Delitos de odio en la Florida parecían haber bajado en 2020. Eso no es necesariamente cierto

El jefe de la Policía de Miami dice que ha comenzado a revisar sus reportes de delitos de odio tras descubrir que el departamento informó erróneamente al FBI que no hubo ningún caso de este tipo en 2020, un error que dio la apariencia de que los ataques discriminatorios disminuyeron en la Florida el año pasado.

En una entrevista, el jefe Art Acevedo dijo al Miami Herald que los agentes que patrullan Miami —la ciudad más grande del país que no reportó ningún delito de odio el año pasado al FBI, según el Southern Poverty Law Center— en realidad documentaron siete incidentes en 2020. Acevedo dijo que el departamento reconoció el error después que un reportero del Herald llamó para verificar la exactitud de los datos sobre delitos de odio publicados por el FBI el 30 de agosto.

“El hecho de que se esté informando es importante”, dijo Acevedo, quien agregó que se está realizando una “auditoría” de los informes de delitos de odio del departamento. “Pero creo que tenemos que asegurarnos que se informa con precisión desde el principio hasta el final”.

Expertos y activistas dicen que el aparente error de la Policía de Miami subraya la continua incapacidad de contar con precisión los delitos de odio en todo el país. Y, sin datos precisos, dicen que es difícil identificar las tendencias y hacer frente a un aumento de ese tipo de delitose los crímenes de odio, a los cuales el Congreso a principios de este año identificó como “un grave problema nacional”.

A nivel nacional, los datos del FBI de 2020 mostraron un aumento general de los incidentes. Pero, con la aparente falta de denuncias en Miami —y docenas de agencias policiales de la Florida que decidieron no reportar los datos de los delitos de odio en absoluto—, la Florida aparentemente tuvo un descenso en los delitos de odio.

Los departamentos de policía de todo el Estado del Sol informaron de 111 delitos de odio al FBI en 2019. Esa cifra disminuyó a 109 en 2020. Pero al agregar los siete incidentes que Acevedo dice que la ciudad realmente registró, los datos del FBI reflejarían un aumento el año pasado a 116.

Una revisión del Herald de los incidentes de delitos e odio reportados al FBI en 2019 y 2020 también encontró que el porcentaje de departamentos de policía de la Florida que reportan esos daos bajó en 29%. La disminución fue la segunda más grande entre todos los estados, solo detrás de Pennsylvania.

“Lo que se tiene ahí es un piso”, dijo Alexis Piquero, criminólogo y presidente del Departamento de Sociología de la Universidad de Miami, sobre las cifras de delitos de odio en la Florida. “Y no sabemos cuál es el techo”.

‘LAS CIFRAS NO HABLAN POR SÍ SOLAS’
En momentos que los delitos de odio documentados están aumentando en Estados Unidos, Piquero y otros criminólogos creen que la disminución de las denuncias de las agencias de la Florida sugiere un problema fundamental en la forma en que el FBI recolecta los datos de los delitos de odio. Para empezar, la presentación de informes es voluntaria, lo que significa que el FBI no exige a todas las agencias que presenten datos. Además, el hecho de compartir las cifras brutas sin contexto no pinta necesariamente una imagen completa del entorno en el que se producen los delitos de odio, dicen.

“Las cifras pudieran cambiar simplemente porque la policía responda de forma diferente el año que viene o el siguiente”, dijo Piquero. “Las cifras pudieran cambiar porque hay más gente en la población”.

También está la cuestión de lo que se designa como delito de odio. En el sur de la Florida, donde los grafitis nazis y las diatribas ofensivas han sido noticia recientemente, muchos agentes de policía se limitan a marcar una casilla en un informe de detención para denotar el sesgo en un incidente denunciado. A continuación, los fiscales deciden si elevan o no la acusación original a delito de odio, algo en lo que a menudo influye si creen que el caso se puede ganar.

“La motivación es subjetiva”, dijo Piquero, aludiendo a la capacidad tanto de los agentes como de los fiscales para evaluar la discriminación en un caso penal. “Realmente dependemos de lo que hagan las fuerzas del orden en su investigación para determinar si hubo algún tipo de sesgo en parte o en su totalidad”.

Esa inconsistencia demuestra lo incompleto que es el informe anual de estadísticas de delitos de odio del FBI, dice Michael Lieberman, asesor político principal del SPLC. Aun así, sostiene que el análisis del FBI ofrece la “instantánea más completa de la violencia por odio en Estados Unidos”, aunque los datos son solo una parte de su principal preocupación.

“Las cifras no hablan por sí solas”, dijo Lieberman, especializado en odio y extremismo. “Las cifras son una medida de la responsabilidad de las fuerzas del orden en cuanto a la seriedad con que se toman el asunto, y en cuanto a la preparación, la voluntad y la capacidad de responder a un delito de odio cuando realmente se produce”.

Lieberman continuó señalando a la policía de Miami. Dijo que resultaba un poco extraño que no se denunciara ni un solo acto de violencia por odio en una ciudad con cerca de 500,000 habitantes. Sin embargo, Miami no fue la única ciudad de la Florida que dijo al FBI que no había nada que denunciar.

“St. Petersburg no reportó nada”, continuó Lieberman. “Y tampoco lo hicieron Cape Coral, Tallahassee, Miramar, Pompano Beach, Miami Gardens y Davie. Si juntas todo eso, tienes un montón de dudas en la Florida”.

‘ES DIFÍCIL SOLUCIONAR UN PROBLEMA SIN DATOS CUANTIFICABLES’
Los analistas llevan años reclamando datos más precisos sobre los delitos de odio en Estados Unidos. Como escribió Greg Ehrie, de la Liga Antidifamación, en una carta al director publicada en 2020 en The New York Times: “Es difícil solucionar un problema sin datos cuantificables”.

“Con los mejores datos en la mano podemos trabajar para identificar y contrarrestar las fuentes de los delitos de odio y proporcionar una mejor asistencia a las víctimas”, escribió Ehrie, vicepresidente de aplicación de la ley y análisis de la Liga Antidifamación.

 Desde que el FBI comenzó a generar informes formales sobre delitos de odio en 1992, los incidentes basados en prejuicios contra los afroamericanos han sido los más comunes en la Florida. Aproximadamente el 34.5%, o 1,788 para ser exactos, de todos los delitos de odio de la Florida han implicado a una víctima afrodescendiente, según las estadísticas del FBI.

De los 561 delitos de odio estimados que se han producido en Miami-Dade desde que se inició el proceso de registro, los ataques a los estadounidenses afroamericanos (103) ocupan el segundo lugar después de los cometidos contra estadounidenses judíos (163). Los datos del FBI muestran un total de 22 crímenes de odio ocurridos en Miami-Dade en 2020, 29 si se incluye el subregistro de Miami.

La Fiscalía General de la Florida también lleva datos de crímenes de odio, pero esas cifras no coinciden con las que publicó el FBI.

En Miami, los relatos de los siete informes de arresto que la policía entregó al Herald sugieren varios sesgos. Dos presuntos incidentes tenían raíces homofóbicas, otros dos contenían racismo contra afroamericanos mientras que uno parecía ser contra blancos. Los prejuicios de los dos últimos no estaban claros.

Un portavoz de la Policía de Miami dijo que los siete incidentes fueron denunciados a la Fiscalía Estatal de Miami-Dade, que es la que decide si se deben presentar cargos mayores en virtud de las leyes de delitos de odio de la Florida. Una portavoz de la fiscal estatal Katherine Fernández Rundle proporcionó una lista de 22 delitos de odio procesados por la oficina el año pasado, pero con la advertencia de que podría estar incompleta.

La falta de datos fiables y el hecho de que Miami no denuncie sus delitos de odio frustraron a Valencia Gunder, activista de Miami y tesorera del Black Collective.

“Hay que despedir a alguien”, dijo Gunder, y añadió después que denunciar los delitos de odio al FBI “debería ser 100% obligatorio”.

Gunder señaló entonces el presupuesto de aproximadamente $265.6 millones que recibió la policía de Miami en 2020.

“Reciben mucho dinero de nuestros impuestos para, entre comillas, protegernos, servirnos, hacer todas estas cosas y luego ves cosas como esta”, dijo Gunder, refiriéndose al recuento insuficiente de crímenes de odio de Miami. “¿Solo ciertas personas merecen ser atendidas y protegidas? ¿Acaso el dinero de nuestros impuestos no significa nada? ¿O es que la policía solo funciona para un determinado grupo de personas en los Estados Unidos de América [y] en la ciudad de Miami?”

Fuente: El Nuevo Herald

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