Suba de precios y de impuestos, el doble desafío que complica a Joe Biden

Septiembre va a ser un mes clave para el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden: sus correligionarios en el congreso difundieron un proyecto de aumento de impuestos para financiar el ambicioso plan social -que incluye más gasto en áreas como educación, salud, y cuidado de niños-, que promete ser una de las insignias de su gestión.

El paquete está lejos de las expectativas de Biden, pero es lo que los demócratas moderados pueden tolerar: la propuesta comprende elevar el impuesto a las sociedades del actual 21% al 26,5% (menos del 28% que pretendía Biden y del 35% vigente hasta 2017, durante la Administración Trump); y la carga sobre ganancias de capital del 20% al 25%, muy por debajo del 39,6% que esperaba el presidente.

No obstante, el vocero de la Casa Blanca, Andrew Bates, dijo que la propuesta "cumple con dos objetivos centrales que el presidente estableció al comienzo de este proceso: no aumenta los impuestos a los estadounidenses que ganan menos de u$s 400.000 y deroga los elementos centrales de los regalos fiscales de Trump para los ricos y las corporaciones que no han hecho nada para fortalecer la salud económica de nuestro país."

El panel de redacción de impuestos ha programado sesiones de trabajo para este martes y miércoles para debatir la política fiscal y otros asuntos bajo su jurisdicción que se incluirán en el proyecto de ley de "reconciliación" por u$s 3,5 billones.

Se calcula que la suba de impuestos -una versión low cost frente a las expectativas de Biden- recaudaría alrededor de u$s 2 billones, pero podría sufrir nuevos recortes en las próximas semanas, una herramienta de negociación para tratar de que el ambicioso plan de Biden -sin apoyo republicano- sobreviva en el congreso norteamericano.

Pero aunque el bloque esté de acuerdo en los puntos clave, la interna del partido, dividido entre progresistas y moderados, puede intervenir en la letra chica del proyecto, que demostrará hasta qué punto los demócratas están dispuestos a subir impuestos.

Los demócratas no pueden darse el lujo de tener díscolos en su bando: sólo pueden perder tres votos en la Cámara de Representantes y ninguno en el Senado.

Joe Manchin, el líder de los demócratas moderados en el senado, reiteró sus críticas al plan de u$s 3,5 billones de Biden, clave en lo que algunos economistas ven como un exceso de estímulo que podría recalentar la economía norteamericana, jaqueada por el contexto inflacionario.

De hecho, los estadounidenses pronostican más inflación en el corto y mediano plazo. La última encuesta del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, concluyó que los precios subirán hasta 5,2% en los siguientes 12 meses y 4% en los próximos 3 años. Se tratan de dos cifras récord desde el inicio de la serie, en 2013.

La encuesta de la Reserva Federal neoyorquina mostró que los estadounidenses esperan mayores incrementos de los precios de artículos como el alquiler y los alimentos, que constituyen una parte importante de la canasta de bienes y servicios, y que no pueden sustituirse fácilmente.

Por otra parte, la expectativa de que los salarios sigan el ritmo de la aceleración de los precios está empezando a enfriarse. La proyección promedio de aumento de los ingresos en el próximo un año vista se redujo en 0,4 puntos porcentuales, a 2,5%.

Mientras tanto, la Reserva Federal sigue debatiendo cuándo empezará con el tapering: mientras las inflación está empezando a presionar sobre el mínimo histórico de las tasas, el objetivo de pleno empelo todavía está lejos de concretarse.

Patrick Harker, titular de la Reserva Federal de Filadelfia y Loretta Mester, de la Fed de Cleveland, coincidieron en que los mercados ya están funcionando bien y que las compras mensuales de activos por u$s 120.000 millones, deberían empezar a recortarse. Se espera que una vez que la Fed avance con la reducción de compra de bonos, siga con el aumento de las tasas de interés.

Fuente: El Cronista

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