El fruto seco que tiene el doble de potasio que un plátano y más calcio que un yogur

SALUD Por Cristina MERCADO
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Aunque comer frutos secos es un hábito muy saludable, muchas personas siguen pensando que son un alimento prohibido. Son deliciosos, pero muy calóricos y aquí en España los asociamos con la hora del aperitivo o el picoteo entre horas. Los más adictivos suelen ser los que tienen cáscara y, si sabemos parar, también pueden ser muy saludables. En este sentido, los pistachos en su justa medida ofrecen un montón de beneficios para la salud.

Sí, es cierto que los pistachos tienen muchas calorías y muchas grasas, pero esto no significa que sean malos o que engorden. De hecho, este alimento no se relaciona con la obesidad y se ha demostrado que previene las enfermedades cardiovasculares. Esto sucede porque la gran mayoría de sus grasas son monoinsaturadas —es decir, ayudan a reducir el colesterol en sangre— y contienen una buena proporción de fibra —que tiene efecto saciante y, por tanto, evitan el sobreconsumo de calorías—.

 

Por tanto, no hace falta que evitemos tomarlos cuando nos ponemos a dieta; es más, su consumo es recomendable. Si queremos tomarlos todos los días podemos medir la ración perfecta con nuestra propia mano: no deberíamos comer más de los que nos quepan en un puñado. De todas formas, algunos científicos han cuantificado la ración perfecta de estos frutos secos: si tomamos 49 a la semana obtendremos beneficios sin perjudicar la salud.

Si buscas potasio

Los pistachos son un alimento perfecto para cuidar nuestro corazón, siempre y cuando no los tomemos con exceso de sal o con grasas añadidas. Consumirlos habitualmente permite mantener niveles saludables de colesterol en sangre, pero, además, también tiene efectos sobre la presión sanguínea. De hecho, una revisión de 21 estudios científicos publicada en The American Journal of Clinical Nutrition lo ha proclamado como el fruto seco más efectivo para controlar la hipertensión.


¿A qué se debe esta habilidad? A parte del buen perfil de grasas que posee, los pistachos se caracterizan por contener una gran proporción de potasio. Aunque siempre se ha dicho que la fuente por excelencia de este mineral es el plátano, los pistachos albergan más del doble que esta fruta. Mientras que 100 gramos de plátano tienen unos 350 miligramos de potasio, los pistachos contienen 811 en la misma cantidad.

 
El potasio es un electrolito clave para la buena salud cardiovascular porque tiene una relación muy estrecha con los niveles de frecuencia cardíaca. Concretamente, el potasio ayuda a funcionar al corazón ya que es imprescindible para que las células del miocardio se contraigan. Según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), más de 15 millones de personas en España padecen hipertensión y, por esta razón, el consumo de potasio —y la reducción del sodio en muchos casos— es tan importante.

Calcio, hierro y antioxidantes
Ahora bien, el potasio no es el único mineral que destaca en la composición de los pistachos. Este fruto seco se considera una fuente de calcio y, de hecho, supera a algunos lácteos como la leche y el yogur; los quesos, sin embargo, sí que superan a este fruto seco en cuestión de calcio. De todas formas, los pistachos y también las almendras son una buena alternativa para las personas que no pueden tomar lácteos y necesitan mejorar su consumo de calcio.

 
Entre la gran variedad de minerales que se encuentra dentro de los pistachos se encuentra el hierro en una proporción muy similar a la de las lentejas. Esta legumbre contiene, en concreto, 7,1 miligramos de este mineral por cada 100 gramos de producto y el pistacho cuenta con 7,2 miligramos en la misma cantidad. De todas formas, el hierro que proviene de las fuentes vegetales es más difícil de absorber por el cuerpo, pero esta capacidad puede aumentarse si se combina con alimentos ricos en vitamina C: como los pimientos o los cítricos.

Otro de los aspectos por los que destacan los pistachos es por su contenido de compuestos antioxidantes. En este sentido, es relevante su contenido en vitamina E o tocoferol. Según se explica en este artículo de EL ESPAÑOL, "protege las membranas celulares del deterioro por la liberación de radicales libres que contienen oxígeno. [...] Puede ser útil en la prevención del envejecimiento, los efectos de las toxinas ambientales o el desencadenamiento de algunas formas de cáncer".

Fuente: El Español

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