El acuerdo de gobernabilidad que busca Alberto y del que nadie se anima a hablar

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La "campaña del Si" con una apertura al diálogo de Alberto Fernández con amplios sectores sociales se convirtió en una suerte de preludio del Presidente para establecer las bases de un acuerdo de gobernabilidad pos electoral ante una eventual derrota del Frente de Todos en las elecciones legislativas de noviembre que el gobierno ya no disimula.

Aunque no lo admitan públicamente desde el oficialismo, en la Casa Rosada ya se habla en varias oficinas oficiales de la estrategia presidencial de sustentabilidad del gobierno para llegar al 2023 con acuerdos amplios ante lo que aseguran será una dura derrota en las urnas y el resurgimiento de una oposición muy hostil al kirchnerismo.

Las encuestas que llegan al despacho de Alberto Fernández coinciden en mayor o menor porcentaje de diferencias una repetición de las PASO. El gobierno apuesta así a una campaña de "micorterritorialidad". Es decir, recuperar pequeños bastiones o mantener lo ganado para que la diferencia de votos no sea tan abrumadora. 

Las amenazas de Aníbal Fernández al dibujante Nik y las medidas económicas lanzadas que no llegan al bolsillo de la gente poco ayudan a levantar el ánimo proselitista del FfT. 

La derrota ya está asumida y en la Casa Rosada ahora empezaron planificar la segunda etapa del gobierno necesaria de acuerdos transversales para la gobernabilidad y a fin de evitar un mayor debilitamiento de la figura presidencial.

Hay varios indicios que muestran la decisión del gobierno de apuntalar al "pato rengo" que vendrá tras los comicios de noviembre con un presidente derrotado y un kirchnerismo duro que amenaza por lo bajo con radicalizar su mensaje.

 EMPRESARIOS Y GREMIOS.

Alberto Fernández se reunió con un selecto grupo de empresarios con quienes habló crudamente de la realidad de Argentina. Pocos había escuchado tanta sinceridad en el Presidente que resumió en su cuenta de Twitter el encuentro: "los empresarios nos expusieron su acompañamiento, a la vez que nos manifestaron satisfacción por escuchar de nuestra parte la estrategia de la negociación con el FMI compartida por todo el espacio del frente que integramos" dijo.

 El empresario Francisco De Narváez dijo tras el encuentro en la Casa Rosada fueron tres horas de "diálogo descarnado" y desechó de plano que haya existido una intensión electoral en esa reunión. Allí se habló de todo y el Presidente trató de dar certezas sobre un acuerdo que llegará "tarde o temprano" con el FMI. Fue la cristalización plena de un encuentro que tiende a buscar gobernabilidad en el largo plazo.

Un día después de esa reunión el ministro de Economía, Martín Guzmán, lanzó desde Washington un mensaje de tranquilidad al Coloquio de IDEA: dijo que no se hará ningún salto devaluatorio y adelantó que la prohibición de despidos tiene que ver con una "situación coyuntural". Así dio a entender que a fin de año podría levantarse el decreto que prohíbe despidos en la pandemia. El kirchnerismo duro no comulga con esa idea de Guzmán.

 A la reunión de Alberto Fernández con empresarios le seguirán más encuentros con hombres de negocios y un acto con la CGT para conmemorar el Día de la Lealtad Peronista un día después del 17 de octubre. Este encuentro con los gremios alineados al oficialismo será el esquema formal que tomará Alberto Fernández para sellar el pacto de gobernabilidad con los sindicatos o el blindaje que busca junto con el PJ ante los embates que deberá encarar no sólo de la oposición sino también del kirchnerismo duro o La Cámpora tras las elecciones.

 Un funcionario de asiduo acceso al despacho presidencial admitió a El Cronista que "el gremialismo y el PJ ortodoxo van a apoyar a Alberto en una eventual guerra abierta con Cristina Kirchner". El papel de Juan Manzur, Julián Domínguez y Matías Kulfas resultaría ser crucial en este trabajo de sumar voluntades tanto en el empresariado como en los gremios.

 IGLESIA Y MOVIMIENTOS SOCIALES.

El esquema de gobernabilidad que busca Alberto Fernández y que pocos se animan a admitir públicamente, se completa también con una fuerte unión con los movimientos sociales alineados a la Casa Rosada y que comanda Fernando Chino Navarro. El acto en Nueva Chicago fue la primera muestra de buenos oficios que le expusieron al Presidente aunque allí hubo un denodado esfuerzo por sumar el apoyo de Máximo Kirchner y su núcleo duro de La Cámpora.

A la vez, el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta y el de Obras públicas, Gabriel Katopodis, trabajan a destajo para sumar apoyo en los grupos piqueteros y cooperativas barriales críticos del gobierno. No es tarea sencilla. Están los rebeldes del Polo Obrero que hoy marcharán en las rutas y calle en una nueva señal de protesta a un gobierno que no quiere entregar más planes sociales indiscriminadamente.

En el medio de ello se cruza el respaldo al gobierno de la Iglesia con fuertes nexos con los movimientos sociales en las villas. Un destacado obispo del conurbano bonaerense se reunió esta semana con el Secretario de Culto, Guillermo Oliveri, para ratificar una vez más el apoyo eclesiástico al gobierno en el trabajo social y dijo que en los comedores había menos gente que antes. 

No es la misma realidad que le transmiten varios curas y obispos a los intendentes o gobernadores del PJ. Muchos prelados advierten desde hace tiempo un clima de malestar social y pobreza creciente que sólo podrá ser frenado con mayor asistencia social y mucho diálogo.
 

EL CAMPO.

Julián Domínguez expresó anteayer en el Consejo Agroindustrial Argentino un mensaje directo a los hombres del campo: "Les pido que reconstruyamos un lenguaje común, que tengamos un mensaje país", dijo el Ministro de Agricultura. Hacía tiempo que los referentes del agro no escuchaban la palabra "reconstruir" en boca de un funcionario del gobierno.

Los referentes de la Mesa de Enlace saben que las medidas que tomó últimamente el gobierno para flexibilizar el cepo a las carnes son insuficientes o que se contraponen con limitaciones a las exportaciones al maíz. Pero admiten que hay "gestos de buena voluntad" y observan con desconfianza. Es que no creen por completo que el kirchnerismo vaya a buscar un plan de gobernabilidad si pierden las elecciones, Más bien se preparan para una dura batalla.

INTENDENTES Y GOBERNADORES.

El plan de gobernabilidad en marcha se completa con los acuerdos que Manzur, Domínguez o Wado de Pedro están cerrando con varios gobernadores e intendentes del peronismo. No hay mucho dispendio del Estado para apaciguar tanto malestar después de las PASO y nadie sabe el tamaño de la tormenta que se vendrá después del 14 de noviembre.

Está claro que los fondos nacionales escasean y tampoco son garantía para frenar los votos opositores o la pobreza en aumento. Un estudio de Aerarium reveló que el incremento de fondos nacionales en ATN, Coparticipación o partidas de obra pública en las 18 provincias que perdió el FdT fueron insuficientes. Es decir, el Plan "Más Platita" de Daniel Gollán no estaría funcionando.

Los intendentes del conurbano están alertas y dispuestos a blindar a Alberto Fernández. Prefieren la seguridad que les depara el Presidente ante la incertuidumbre de una estrategia de radicalización del kirchnerismo duro.

Como primera opción Alberto Fernández abrazó la estrategia electoral del Si del catalán Antoni Gutiérrez Rubi que con el correr de los días y las encuestas adversas se está transformando en un preludio de plan de gobernabilidad.

Sin embargo, Alberto Fernández sabe que necesitará del PJ ortodoxo del conurbano o de la liga de gobernadores y de muchos otros sectores ajenos al gobierno para blindar su poder hasta el 2023. La despiadada batalla que se podría desatar el día después de las elecciones con el kirchnerismo duro parece imprevisible.

Fuente: El Cronista

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