Cristina: el poder soy yo

POLÍTICA Por Daniel Bilotta para La Nacion
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Previsto para ayer, ese acto fue suspendido. No ocurrirá lo mismo con el que convocó la CGT para el 18 de octubre. Aunque es probable que modifique su sentido. Prevalecerían las consignas de unidad sindical a las expresiones de malestar con la vicepresidente. Ese es el efecto visible de los cambios de gabinete que forzó Cristina en el gobierno nacional y en el bonaerense. Una nueva concentración de poder en su figura para evitar que se licúe si en las elecciones del 14 de noviembre se confirma el resultado de las primarias. Cristina realizó algunas concesiones para avanzar en ese proceso. 

Relegar a Gildo Insfrán como interlocutor entre los gobernadores peronistas del Noroeste es la más relevante. El gobernador de Formosa no pudo retener el Ministerio de Agricultura para Luis Basterra. Tras el controvertido manejo de la pandemia el aislamiento de Insfrán en el oficialismo es tal que apeló a Domingo Peppo para comunicarse con Alberto Fernández. “Decile que soy peronista” fue el mensaje que envió al destinatario equivocado. Cristina recurrió al viejo aparato del PJ luego de indultar a dirigentes a los que había condenado a un virtual retiro.

Una penitencia que Insfrán confía en sortear. Peppo le adelantó la apertura de fronteras con Paraguay desde octubre. La oposición teme la llegada de habitantes de ese país que serían beneficiarios de planes sociales otorgados por el gobierno de Formosa. La forma en la que aspiraría a recuperar los 18 puntos que perdió en las PASO con relación a las del 2019. Manzur dio la orden de “triplicar” los esfuerzos en Tucumán y garantizar un resultado que le permita retener los dos senadores nacionales por la mayoría. Cristina los necesita para conservar el quórum en el Senado.

Esa prioridad la obliga a obviar detalles. Como el malestar de los intendentes del Conurbano con la designación de Aníbal Fernández y Julián Domínguez. Para ellos, los ministros de Seguridad y de Agricultura carecen de legitimidad en su territorio de origen. La provincia de Buenos Aires. Dicho de otra forma: no tienen votos propios. Lo que los lleva a poner en duda el supuesto aporte de volumen político que efectuarían al gobierno nacional, un rol que los intendentes reivindican con su creciente representación en el Estado. Sobre todo, los de la Tercera Sección, la única en la que se impuso el Frente de Todos. Y a la que pertenece el Municipio de Lomas de Zamora. La designación de Martín Insaurralde como jefe de Gabinete expresa esa lógica emergente a la que se opuso Axel Kicillof. Y tal vez el motivo de la humillación a la que fue sometido por Cristina. Seis horas de un largo viaje de ida y vuelta al Calafate para confirmar que las modificaciones resueltas eran inamovibles. La única duda que existió fue con la jura de Cristina Álvarez Rodríguez. La vicepresidente meditó demorarla para completar una reforma que le dará a la nueva ministra de Gobierno atribuciones en otras áreas. Acaso otro castigo a Kicillof por la desatención con Teresa García, su antecesora. Igual que Álvarez Rodríguez, muy ligada a Cristina.

El desguazamiento del gobierno de Kicillof no se detendría en la sustitución de Insaurralde por Carlos Bianco ni la de Agustín Simone por el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, en el Ministerio de Infraestructura. Augusto Costa sería la próxima víctima. El ministerio de la Producción sería reducido. Perdería Cultura y Deportes, la base de otro ministerio que ya rechazó Gustavo Menéndez. El intendente de Merlo ganó las PASO. Igual que Ariel Sujarchuk. El intendente de Escobar es otro candidato al cargo. ¿El Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) se convertiría en Ministerio de Medio Ambiente con la diputada nacional Daniela Vilar? Habladurías. Probablemente inspiradas en el clima de tensión en la jura de los nuevos funcionarios en el Teatro Argentino. El discurso de Kicillof duró apenas tres minutos.

El gobernador solicitó la renuncia a sus ministros como respuesta a la versión que dejó trascender la Casa Rosada la madrugada de la derrota: por qué se exigía la de funcionarios del gobierno nacional y no las del bonaerense. Cristina estuvo detrás de las dos iniciativas. Comenzó a capitalizar el gesto de Kicillof después de obtener el del presidente. El gobernador careció de margen para resistir la embestida de Insaurralde, en alianza con Máximo Kirchner.

Insaurralde acompañó al recambio dirigencial de Cristina a través de La Cámpora y propuso a Máximo para presidir el PJ. Es lo que lo convirtió en la primera opción frente a un traspié. Insaurralde fue postergado por Cristina cuando eligió de candidato a Kicillof. Hizo algo más: le ordenó al intendente dar a conocer por Twitter esa novedad. En las versiones de estas horas, Insaurralde incorporaría otro intendente de la Tercera Sección. ¿Regresará Alejandro Granados al Ministerio de Seguridad?

Una especulación que se alimenta del estrecho vínculo que mantiene con el caudillo de Ezeiza. Pero también por la tensa relación de Insaurralde con Sergio Berni. El ministro cumplió con la instrucción de Kicillof y tiene presentada la renuncia. Berni pasó a la disidencia cuando le impidieron competir en las PASO de la Segunda Sección. En versiones que el oficialismo no acredita, Berni se sorprendió al encontrar a Aníbal Fernández en la antesala del despacho de Cristina el 28 de julio

Había pactado con ella una audiencia para analizar el cierre de listas del día 24. Hasta ahora evitó polemizar con el nuevo funcionario. Aníbal se pronunció contra las pistolas Táser cuyo uso promueve Berni. Manzur podría colaborar en alisarle algunos caminos a Fernández. Es insistente el rumor del desplazamiento de Fernando “El Chino” Navarro del gobierno. El Movimiento Evita es sospechado de alentar las protestas de otros movimientos sociales opuestos al oficialismo a través de Emilio Pérsico.

La auditoría a su gestión en el Ministerio de Desarrollo Social que cumple el secretario de Articulación de Políticas Sociales designado por Juan Zabaleta, Gustavo Aguilera, no bastaría para disipar esa sospecha. Aníbal habría decidido cerciorarse por sí mismo. O es lo que sugiere un trascendido en el que Eduardo Belliboni fue contactado por un funcionario de la Policía Federal que aseguró hablar en nombre del ministro. La comunicación tuvo lugar un día antes de la marcha que el Polo Obrero organizó el 21 de septiembre.

“¿Qué es lo que piensan hacer?” inquirió el representante de la fuerza de Seguridad. “Luchar hasta que tengamos trabajo y seamos felices: hasta que no ocurra es difícil que duerman tranquilos.”, fue la respuesta que obtuvo. El control de la calle es una preocupación de Cristina en vísperas de las elecciones. Por ahora, su última demostración de poder no alcanza para resolver este problema. 

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