Lluvia de adversidades sobre el Gobierno en plena campaña

POLÍTICA Por Sergio Crivelli para La Prensa
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Alberto Fernández abrió la semana nombrando ministro de Defensa a un vacunado VIP, Jorge Taiana, y la cerró responsabilizando a su mujer porque en lo más duro de la cuarentena y mientras él usaba el aparato estatal para mantener encerrados a sus conciudadanos convocó a un alegre encuentro social en la residencia presidencial del que él, dicho sea de paso, participó con entusiasmo. 

Este último episodio hizo que pasara a segundo plano un hecho más grave: el miércoles se cumplieron dos años de su triunfo en las PASO, del momento en que se le abrieron las puertas del poder. Simultáneamente se confirmó que la inflación de los últimos doce meses había superado el 50%.

Es decir, en dos largos años no previó, ni se le ocurrió, ni adoptó una sola medida efectiva para al menos atenuar la "herencia" de la que el oficialismo se queja como un mantra. Sigue sin plan, en zigzag, apagando incendios, cometiendo errores con la pandemia y a esta altura ya con una credibilidad nula. Combinación para nada recomendable a pocas semanas de ir a las urnas.

Sin embargo, el oficialismo sigue siendo competitivo según la casi totalidad de las encuestas. ¿Por qué? Por la grieta. Hay un alto porcentaje de votantes al que no lo intimidan escándalos ni corruptelas. Vieron a José López revoleando bolsos con millones de dólares, ¿se asustarán por una fiesta de cumpleaños? Muy improbable.

De allí que la estrategia electoral del oficialismo haya quedado reducida en la práctica a fidelizar el voto peronista, kirchnerista, populista a como se lo prefiera categorizar. A eso apuntan las decisiones presidenciales. No hay por qué prejuzgar alegando que se trata en todos los casos de incoherencias, productos del azar o de la inspiración del momento.

La designación, por ejemplo, en Defensa de Taiana un veterano de la izquierda peronista de los 70, soldado hoy de Cristina Kirchner y genéticamente antinorteamericano es una señal clara de que cualquier viraje al centro del kirchnerismo, cualquier "moderación" con propósitos electorales es un cuento infantil para consumo de los medios.

Taiana saludó el año pasado a China como potencia en ascenso y también exigió la renuncia del antichavista Almagro, alfil de Washington, en la OEA. En suma, su nombramiento al mismo tiempo que se recibía a representantes del gobierno norteamericano en Buenos Aires ratificó la voluntad de no alinearse con la administración de "Juan Domingo" Biden. En la interpretación más moderada fue una exhibición de tercerismo rancio.

Además del ingreso de Taiana en el gabinete hubo otras manifestaciones de kirchnerismo explícito. La candidata Tolosa Paz prometió más impuestos a las grandes empresas, una medida de probada eficacia para que los inversores se retiren. En los últimos días anunciaron otros dos que se van: Dow y la línea de semillas de Bayer. Dow en Santa Fe, donde el kirchnerismo pretende no salir tercero detrás de Cambiemos y los socialistas en la renovación de tres bancas del Senado Nacional.

Por su parte, el Presidente no se quedó atrás; hizo su aporte a la confusión general al anunciar que declararía público y esencial el servicio de Internet, algo que ya había hecho sin ningún resultado. Se confesó al mismo tiempo poseído por una vocación revolucionaria sin recordar seguramente que en enero se había referido con desdén a sus compañeros que cultivan aún ese anacronismo.

Su compulsión por decir lo que la audiencia del momento le reclama (o él cree que reclama) se ha convertido en una fuente inagotable de perplejidades. Habla con la ligereza de un cultor de "stand up", pero con todo el poder del Estado en sus manos.

De los dos cambios en el gabinete uno fue cubierto por un hombre de Cristina Kirchner, pero el otro, el de Desarrollo Social, quedó para Juan Zavaleta, que deberá mediar en la lucha de poder que hay entre piqueteros, La Cámpora y algunos intendentes del conurbano.

Señal de que la coalición oficialista empieza a crujir a causa del fracaso, los piqueteros embistieron en los últimos días contra el kirchnerismo en varios frentes: multiplicaron los cortes, armaron una nutrida movilización a San Cayetano y estuvieron a punto de tomarle la municipalidad al intente de Lomas de Zamora, socio político de Máximo Kirchner.

El vocero del Papa, Juan Grabois, anunció la posibilidad de un estallido y los cruces se repiten desde que La Cámpora excluyó de las listas de candidatos a representantes de las organizaciones "sociales", a esta altura organizaciones político/electorales financiadas con dinero público.

El enfrentamiento no es por poca plata: se trata de 360 mil millones de pesos que se reparten en "planes". Fernández está bajo presión y el descalabro económico que empeoró desde 2019 (ver Visto y Oído) fortaleció los reclamos piqueteros que controlan la calle y exigen ser institucionalizados. Eso no se arregla con "stand up" y si el Presidente pierde las elecciones el conflicto escalará.

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