Se largó la carrera cuotas contra inflación para consumir, mientras el dólar resiste

ECONOMÍA Por Daniel Fernández Canedo para Clarin
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Con la inflación en 50% anual comprar una heladera en 30 cuotas fijas con un interés de 40,18% anual es una posibilidad del plan Ahora 12-30 que lanzó el gobierno y que está vigente hasta enero del año próximo. 

También se abre la posibilidad para comprar en 24 cuotas y con una tasa de 30,33% anual desde bicicletas hasta materiales de la construcción.

La ampliación y prolongación del plan consuma ahora hasta fin de año con cuota fija destinado principalmente a la clase media tiene casi como única restricción, además de la obvia de la capacidad de pago de las familias, el límite de endeudamiento que le fija cada banco a sus clientes.

El anuncio del plan por parte del presidente Alberto Fernández, además de claramente sospechado de electoralista, fue simultáneo a una advertencia significativa.

El Presidente le reclamó a los empresarios que no aumenten los precios amparados en la mayor demanda de bienes de consumo que desataría el plan oficial.

En la Argentina de la paradoja en la que los inmuebles se compran al contado con dólares billetes y las zapatillas en 12 cuotas y con tasa subsidiada pareciera que cualquier repunte de la demanda se traduce automáticamente en aumento de precios.

La advertencia presidencial es válida pero también descansa en la propia estrategia oficial con subsidio de tasa de interés que hace inconveniente cualquier compra al contado de los productos incluidos en el Ahora12-30 a menos que sea sin boleta y con un descuento superior al 21% del IVA.

El reclamo de subsidios va en ascenso y en los últimos días voceros del oficialismo salieron a destacar que algunos empresarios que eran importadores en el gobierno de Mauricio Macri ahora producían acá para el mercado interno.

Esos empresarios destacaban tres elementos "clave" que fundamentan su cambio. A saber: el retraso de las tarifas de luz y gas, el control de las importaciones y la baja de la tasa de interés que algunos pueden obtener.

En otras palabras, esos empresarios que antes importaban ahora están subsidiados por el lado de las tarifas y los intereses y cuentan con una reserva natural de mercado generada por el cepo cambiario.

En este contexto cobra relevancia la advertencia de Fernández, pero, del otro lado del mostrador, los empresarios tienen sus argumentos.

Saben que la mayor demanda es circunstancial y determinada por la necesidad política del Gobierno de incentivar el consumo de la alicaída clase media. Y que una parte significativa de los costos se determinan por un precio del dólar amenazante en el mercado libre.

Si bien el Banco Central aflojó la mano en los pagos de importaciones (los autorizó por US$ 5.9090 millones en junio y unos US$ 5.600 el mes pasado), la incertidumbre sobre esas autorizaciones hasta fin de año lleva a que los empresarios calculen sus costos en función de un dólar libre en torno de $180 que tiene una distancia de 86% con el dólar mayorista de $ 96,81.

Un argumento oficial fuerte en el intento de serenar los aumentos de productos con alto componente importado, como los electrónicos o las bicicletas, es que el dólar mayorista crece menos que la inflación y que el Banco Central tiene reservas suficientes para garantizar la tranquilidad cambiaria hasta fin de año.

Anuncio en paralelo 

Simultáneamente cuando Alberto Fernández lanzaba el Ahora 12-30 y la advertencia para que no aumenten los precios, la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, aseguraba que no devaluarán fuerte el peso. Y desde el Banco Central se dejaba trascender que siguen comprando divisas de exportación en el comienzo de agosto (US$ 70 millones, el martes).

Todo provisional, aunque en el Gobierno aseguran, ahora con un poco más de fundamento por los US$ 4.300 millones del Fondo Monetario Internacional que entrarán a fin de mes, que no cabe esperar una devaluación del peso fuerte, incluso, después de las elecciones.

Creen que anestesiar al dólar oficial haciéndolo crecer sensiblemente por debajo de la inflación terminará dando resultado este mes al punto tal que esperan que el aumento del costo de vida de agosto "empiece con un 2" en vez de con 3 como lo viene haciendo desde hace meses.

La apuesta es difícil, el aumento del costo de vida en julio, según la consultora Eco Go, fue de 3% con una suba de 3,8% en alimentos.

Según ese relevamiento la inflación de los primeros siete meses del año alcanzó 29,2% superando la marca de 29% prevista en el Presupuesto Nacional para todo el año.

La inflación 2021 esconde una desigualdad notable entre precios regulados y reprimidos y otros libres que quedará para resolver en algún momento del futuro.

Un gráfico de la Fundación Capital refleja la amplia dispersión de precios entre, por ejemplo, las tarifas de luz, gas y transporte que crecen menos de 20%, los alquileres de vivienda que lo hacen en torno de 40% y los autos o los materiales de construcción que subieron más de 80% en el último año.

Tal vez el paradigma de los desajustes de precios lo formuló YPF al anunciar que mantendrá sin cambio el precio de los combustibles hasta fin de año a pesar de la suba del petróleo Brent a nivel mundial. Lo consumidores contentos, pero, ¿qué pensarán los accionistas que invirtieron? El tiempo preelectoral se impone y los beneficiarios de los subsidios se llaman a silencio.

En la Argentina todo parece maleable en materia de precios, pero el resultado es claramente deficiente. El 50% que marca la inflación anual habla por si mismo del fracaso. 

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