El kirchnerismo le teme a Schiaretti presidente 2023

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Ningún gobernador se expresó en contra del “cepo” a la exportación de carne con la contundencia con que lo hizo Juan Schiaretti. Ningún otro se posicionó, tampoco, tan en contra de las retenciones agropecuarias ni reclamó con mayor énfasis la prórroga de la ley de fomento a la producción de biocombustibles.

En suma, ningún mandatario provincial ha dado más centralidad en su agenda a los reclamos del sector, ni ninguna otra provincia aparece más estrechamente tocada por sus intereses que Córdoba, con lo cual la ausencia del gobernador (que no fue invitado por el Ministerio de Agricultura de la Nación) en la reunión convocada por el Gobierno Nacional con la Mesa de Enlace y los mandatarios de la Región Centro resulta lisa y llanamente inexplicable si no se interpreta tal desaire a la luz de cuestiones íntimamente políticas.

El Gobierno Nacional ya identifica al cordobés como un opositor, y no quiere “regalarle” el triunfo político de haber desempeñado un rol importante en la derogación de las medidas que restringen la exportación de carne o, llegado el caso, de su atenuación. El campo, sin embargo, no lo ignorará.

 
Si se observa en perspectiva, este episodio no es ni por asomo el primero con el cual el Frente de Todos -y particularmente el cristinismo- busca lastrar el despegue de Schiaretti como una figura con proyección nacional o incluso descoordinar el juego conjunto que el mandatario cordobés pudiera desarrollar con los gobernadores de la Región Centro, y particularmente un eje con el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti.

El 18 de mayo de 2019 CFK generó un inmenso estruendo lanzado, vía Twitter, la fórmula Fernández-Fernández para las elecciones presidenciales de aquel año. Faltaban aún tres meses para las Primarias y cinco para las Generales, y Cambiemos recién definiría sus candidatos (la dupla Macri-Pichetto) un mes más tarde.

Sin embargo, para el kirchnerismo era importante sacar rápidamente de la agenda el último episodio político de escala nacional, que por ese entonces no era otro que el triunfo de Juan Schiaretti por el 57 por ciento de los votos en la provincia de Córdoba. Un resultado (record) que sin lugar a dudas posicionaba al mandatario cordobés como una figura nacional: gobernador de las segunda provincia del país, peronista, con gran ascendencia sobre el voto cambiemita y respaldo de los sectores productivos, que venía de liderar la Liga de los Gobernadores, armado diseñado para garantizar la institucionalidad durante la primer mitad de la gestión macrista, que no contaba con mayoría en las Cámaras.

Además, la Casa Rosada también se ha preocupado por descoordinar la consolidación de un eje político entre Juan Schiaretti y Omar Perotti a lo largo de los últimos meses.

A principios de agosto, por caso, sorprendió el apoyo que Cristina Fernández ofreció al gobernador santafecino en la interna a la que lo desafió Agustín Rossi.
Perotti fue, hasta hace no demasiado, un opositor del cristinismo. De hecho votó, cuando senador, a favor de que la Justicia allanara el domicilio de la vice presidenta, algo que Rossi jamás se cansa de mencionar. El ex ministro de Defensa, por el contrario, no sólo ha sido un férreo defensor de Cristina Fernández, sino que además aceptó mansamente bajar dos veces su precandidatura presidencial, en 2015 y en 2019. ¿Por qué respaldar entonces al primero y dar la espalda al segundo?

Tal alarde de pragmatismo era necesario para contener al rafaelino (el gentilicio no es un dato lateral de esta crónica), creador de un espacio cuyo sugestivo nombre es “Hacemos Santa Fe”, y evitar el avance de un juego conjunto entre él y Schiaretti.
Hay, en efecto, quienes interpretan llegada de Aníbal Fernández al Ministerio de Seguridad de la Nación –y el consecuente bloqueo al regreso de Rossi al Gabinete- como otro guiño de CFK a Perotti.

El escenario nacional, y en especial el calendario, hacen comprensible los esfuerzos del Frente de Todos para coartar el surgimiento de un espacio peronista “de centro”. A diferencia de 2019, cuando sólo Juan Manuel Urtubey estaba forzado a hacer una apuesta nacional por no contar con más reelecciones en Salta, en 2023 los tres gobernadores peronistas de la Región Centro se encontrarán en esa situación: Schiaretti, Perotti y Gustavo Bordet (Entre Ríos). Y Sergio Uñac (San Juan) estará en iguales condiciones.

Fuente: Diario Alfil

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