El kirchnerismo al desnudo en un instructivo para la campaña

POLÍTICA Por Sergio Crivelli para La Prensa
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Entre sus no pocas excentricidades el gobierno cometió días atrás una sin precedentes: reunió en el barrio de Chacarita a todos sus candidatos de capital y provincia para entregarles un manual de campaña que es a la vez una guía de sus puntos más vulnerables. 

El documento no contenía información novedosa, pero en manos de la oposición constituye un arma que ni el miembro más optimista de Juntos por el Cambio hubiera esperado recibir. De ahora en más los candidatos opositores sólo tendrán que hojearlo para saber cómo refutar a sus rivales y arrinconarlos. Ya tienen la campaña hecha, pueden licenciar a sus consultores por superfluos.­

¿Qué dice el `paper'? En principio hace un diagnóstico moderadamente realista de la situación actual, pero que está en las antípodas del discurso oficial y de los medios que defienden al gobierno. Propone razonablemente no hablar de la gestión y llevar el debate hacia la `renovación del compromiso' de 2019.

Traducido: hagamos de cuenta que los últimos dos años con su secuela de muertes, parálisis económica y empobrecimiento no ocurrieron. Repitamos las promesas de 2019. Acá no ha pasado nada.

Para eso no hacía falta contratar a ningún politólogo; hasta el más elemental puntero del conurbano lo hubiese sugerido. De todas maneras, en el documento se reconoce que esa receta podría resultar insuficiente y se recomienda además eludir el mensaje "negativo", es decir, abandonar el Macri, Macri, Macri, Macri...

Esto último por dos razones evidentes. En primer lugar porque el resultado de la gestión Fernández ha hecho que su antecesor se parezca a Konrad Adenauer y, en segundo, para evitar que por reacción contra el kirchnerismo el electorado comience a empatizar con el ex presidente.

Es llamativo cómo los candidatos `K' dejaron de pronunciar la palabra Macri en los últimos siete días, aunque siempre alguien llega con retraso como Axel Kicillof, conocido por su austero repertorio de ideas. Y más llamativo aún que propongan hacer algo que Macri hizo al comienzo de su gestión: no hablar de la herencia recibida para no generar desaliento.

Después de un año y medio acusando al gobierno anterior de todas las catástrofes imaginables ahora el oficialismo también quiere `vender' futuro. El giro responde a las encuestas que le muestran las pésimas expectativas del electorado en materia económica.

Pero tampoco en ese terreno se le ocurre nada nuevo: el marketing electoral es uno solo para todos los candidatos cualquiera sea su supuesta ideología. Lo que de todas maneras el oficialismo no debería olvidar es que Macri fue criticado por no haber alertado acerca de la gravedad de la situación heredada. Los análisis más certeros son como se sabe los `ex post facto'.

Al margen de los contenidos del discurso para candidatos lo más revelador del instructivo resultan el cuadro de situación y los objetivos de los estrategas gubernamentales. En primer término, admiten una pérdida de voto en su plaza fuerte, la provincia de Buenos Aires, de entre 10 y 15 puntos. Admiten también que la polarización ha dejado de ser recomendable porque el objeto del repudio mayoritario es como siempre el gobierno, es decir, ahora ellos.

Creen o pretenden creer que el avance de la vacunación será un activo del oficialismo, a pesar de muertes y escándalos, pero con la economía son realistas. Aceptan que la pandemia puede constituir un atenuante, pero que difícilmente obre como excusa de una gestión que repitió corregidos y aumentados los errores de la dupla Cristina-Kicillof entre 2011 y 2015.

Lo más sorprendente del documento son, sin embargo, los distritos prioritarios para el FdT: Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Corrientes y Chubut. En todos ellos se renuevan senadores nacionales. En tres el Frente de Todos arriesga a perder bancas lo que derivaría en una pérdida del poder institucional de Cristina Kirchner.

Conclusión: el objetivo central de la campaña consiste en que no se diluya el poder de la vice. El control de la Cámara de Diputados con el que batalla la oposición no desvela al oficialismo. Su líder, como siempre, barre para adentro. El frente será de todos, pero la que cobra las facturas es la vice.

En la decisiva provincia de Buenos Aires el kirchnerismo se ve con un piso bajo, 30%, mucho menor que el histórico del peronismo. Cree poder sumarle un voto probable del 12% y otro posible del 7%. En resumen, da a entender que puede pasar cualquier cosa.

Entretanto, le atribuye a la oposición un voto seguro más bajo, 23%, pero uno probable más alto 23,5% y uno posible de 11% que lo llevaría a superar los 55 puntos. Un revoleo de cifras que sólo admite una interpretación: abrir el paraguas ante una elección que viene mal, desalentando lo menos posible a la propia tropa. Una actitud defensiva puesta por escrito en un documento del que nadie podía dudar cómo iba a terminar: en los medios.

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