Crisis de suministros a nivel mundial: por qué es importante y cómo afecta a la economía

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En 2020, la pandemia paralizó la actividad industrial, como consecuencia de las restricciones y confinamientos masivos en la mayor parte del planeta. Este año, la economía mundial sigue frenada por una crisis internacional de la cadena de suministros que amenaza con empeorar, a medida que se acerca la temporada de fiestas.

Rutas de transporte sobrecargadas, faltas de empleados en producción y logística, aumento de la demanda por ayudas fiscales, son algunos de los factores que están presionando el sistema. Como consecuencia, hay faltantes de productos en góndolas, los puertos están abarrotados de barcos que esperan para descargar y las fábricas han tenido que limitar su producción por falta de empleados y de insumos.

Apple, por ejemplo, dijo que perdió u$s 6000 millones en ventas por los problemas para satisfacer la demanda, y podría perder más el próximo trimestre.

Y el grupo danés Maersk -que transporta una quinta parte de todos los contenedores que circulan en el mundo- adelantó que el caos se prolongará por lo menos hasta el próximo año, ya que la falta de camioneros impide que cientos de portacontenedores descarguen las mercancías en los puertos de todo el mundo. "Todo el sistema se ha convertido en un gigantesco cuello de botella", dijo el CEO de la compañía, Soren Skou.

"Una proporción demasiado grande de nuestra capacidad está anclada, esperando fuera de los puertos", agregó el directivo, que dijo que hay unos 300 buques portacontenedores inactivos fuera de los puertos. Maersk dice que ha ampliado su capacidad para tratar de satisfacer la demanda, pero no alcanza para compensar la congestión portuaria que hizo que los volúmenes de contenedores del tercer trimestre bajaran un 4% respecto del mismo periodo de 2019.

Como efecto colateral, la crisis ha provocado un aumento récord del precio de los fletes.

Así los múltiples cuellos de botella que existen desde la producción hasta que el producto llega a un local comercial, genera retrasos a lo largo de la cadena de suministros, que afectan a los proveedores en una suerte de efecto dominó.

Todo esto se produce, además, en el contexto de una crisis energética que está complicando especialmente a Europa y China. El PMI manufacturero del gigante asiático cayó a 49,2 (por debajo de la línea de 50 que divide entre retracción y crecimiento) y la falta de carbón, que equivale al 57% de su matriz energética, está provocando cortes de energía en fábricas y aumentos de los costos. Según Bloomberg, los precios de fábrica en China están subiendo a un 10% anualizado, el ritmo más rápido desde los '90.

Las condiciones de envío deberían empezar a aliviarse después del Año Nuevo chino, a principios de febrero, "aunque las interrupciones podrían durar al menos hasta mediados del año que viene", le dijo Shanella Rajanayagam, economista comercial de HSBC, a Bloomberg. Incluso entonces, con la demanda reprimida y la reposición de stocks manteniendo la presión, Rajanayagam dice que todavía podría pasar algún tiempo para que las cadenas de suministro se desenreden por completo.

"Para que la cadena de suministro se recupere, va a ser necesaria una cierta dosis de suerte -como evitar catástrofes meteorológicas o nuevos brotes de Covid- además de tiempo e inversión para añadir más capacidad logística", le explicó Simon Heaney, director de investigación de contenedores de Drewry, a Bloomberg.

Además, todas estas disrupciones simultáneas generan más presión sobre los precios, en un contexto ya inflacionario. La inflación interanual de los Estados Unidos es de 5,4% mientras en la zona euro llegó a 3,4%. A nivel regional, en Brasil los precios aumentaron un 10,25% año a año; en Paraguay 7,6%; en Uruguay 7,4%; en Perú 5,8%; y en Chile 5,3%.

Si la crisis continua, entonces la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de los EE.UU. tendrán cada vez menos argumentos para decir que la inflación es un fenómeno transitorio. Se espera que mañana la Fed anuncie la reducción de su programa de compra de activos estadounidenses (fijado en u$s 120.000 millones al mes, desde el comienzo de la pandemia), dando inicio oficial al tapering. Luego de que eso suceda, llegará el turno de la suba de la tasa de interés, actualmente en mínimos históricos.

Si bien el mercado laboral estadounidense todavía está lejos de recuperarse, como quería la Fed, un alza de las tasas podría frenar la escalada de aumentos y desacelerar la demanda, aunque sigan existiendo problemas con la oferta. Actualmente, los traders están proyectando que la Reserva Federal subirá al menos dos veces las tasas en 2022.

Fuente: El Cronista

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