Uruguay y Argentina compiten por el apoyo de Brasil para sus objetivos en el Mercosur

Alber-y-Bolso

Mientras Uruguay avanza por su cuenta en su objetivo de alcanzar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, el Mercosur también se mueve. Y lo hace a su ritmo: zigzagueante, a pasos lentos, y al influjo de los intereses de Argentina y Brasil.

Los dos principales socios del bloque, hoy con gobiernos de orientaciones antagónicas, anunciaron el viernes un acuerdo para rebajar en el entorno de un 10% el Arancel Externo Común (AEC) que se imputa a los productos importados de países fuera del bloque.

Sin que sus presidentes se hayan visto aún cara a cara, los gobiernos de Argentina y Brasil avanzaron así hacia lo que podría ser una fórmula de beneficio mutuo: mientras la administración de Jair Bolsonaro pretende una mayor apertura económica que le permita abatir los precios en el mercado interno, la liderada por Alberto Fernández se mostró dispuesta a ceder una disminución del arancel a cambio de dilatar otro tipo de flexibilizaciones, como las que ha impulsado el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou con el aval de Brasilia.

La aproximación de Argentina a Brasil, a través de la figura del nuevo canciller Santiago Cafiero, marcan una disputa a la alianza y la sintonía entre Uruguay y el gobierno de Jair Bolsonaro, particularmente a través de la figura del ministro de Economía Paulo Guedes.

Sin embargo, en el gobierno de Lacalle Pou confían en retener el visto bueno de Brasil para continuar en la senda aperturista.

Para empezar, Uruguay entiende que las negociaciones por el TLC con China "caminan por sí solas", apoyadas en el interés explícito del gobierno de Xi Jinping y su propio peso en la región y en el mundo.

En ese sentido, tanto Lacalle Pou como su canciller Francisco Bustillo defienden la decisión de haber comenzado a negociar con terceros países sin necesidad de pedir el aval de los socios del Mercosur, bajo el entendido de que la resolución 32/00 -que algunos alegan como obstáculo- no impide avanzar a diferentes velocidades.

Para lo que sí se requiere el apoyo de los socios es para la flexibilización formal del Mercosur. Desde que asumió el gobierno, Lacalle Pou ha insistido en la necesidad de reformular y sincerar los postulados del bloque regional. Si bien contó con el apoyo inicial de Brasil para hacerlo, las resistencias de Argentina y Paraguay hicieron que la propuesta se estancara y naufragara.

Y así como Argentina pretende acercarse a Brasil para bloquear parte de esa agenda liberalizadora, Lacalle Pou ratificó en las últimas horas que la postura de Uruguay es negociar la rebaja del AEC atada a la flexibilización del Mercosur.

"Lo que hemos dicho más de una vez a todos los presidentes y cancilleres en reuniones bilaterales o del Mercosur es que al mismo tiempo que la baja del arancel debería presentarse la flexibilización del bloque. Tenemos claro que es de la mano, las dos cosas al mismo tiempo" manifestó Lacalle Pou.

Cualquiera de las modificaciones requiere el consenso de los cuatro países.

El lunes que viene, el canciller Bustillo recibirá en Montevideo a su par brasileño, Carlos Alberto França. El ministro del gobierno de Bolsonaro pretende conocer de primera mano el estado de las negociaciones con China, así como la postura de Uruguay respecto al arancel.

Ignacio Bartesaghi, experto en relaciones internacionales, dijo a El Observador que a Uruguay no le viene mal una rebaja del arancel pero "tampoco se le va la vida en ello", como sí a Brasil.. 

Por ello, Bartesaghi señaló que "sería un error estratégico" no condicionar el voto a favor de la rebaja a una validación "explícita" de la estrategia aperturista de Uruguay y su negociación con China. 

Fuente: El Cronista

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