De qué conversaron Estados Unidos, India, Japón y Australia en su cumbre estratégica para frenar a China

El “Diálogo Cuadrilateral de Seguridad” entre Australia, India, Japón y Estados Unidos, el Quad, se inició como un foro de debate informal y continuo entre altos funcionarios sobre la cooperación naval en el Indo-Pacífico. En los últimos meses, el foro comenzó a transformarse en una cooperación estratégica de alto nivel en materia de tecnología, economía global, seguridad y pandemia. Y la verdadera razón de ser de este cuarteto es poner un freno al avance y la influencia de China.

La última semana, el presidente Joe Biden anunció otra alianza estratégica con Gran Bretaña y Australia, el AUKUS, que tiene el mismo propósito, y que creó un roce diplomático con Francia –y el resto de Europa- por dejarla afuera. Ahora, Estados Unidos profundiza su nueva estrategia geopolítica para el Pacífico, el Índico y el Mar de la China con la primera cumbre en persona entre los líderes de los cuatro países del Quad.

Se sentaron en la mesa de la Casa Blanca el presidente Biden junto a los primeros ministros, Yoshihide Suga de Japón, Scott Morrison de Australia y Narendra Modi de India. Obviamente, fue un encuentro cordial en el que cada uno de los presentes expuso su visión. India es la más necesitada y a la vez la más beneficiada por el encuentro. Necesita un contrapeso al creciente avance chino y el de su archirrival, Pakistán. En esa zona, perdió un aliado muy importante con la caída del gobierno pro-occidental de Afganistán y la toma del poder por parte de los talibanes. Con Beijing tiene una histórica disputa en la región de los Himalaya. Tras un enfrentamiento fronterizo a mediados de 2020, que se saldó con la muerte de al menos 20 soldados indios, la relación se tensó y las cosas no pasaron a mayores porque Delhi se mostró reacia a romper relaciones con Beijing.

 El presidente chino, Xi Jinping, saludo a su colega estadounidense, Joe Biden, en una antigua visita al Gran Hall del Pueblo de Beijing . REUTERS/Lintao Zhang/Pool

Japón también teme al expansionismo militar chino en sus puertas marítimas y en los últimos meses tomo una postura más agresiva hacia Beijing. Por la misma razón, Australia se aferra a la doble alianza que ahora integra con el objetivo de equilibrar el comercio bilateral que comienza a ser demasiado beneficioso para los chinos. Y Estados Unidos, necesita de estos dos pactos para terminar de dar el golpe de timón en su política hacia China. Los próximos cincuenta años estarán definidos por quien gane esta puja político-comercial-científico-tecnológica.

“Estamos aquí juntos en la región del Indo-Pacífico, una región que deseamos que esté siempre libre de coerción, donde se respeten los derechos soberanos de todas las naciones y donde las disputas se resuelvan pacíficamente de acuerdo con el derecho internacional”, dijo el premier australiano, Scott Morrison, cuando habló en la reunión.

El analista principal del Instituto Australiano de Política Estratégica, Malcolm Davis, dijo en uno de los foros de la cadena de televisión especializada en temas económicos, CNBC, que, en comparación con sus inicios bajo la administración de George W. Bush, el Quad tomó una importancia inusitada. “No es una OTAN asiática (por el tratado de defensa occidental para enfrentar la influencia de Rusia), pero se está moviendo claramente en esa dirección de un enfoque de seguridad cooperativa”, dijo Davis.

 Ejercicio naval conjunto de la Marina de Estados Unidos y la Real Australiana en el Mar de China Meridional. Nicholas Huynh/Marina de los Estados Unidos/Handout via REUTERS

La Cuadrilateral fue propuesta inicialmente en 2007, pero quedó en suspenso durante una década hasta que se reactivó bajo el mandato del ex presidente Donald Trump en medio del ascenso de China como superpotencia económica y militar. El entorno diplomático en Asia ha cambiado notablemente desde esa reactivación de 2017, y el Quad, adquirió aún mayor importancia.

En abril de 2020, las relaciones entre Australia y China sufrieron un fuerte revés después de que el premier Morrison pidiera una investigación independiente sobre los orígenes de Covid-19. Beijing tomó represalias imponiendo restricciones punitivas a los productos australianos y la relación aún no se recupera. Japón también acogió con satisfacción una mayor implicación de Estados Unidos en la región. Después de intentar seguir una política más cálida hacia China en los primeros años de la etapa del presidente Xi Jinping como líder, Japón se volvió cada vez más cauteloso en el último año. En una entrevista con la CNN a principios de mes, el ministro de Defensa japonés, Nobuo Kishi, dijo que Japón “defenderá resueltamente” su territorio en el Mar de China Oriental “contra la acción china.” Mientras tanto, los lazos entre Washington y Beijing que se deterioraron bajo el mandato de Trump siguen tambaleando en un punto aún más bajo en este mandato de Biden.

El futuro de la isla de Taiwán fue otro de los puntos clave del debate del viernes en Washington. Desde hace un año, Beijing intensificó la actividad militar y las amenazas en torno a la isla. El objetivo claro de China es reconquistar Taiwán y anexarla al territorio continental después de setenta años de independencia política. El Partido Comunista Chino considera a la isla -donde viven unos 24 millones de personas- como una parte inseparable de su territorio, a pesar de que nunca lo ha controlado. El presidente Xi Xinping ya advirtió en más de un discurso que no descarta el uso de la fuerza para “reunificar” su país.

 El presidente Joe Biden da la bienvenida a los líderes de India, Australia y Japón en la Casa Blanca para comenzar la cumbre del Grupo Estratégico Cuadrilateral. REUTERS/Evelyn Hockstein

Bajo el mandato de Trump, y ahora de Biden, Estados Unidos reforzó sus lazos con el gobierno de Taipei con acuerdos para la venta de armas y encuentros diplomáticos de muy alto nivel. Australia rechazó cualquier agresión contra Taiwán y, en julio, el viceprimer ministro japonés, Taro Aso, dijo en un discurso que Tokio debería unir fuerzas con Washington para defender la isla de cualquier invasión.

Por el momento no se anunció ningún ejercicio naval concreto. Los líderes del Cuarteto no quieren ser los que lancen ninguna provocación directa hacia China. Pero sí quieren que los líderes del Partido Comunista Chino tomen nota de la posición de sus vecinos de Indo-China. Y es posible que pronto se unan al grupo varios otros países como Canadá, Singapur, Francia y Corea del Sur. Tampoco habría que descartar a Vietnam. Claro que China no se va a quedar de vasos cruzados ante la ofensiva occidental e intentará meter una o varias cuñas entre los socios.

Fuente: Infobae

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