Exceso de ficción

POLÍTICA Por Sergio Crivelli para La Prensa
11-tolosa

El oficialismo pretende hacer una campaña similar a la de 2019, con promesas similares a la que hizo estando en la oposición. Intenta asombrosamente que los votantes finjan que no ocupó la Casa Rosada durante los dos últimos años. 

El problema de los opositores no es menor, porque es de identidad. Hay una parte que tiene los mismos genes que el oficialismo, pero que para su incomodidad va en una boleta distinta. De todas maneras, hay algo que prácticamente toda la clase política comparte: su completa alienación respecto de la realidad del ciudadano común.

Los políticos se autoidentifican con la democracia y se enojan cuando se los acusa de formar una casta, pero nunca han parecido más alejados del ciudadano de a pie. Nunca había sido más visible esa grieta; ni siquiera en 2001 cuando la gente pedía en la calle a los gritos ``que se fueran todos''.

La grieta no separa hoy la derecha de la izquierda, ni a los kirchneristas de los antikirchneristas. Separa a la burocracia partidaria de quienes sufren pobreza creciente, pesimismo generalizado y temor ante el futuro. A lo que hay que agregar que la dirigencia no ignora esto. Las encuestas y los consultores la alertan sobre el malestar, pero sus respuestas rozan el absurdo.

El Frente de Todos dio el primer paso con un spot de campaña con el lema ``estamos saliendo'', una expresión de deseos divorciada de los hechos con los que el votante tropieza apenas pone un pie en la vereda. Después de meses de encierro, más de 100.000 muertos y una devastación económica pocas veces vista el video parece un mal chiste, pero ni siquiera es eso. Refleja simplemente el resultado de usar en situaciones trágicas herramientas de marketing como las de una campaña en Suecia.

En el caso de Tolosa Paz, por ejemplo, el decorado de revista `Hola' no es lo único que la contamina de irrealidad. Lo hace mucho más un discurso según el cual ``la economía real empieza a crecer'', la culpa del actual desastre es del virus y de Macri, pero Alberto no tiene nada que ver. Un discurso según el cual el Presidente obra sin consultar a Cristina Kirchner y decir que el ajuste fue hecho sobre los más pobres es una ``mentira''.

A la oposición el marketing estándar tampoco la favorece. Horacio Rodríguez Larreta se acordó el lunes de reprochar a Alberto Fernández las promesas incumplidas con las que ganó en 2019. Dijo que hace dos meses que no le habla y poco faltó para que asegurara que no lo conocía.

Sin discurso coherente ni ideología clara y con una credibilidad en default, los principales candidatos pueden decir cualquier cosa, lo que vuelve la campaña surrealista. Lo único visible es la personalidad que proyectan. El votante sabe que López Murphy no es igual a Stolbizer, aunque participen del mismo espacio. Todo el resto es ficción e impostura.

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