Lejos de la grieta, el schiarettismo planea su propio juego en el Senado

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Cordobesismo, cero polarización y proyección nacional, las claves del armado de una oposición moderada en el Congreso. La construcción de poder hacia 2023.
Con casi un 25% de los votos en las primarias, Hacemos por Córdoba (HxC) se consolidó como la segunda fuerza en la provincia detrás de Juntos por el Cambio (JxC). El resultado le permite al schiarettismo entusiasmarse con recuperar en noviembre la banca del Senado que hoy ostenta Carlos Caserio y sumar dos o tres escaños en Diputados. Con este envión electoral, el oficialismo provincial ya diagrama su estrategia en el Congreso, donde buscará marcar un camino propio, lejos de la grieta y cerca de los partidos provinciales. 

Si se repitieran los resultados de las PASO, la diputada nacional Alejandra Vigo llegaría el 10 de diciembre a una Cámara alta totalmente distinta, donde el Frente de Todos (FdT) perdería seis bancas y Cristina Kirchner dejaría de tener quórum propio. Es decir, el oficialismo requerirá de -al menos- dos aliados provinciales para poder habilitar y aprobar sus proyectos. ¿Qué hará el cordobesismo en ese escenario?

La alianza oficialista local anticipa que evitará “caer en la trampa” de la grieta y que buscará marcar un camino propio, formando una oposición moderada, una suerte de la reedición de la “tercera vía” que propuso en su momento el Peronismo Federal con el gobernador Juan Schiaretti, Roberto Lavagna, Miguel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y el propio Sergio Massa, y que finalmente naufragó antes de las elecciones de 2019 por la diáspora de la mayoría de ellos hacia los extremos de la grieta. "La idea no es repetir la historia", aseguran desde el schiarettismo. 

“No es la avenida del medio como se dice, no es la tercera posición, es una posición distinta: es la antigrieta”, explican desde el comando de campaña intentando reinventar el concepto de cara a 2023 y agregan que “su definición tiene el respaldo no de una fuerza política, sino de un modelo que se gestiona en la provincia: el modelo Córdoba´”.

 


Siguiendo esa línea, los armadores de campaña de HxC explican que la expectativa es que “Vigo se convierta en el Senado en la voz de Córdoba, la que se perdió cuando Caserio se plegó a la disciplina nacional”. “Hay que ver cómo queda el Senado, pero no cabe duda de que vamos a trabajar con todos aquellos que defiendan a Córdoba, que defiendan los intereses federales, con los partidos provinciales, con todos los que estén fuera de la grieta”, agregan. 

 

La apuesta no parece sencilla. Por fuera del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, los dos bloques mayoritarios en el Senado, existen nueve monobloques en la Cámara alta. Tres de ellos responden a partidos provinciales. Son Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) y Magdalena Solari Quintana (Frente de la Concordia de Misiones), que suelen votar con el oficialismo, y Lucila Crexell (Movimiento Popular Neuquino), que acompaña habitualmente a la oposición. Las otras seis bancas están ocupadas por representantes que juegan libres, pero que llegaron a su cargo en listas provinciales de JxC, por lo que sus posturas se alinean por lo general con la alianza opositora. El espacio para el equilibrio asoma restringido en el Senado.

 


Ruido
En Diputados, HxC lograría sumar a Natalia de la Sota, Ignacio García Aresca (intendente de San Francisco y mano derecha de Martín Llaryora) y, probablemente, la riocuartense Claudia Márquez que renovaría mandato. Los tres, junto a Carlos Gutiérrez, que cumple su mandato en 2023, mantendrían el esquema en el actual bloque Córdoba Federal.

 

“Arrancamos la campaña con una expectativa absolutamente moderada ya que sabemos que la grieta empuja y es difícil plantear una tercera posición, pero después nos dimos cuenta que ya no éramos quienes trataban de sacar la cabeza de la trinchera, mientras los otros se tiran piedras de un lado al otro, sino que la poníamos parda en la discusión entre las dos grandes fuerzas que constituyen la grieta”, comentó a Letra P un funcionario cercano al gobernador.

 

“Nos sorprendió de qué manera el modelo cordobés ha ido calando en sectores en los que nos elegían para la gobernación, pero que para las legislativas no nos acompañaban; ahora hay un gran porcentaje de cordobeses que quiere que el modelo cordobés del gringo Schiaretti también se proyecte en los senadores y diputados”, especuló.

 

“Si logramos mantener en Diputados a los cuatro nuestros, y se suman más legisladores encolumnados en la mal llamada ´avenida del medio’ podemos ser un bloque de 14 o 15 diputados, con mucho más margen de maniobra. Vamos a hacer mucho ruido”, se entusiasman en HxC. 

 

El juego del poder de la oposición moderada comienza a esbozarse nuevamente hacia 2023, año en el que Córdoba dejará de ser gobernada por el binomio que condujo sus destinos por más de dos décadas consecutivas, ya que Schiaretti no puede ser reelecto.

En ese escenario, el mandatario provincial quiere, como mínimo, sentarse a la mesa que tomará las decisiones, por eso, lo que se juegue en el Congreso en estos próximos dos años impactará de lleno en su futuro político y en su posible proyección nacional.

 

Por lo pronto, desde su entorno se jactan de tener al único “líbero” entre los gobernadores justicialistas que tiene además el modelo de gestión “cordobesista” exitoso para mostrar y para exportar fronteras afuera de la “docta”.

 

“Esperamos que se genere la necesidad armar un gran acuerdo nacional sobre unos 10 puntos básicos y centrales, que hagan al rumbo del país, donde pueda vigorizarse una posición de defensa de los intereses federales. El modelo Córdoba es lo que nosotros no negociamos y es lo que vamos a poner sobre la mesa en esa convocatoria”, adelantó un dirigente del riñón schiarettista.

Por Magdalena Da Porta para Letra P

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