Tercera dosis de Pfizer: Europa la recomienda a los 6 meses pero la OMS se opone

El debate en torno a la aplicación de una tercera dosis de las vacunas contra el covid-19 se encuentra vigente hace ya meses y no son pocos los países que tomaron la medida de habilitar un refuerzo incluso contra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que aún analiza la posibilidad.

Así, países como Uruguay, los Estados Unidos, Israel, el Reino Unido o Francia, entre otros, ya aplican un refuerzo a las vacunas de dos dosis, una disposición principalmente dirigida a los sectores de riesgo.

 En este marco, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) recomendó una dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer/BioNTech para los mayores de 18 años que hayan completado su pauta hace, al menos, seis meses.

Además, el organismo sugirió también que los individuos inmunodeprimidos vacunados tanto con Pfizer como con Moderna se verían beneficiados con un tercer refuerzo 28 días después de haber completado su esquema vacunatorio con cualquiera de estos sueros.

Esto mismo concluyó el Comité de Medicamentos Humanos (CHMP, por sus siglas en inglés) de la EMA, el cual explicó que la recomendación se dio "después de que los estudios mostraran que una dosis adicional de estas vacunas aumentó la capacidad de producir anticuerpos contra el virus que causa COVID-19 en pacientes con trasplante de órganos con sistemas inmunitarios debilitados".

Aunque el organismo también indicó en su comunicado que "no hay evidencia directa de que la capacidad de producir anticuerpos en estos pacientes proteja contra covid-19", se espera que un nuevo refuerzo "aumente la protección al menos en algunos pacientes".

No obstante su recomendación, la EMA distinguió la aplicación de una tercera dosis de refuerzo entre quienes tienen un sistema inmunitario debilitado y quienes no lo tienen ya que los criterios a considerar son diferentes.

En el caso de individuos con sistemas inmunitarios normales, la EMA evaluó los datos de Comirnaty (nombre comercial de la vacuna de Pfizer) y destacó que "muestran un aumento en los niveles de anticuerpos cuando se administra una dosis de refuerzo aproximadamente 6 meses después de la segunda dosis en personas de 18 a 55 años".

En base a esto, el Comité de Medicamentos Humanos concluyó que las dosis de refuerzo de Pfizer pueden considerarse para esta población -mayores de 18 sin inmunodeficiencias- "al menos 6 meses después de la segunda dosis".

Respecto al suero Spikevax de Moderna, el organismo indicó que aún no posee información respecto a la población adulta sin problemas inmunes, aunque se están "evaluando actualmente los datos para apoyar una dosis de refuerzo" por lo que la EMA "comunicará el resultado cuando se complete la evaluación".

LA POSTURA DE LA OMS

Pese a lo indicado por la Agencia Europea de Medicamentos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía se muestra recelosa respecto a una tercera dosis de refuerzo.

Aunque el organismo indicó que en noviembre emitirá su estimación respecto a este fenómeno luego de una reunión del Grupo Consultivo Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE, por sus siglas en inglés) en la que se analizarán los distintos datos disponibles y se llegará a una conclusión, por lo pronto la OMS se mantiene firme en su decisión de no aprobar una nueva dosis.

Esto se debe principalmente a dos razones: en primer lugar, que el objetivo número uno de las vacunas contra el covid-19 es prevenir los casos graves, las internaciones y las muertes más que combatir los contagios y, en segundo lugar, el organismo aboga por una distribución igualitaria de los sueros a nivel mundial, un punto que está lejos de cumplirse.

Según datos de Amnistía Internacional, en los países de bajos ingresos menos del 1% de su población ha recibido ambas dosis, porcentaje que contrasta ampliamente con el 55% que ostentan los países más ricos: de las más de 5.760 millones de vacunas administradas a nivel mundial, un 0,3% fueron destinadas a países pobres mientras que un 79% de ellas se aplicaron en naciones de ingresos medios y altos.

Además de estos datos preocupantes, los cuales reflejan la desigualdad galopante en el acceso a la vacunación contra el covid-19 que, en vez de achicarse con el paso de los meses, se ensancha aún más, también es preciso tener en cuenta que el esfuerzo para proteger a la población contra el virus incumbe a todos los países por la sola razón de que permitir que el SARS-CoV-2 continúe circulando en los países más pobres puede llevar a la evolución del virus en variantes más "sofisticadas", con mayores chances de evasión de los anticuerpos generados por las vacunas.

 En el comunicado difundido por la OMS para anunciar la reunión de noviembre, se aboga por ambas razones. En principio, el organismo indica claramente que "el objetivo principal actual de la inmunización en la pandemia sigue siendo la protección contra la hospitalización, la enfermedad grave y la muerte", es por esto que "las dosis de refuerzo solo pueden ser necesarias si hay evidencia de una protección insuficiente contra la enfermedad en el tiempo".

Además, respecto al segundo punto, la organización sanitaria internacional aboga: "En el contexto de las actuales limitaciones en el suministro de vacunas a nivel mundial, la administración generalizada de dosis de refuerzo corre el riesgo de exacerbar las desigualdades en el acceso a las vacunas mientras que las poblaciones prioritarias en algunos países aún no han recibido una serie de vacunación primaria", alerta la OMS.

 Y agrega terminante: "La atención sigue centrada en aumentar urgentemente la cobertura de vacunación mundial con la serie primaria impulsada por el objetivo de proteger contra la enfermedad grave".

Es por esto que el organismo considera que "la justificación de la aplicación de las dosis de refuerzo debe guiarse por las pruebas sobre la disminución de la eficacia de la vacuna, en particular la disminución de la protección contra la enfermedad grave" punto sobre el que, hasta el momento, "las pruebas siguen siendo limitadas y no concluyentes".

Fuente: El Cronista

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