El Gobierno enfrenta las últimas dos semanas antes del 14N con una dolarización que se acelera -

ECONOMÍA Por Claudio Zlotnik para Iprofesional
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Nada que vaya a sorprender en la Argentina, cuando quedan dos semanas antes de las elecciones: octubre terminó con una fuerte dolarización por parte de inversores y empresas, a la espera de los resultados y -más que nada- de la definición del Gobierno sobre la estrategia de política económica que pondrá en marcha para atravesar los próximos dos años. 

Hay datos que, en el cierre del mes confirmaron la dinámica dolarizadora, que no es un fenómeno para nada novedoso, pero que en la última semana pareció exacerbarse.

Lo más llamativo fue el salto del denominado "contado con liqui libre" (sin la intervención del Banco Central), que alcanzó los $210 el último viernes.

Por encima incluso del dólar "blue", que terminó el mes en torno a los $198. La diferencia entre esta cotización y la del "CCL libre" se explica porque en este último hay una enorme mayoría de compradores y menos vendedores de divisas.

Se trata de empresas e inversores medianos y grandes que dolarizan todo lo que pueden, en el contexto de incertidumbre sobre el rumbo económico post 14N.

En cambio, en el mercado del "blue" -cuentan operadores- hay compradores pero también oferta de divisas. Es un mercado más chico, totalmente informal, a diferencia del "contado con liqui".

El fenómeno dolarizador también quedó en evidencia en el mercado del dólar "ahorro", reducido desde que el Banco Central reforzó el cepo sobre las compras de divisas en el "home banking".

Así y todo, septiembre terminó con ventas netas de "dólar ahorro" por u$s149 millones, por encima de los u$s125 millones de julio y de agosto pasados.

De acuerdo a estimaciones realizadas en bancos líderes del sistema, las compras de dólares "ahorro" se incrementaron entre 15% y 20% adicional en octubre, con lo que habrían trepado a unos u$s170 - u$s200 millones en el mes.

No se trata de un volumen que vaya forzar medidas adicionales por parte del BCRA, pero sirve como termómetro de la dinámica en la que está inserta la economía argentina, y de la cual no hay perspectiva de cómo salir de ella.

De hecho, en cuanto el Banco Central levantó un poco las barreras a las importaciones se vio obligado a terminar vendedor en la jornada. Sucedió el último viernes, cuando quedó u$s290 millones en rojo por las mayores ventas de divisas a importadores.

Desde la autoridad monetaria restaron relevancia a ese dato de final de mes. "No hay un cambio de tendencia", aseguran desde Reconquista 266.

La fuente oficial completa con las siguientes claves de lo sucedido en los últimos dos días de la semana:

1. "Si el mercado demanda de manera genuina, se abastecen las divisas. Empezaron a llegar los barcos y a nacionalizar insumos, eso libera dólares".
2. "Por otra parte, el cierre del mes demanda posiciones por parte de los bancos. Y nosotros no les cerramos la posibilidad. Lo aceptamos".
3. "No es un valor que nos saque del equilibrio, y hay que tomar en cuenta que es el mes previo a las elecciones".
4. En octubre, el BCRA terminó con compras netas de más de u$s200 millones. "Fue el mejor octubre de la última década", refuerzan desde el Banco Central.
Desde el punto de vista del mercado financiero, pero también en la perspectiva de empresarios, el Gobierno se verá obligado a cambiar de estrategia a partir del 15N.

Es decir, deberá trazar un rumbo para los próximos dos años. Está claro que ahora se encuentra en una posición defensiva, a la espera de que pasen las elecciones.

También será clave la manera en que se redefina la política interna del Frente de Todos. Tras la derrota de septiembre, la coalición gobernante entró en una crisis muy fuerte, que plantea dudas sobre el liderazgo del Presidente y la gobernabilidad del país.

En un contexto de un BCRA con reservas netas muy bajas y con vencimientos de deuda impagables en el corto plazo -el 22 de marzo vencen unos u$s3.900 millones con el FMI-, la Argentina está obligada a definir la estrategia futura.

En eso están Alberto Fernández y Martín Guzmán, este fin de semana en Roma, intentando convencer a los países del G20 que recomienden al Fondo Monetario flexibilizar su posición en la impostergable negociación con la Argentina.

El propio Guzmán le había puesto expectativa a esta cumbre. A su regreso se verá si, finalmente, el ministro logró su objetivo. O si la Argentina continúa dando vueltas sin respuestas, a la espera de una definición de último momento que intente encarrilar la situación.

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