Rodrigo De Loredo: "La presidencia de las cámaras tiene que estar a cargo de quien gobierna"

POLÍTICA - CÓRDOBA Por César PUCHETA*
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Rodrigo De Loredo habla mucho más tranquilo que de costumbre. Parece estar pensando en un horizonte que va divisando por etapas. Pone la primera en el 14 de noviembre y confía en que el mensaje de Juntos por el Cambio (JxC) logró calar hondo en el electorado cordobés, que deberá confirmar su apoyo en las elecciones generales. En diálogo con Letra P, se hace cargo de las diferencias al interior de la coalición, pero identifica a la unidad como uno de los principales baluartes y desafíos permanentes de la alianza opositora. Sin demasiadas vueltas, se opone a que JxC se haga cargo de la presidencia de la Cámara de Diputados y asegura que el espacio debe prepararse para gobernar Córdoba a partir de 2023.

-¿Cómo analiza la segunda parte de la campaña?

 

-La veo bien. Ya estamos organizados y con un mensaje bien concreto que de alguna manera recoge el mensaje que dimos en la primera etapa, pero que agrega otros atributos. Allí nos presentamos como “la opción más fuerte de Cambiemos” y eso fue muy bien recibido por la gente, porque entiende que el Gobierno nacional tiene una impronta autoritaria y avasallante, entonces necesitaba actores que pudieran pararse ante esa realidad. Tras esa elección, entendimos que el mensaje central, en la provincia, debe dejar en claro que somos la única expresión política que puede tener una cantidad importante de diputados y senadores para concretar lo que otros espacios no pueen llevar a cabo. Sobre eso trabajamos.

-¿El decir “basta” clausura la posibilidad de una campaña más propositiva o es solo un punto de partida?

 
 

-Está así ordenado por la ciudadanía. El 12 de septiembre la gente votó un límite o un castigo. De nosotros va a depender que el 14 de noviembre vote una esperanza. Eso a mí me obsesiona. Por eso hemos presentado una campaña con muchas propuestas, que vamos presentando a lo largo de toda la provincia. Sabemos que, aun cuando esas ideas podrían coronarse con un voto mayoritario en el Congreso, están expuestas a posible veto presidencial. No somos ingenuos respecto a eso, pero hay que poner al país en una senda de creación de empleo y, para avanzar en esa dirección, es necesario que estas propuestas se puedan legitimar socialmente. Un anhelo muy grande es que estas ideas de reformas no sean propuestas de una expresión política sino que, en 2023, sean mayoritariamente de la sociedad; que la sociedad les pida eso a los candidatos.

-¿La generación de empleo es el horizonte principal?

 
 

-El componente económico pasó a ser la preocupación principal de los argentinos, que es un combo entre incertidumbre, salarios carcomidos por la inflación y la plata que ya no es que no alcanza para llegar a fin de mes sino que no alcanza para cerrar el día. Hay una situación económica muy crítica que el Gobierno intenta sortear con parches que no nos preocupan electoralmente pero nos mantienen en alerta en cuanto a las consecuencias. El plan platita no va le va a servir, porque la gente no come vidrio, pero va a desembocar en un fenómeno devaluatorio que va a engrosar las filas de la pobreza del país.

 

-¿El mensaje de las PASO empujó a modificar estrategias? Schiaretti, por ejemplo, adoptó un discurso marcadamente opositor.

 
-El gobierno provincial sobreactúa un discurso antikirchnerista que claramente es incoherente con su pasado. Se disfraza y dice ser el agua y el aceite con el gobierno nacional, pero la verdad es que es sólo aceite porque ha sido patinoso y resbaladizo. Le votó leyes, le dio cuórum y ha luchado más por él que por Córdoba. El problema que tiene el peronismo cordobés es que su oferta es inútil para la gente. No entiendo bien cómo dos librepensadores van a llevar adelante algún tipo de propuesta en una cámara de 254 miembros. La sociedad lo sabe y entiende que no hay utilidad en ese voto.

-¿Y Juntos por el Cambio cómo se ve en ese marco?

 

-La reacción nuestra fue la unidad, para sorpresa de muchos. No mía. Somos un espacio que discute abiertamente y no reacciona de modo intempestivo, con renuncias masivas y cuestionamientos cruzados por cadena nacional. Estamos unidos nacional y provincialmente. Rechazamos la apología a la unidad peronista que se sostiene en base a intereses espurios, porque a nosotros no nos une el reparto de poder y el reparto de dinero. Tenemos que tener una ética de la responsabilidad para brindarle a la Argentina una oferta política de previsibilidad y de futuro que lleve tranquilidad en un momento en que reina el miedo y la incertidumbre. Por eso seguimos estando juntos.

 

-Resueltas las diferencias en las urnas, ¿cómo se discuten las cuestiones que quedan por saldar?

 
 

-Se convive con esas cuestiones. Hace mucho tiempo que se viene apostando por la división de Cambiemos por su genealogía coalicional y por la complejidad de sus actores; que van desde la figura rutilante de Elisa Carrió, pasan por un partido siempre complejo y muy respetuoso de las autonomías provinciales como el radicalismo y llegan a un partido surgido en la Ciudad de Buenos Aires que se nacionalizó y es una fábrica de candidatos. Esa coalición, con sus aciertos y sus errores, gobernó la Argentina, terminó el mandato y, pese a perder las elecciones, se mantuvo unida y sostuvo un rol opositor responsable. En estas elecciones, las diferencias se exageraron apostando a la división. En realidad, los matices siempre fueron muy suaves y las primarias se transitaron con diplomacia y con altura.

 

-¿Está de acuerdo con que la oposición vaya por la presidencia de la Cámara de Diputados?

 

-Yo me expido por el “no” y entiendo que hay un amplio consenso para no ir en esa dirección. Primero, por una cuestión de respeto institucional, algo que siempre van a encontrar en nuestro espacio pese a lo que quieran decir al respecto. La presidencia de las cámaras tiene que estar a cargo de quien gobierna, pero, además, no vamos a ser corresponsables de las políticas que están aplicando (por el Gobierno), que son anacrónicas y cuyo fracaso ya ha quedado demostrado.

-¿Van por la sexta banca en Córdoba?

 

-Nuestro desafío es cualitativo. Queremos poner un límite a este gobierno, mantenernos unidos y convocar al electorado para que haga valer la utilidad de su voto en pos de construir una alternativa de empleo con previsión a futuro y prioridad en la educación. Ese es nuestro principal desafío democrático. Desde lo electoral, retener el voto de las cuatro expresiones que, con sus matices, participaron de la interna de JxC en la primaria y consolidar las cinco bancas es para nosotros algo muy importante. Obtener cinco bancas de diputados nacionales siendo una expresión opositora al gobierno nacional y al provincial es un objetivo muy ambicioso. Hacia eso vamos.

 

-¿Se preparan para gobernar?

 

-Claro que tenemos que prepararno para gobernar, pero la elección del 14 no pone en juego eso. Los políticos y los analistas subestiman al electorado cuando hacen proyecciones, porque la gente sabe bien dónde y para qué pone el voto. Dicho esto, contundentemente Cambiemos quiere gobernar la provincia a partir de 2023 y va a tratar de fortalecer la unidad y consolidar sus cuadros dirigenciales para ofrecer una alternativa. Nuestro proceso de renovación hacia adentro del radicalismo estuvo marcado por esa idea. Queremos dejar atrás un radicalismo de confort y de control para ir hacia un radicalismo de gobierno que transforme realidades. Ese es el desafío para 2023 y lo vamos a empezar a abordar.

* Para Letra P

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