la era Macri.

 
Sin embargo, en la tarde de este sábado la candidatura se cayó. Su nombre se desinfló en las últimas horas como consecuencia de una estrategia política. Su salida del ministerio le implicaba al presidente Alberto Fernández abrir un nuevo campo de batalla interno para sucederlo. Una pelea de poder entre los sectores más significativos de la coalición. Se abrió un signo de incógnita en plena rosca de cierre de listas.

Fernández quiere que todas las listas del peronismo expongan la unidad de la coalición y que las tensiones internas, típicas de cualquier negociación por los lugares en la lista, se derritan antes de la medianoche de este sábado.

En esa línea de trabajo, el Presidente entendió que sacar a Arroyo del ministerio le iba a traer más problemas que beneficios. Dejaba un lugar vacante que iba a abrir una discusión entre los principales socios y la presión de los movimientos sociales que apoyan al Gobierno para tener un representante al frente de la cartera.

 
La puja interna puede dejar heridos y para Fernández no tenía sentido. Arroyo no estaba pensado para encabezar la lista y el representante del Gobierno en la nómina ya tenía nombre y apellido: Victoria Tolosa Paz. Entonces el Presidente prefería dejarlo fuera de carrera, suprimir la posible disputa y postergar los cambios en el Gabinete para los meses próximos.

Pero al caer la tarde, las decisiones volvieron a cambiar y Arroyo se dirigió a la Casa Rosada para firmar su lugar en la lista. El Presidente avaló la candidatura y el ministro de Desarrollo Social dejará su lugar para acompañar la lista que encabeza Tolosa Paz y el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, en territorio bonaerense.

Durante la jornada de ayer en el oficialismo giraron dos nombres propios para reemplazar a Arroyo: el intendente de Hurlingham, “Juanchi” Zabaleta y la diputada nacional Cristina Álvarez Rodríguez. La llegada del jefe comunal significaba un paso adelante del “albertismo” en el poder interno, mientras que el arribo de la legisladora, de buena relación con Máximo Kirchner, parecía ser un punto a favor del kirchnerismo.

Zabaleta encabezará la lista de concejales del Frente de Todos en Hurlingham. En el oficialismo hay quienes entienden que la candidatura de “Juanchi” será testimonial y que en el corto plazo podría desembarcar en el ministerio. Álvarez Rodríguez permanecerá en su banca de la Cámara baja. En su entorno negaron la posibilidad de que ocupe la silla que deja vacía el actual ministro.

Por el momento no hay un nombre cerrado para ocupar el lugar que deja vacante Arroyo. Se definirá en los próximos días, ya que, según entienden en el Gobierno, lo ideal es abandone el ministerio en el corto plazo.

En el massismo daban por descartado que Arroyo era un hombre propio, por lo que no les correspondía el lugar, tal como sucedió en el ministerio de Transporte luego del fallecimiento de Mario Meoni y el reemplazo de Alexis Guerrera, ambos dirigentes del Frente Renovador.

 
Si bien no les pertenecía el lugar, frente a la compulsa interna que se abre por ocuparlo, no se van a quedar callados. Sergio Massa es uno de los principales accionistas del Frente de Todos y mueve sus fichas en cada jugada que se presente en el corazón de la coalición.

Una situación similar ocurre con el kirchnerismo, donde también se analiza la oportunidad de ocupar en ese puesto y ganar, una vez más, influencia en la vida interna del gobierno nacional y en los puestos estratégicos del Gabinete.

Desde que comenzó la gestión de Alberto Fernández hubo cuatro cambios de ministros. Ginés González García abandonó el ministerio de Salud después del escándalo del Vacunatorio Vip y fue reemplazado por Carla Vizzotti, que tenía el consenso del Presidente y de Cristina Kirchner para ocupar la silla principal de la cartera.

Alexis Guerrera ocupó el lugar de Mario Meoni y ese puesto quedó en manos del massismo, tal como estaba en el principio de la gestión. Los otros dos cambios fueron claros ejemplos del avance del kirchnerismo en el Gobierno. Jorge Ferraresi, vicepresidente del Instituto Patria e intendente muy cercano a la Vicepresidenta ocupó el ministerio de Hábitat que abandonó María Eugenia Bielsa.

El cuarto cambio fue el que más tensiones internas trajo. El rionegrino Martín Soria, dirigente cercano al kirchnerismo, ocupó la titularidad del ministerio de Justicia que estaba a cargo de Marcela Losardo, íntima amiga del Presidente y socia en un estudio jurídico. Ese movimiento complejo tardó más de 10 días en definirse debido al impacto que tenía en la vida interna de la coalición.

La salida de Arroyo será el puntapié inicial para una renovación en el Gabinete, una movida que vienen analizando en el Gobierno desde hace meses y que está vinculada a la necesidad de relanzar la gestión en la etapa de la pospandemia.

 

 

* Para www.infobae.com

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