Luis Juez dice que huele “un fin de ciclo”

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Luis Juez dice que huele “un fin de ciclo”. Se refiere tanto al kirchnerismo como al gobierno de Juan Schiaretti. A pocos días de las elecciones legislativas para el Congreso de la Nación, el candidato a senador por Juntos por el Cambio anticipa un “urnazo” en Córdoba, pero advierte sobre el día después, y lo que vendrá en el país y su impacto en su alianza política.

 
En un extenso diálogo con La Voz, se refirió también a su relación con Germán Kammerath (exintendente, hoy preso), y le envió un mensaje al peronismo: “No van a encontrar otro dirigente en los últimos 20 años en Córdoba que tenga la coherencia para investigar, denunciar y perseguir la corrupción que Luis Juez”.

–¿Qué lectura hacés de esta oleada de votos? ¿Crees que la gente te renueva el crédito como dirigente?

 
–Mi vieja, que había terminado nada más que el secundario, decía que las cosas van a ser cuando Dios quiera, no cuando a vos se te ocurra. Y pareciera que Dios está queriendo. Olfateo un final de ciclo. Y creo que la gente también. Por la constancia, la perseverancia. Yo no he cambiado. Ustedes me conocen, y aparte deben tener uno de los archivos más importantes. No he dejado de decir nada de lo que he dicho en los últimos 20 años.

No he arriado una sola bandera de las que enarbolé hace 20 y pico de años atrás. Hay veces que están de moda, hay veces que pasan, hay veces que la gente tiene más predisposición para escucharte, otras no te quiere escuchar... Intuyo, entiendo, veo, siento... Soy un hombre grande, tengo 58 años, tengo muchas campañas y veo que la gente está predispuesta. Como diciendo: “Al fin y al cabo este guaso tenía razón. Lo que decía que podía pasar, está pasando”. No me alegra porque no soy Nostradamus, pero predije que si no nos manejábamos con honestidad, con decencia, los ciclos se devoran las actividades virtuosas y eso está pasando en Córdoba.

Hubo un gobierno, casi con 24 años en el poder, donde la gente ve que hay expectativas que ya no se satisfacen. Los números no son buenos, la realidad es complicada y como los pueblos no se suicidan, siempre buscan soluciones. La gente nos empezó a mirar. Y ese es un tema que vamos a tener que cuidar. Estamos generando una esperanza que es como un tesoro que te dan.

 
–Hubo declaraciones tuyas advirtiendo eso. Diciendo: “Nosotros, el 15 de noviembre no vamos a gobernar”. ¿Qué le está pasando a la gente? ¿Qué cree que va a pasar después de las elecciones?

–La gente está totalmente desesperanzada. Ve al kirchnerismo y al Gobierno provincial, los ve sin rumbo, sin ideas, sin reacción. Venimos de muchos meses de un maltrato innecesario. La gente ha vivido con mucha agonía, con mucha angustia este proceso. Por eso tengo que ser muy prudente y decirles: “Guarda que el 15 vamos a tener un gobernador y un Presidente a los que les van a quedar 24 meses”.

El país no va a empezar a cambiar el 15 de noviembre. Tenemos que ver cómo vamos construyendo y cómo administramos esa esperanza, cómo nos preparamos, cómo hacemos una profunda autocrítica, cómo cuidamos esa unidad que tenemos. Porque los próximos 24 meses te pueden devorar el resultado de las elecciones.

 
–Pero el 10 de diciembre sí van a tener un rol más activo. En tu caso, en el Senado. ¿Qué etapa política imaginás en relación al Frente de Todos?

–Ahí donde soy muy claro con la gente y le digo: “Guarda”. Porque, ¿qué va a pasar el 15? No lo sabemos. ¿Si el gobierno se radicaliza y hace lo mismo que hizo el 12? ¿Si en vez de profundizar y meter una agenda de cambios que tengan que ver con las necesidades de la gente, con la educación, la salud, el empleo, sigue insistiendo con la agenda de Cristina? ¿Y si convocan a un diálogo serio e importante, profundo? Para cualquiera de los dos episodios necesitamos una oposición consolidada, fuerte, con mayoría en Diputados y en Senadores. Para, si se radicalizan, decirles: “No, tranquilos. No se lo vamos a permitir”. Y si abren un diálogo: “Bueno sí, pero son estos los temas. Vamos a hablar de la gente”. Para eso, necesitamos que el 14 el triunfo tenga la contundencia para frenar o para habilitar una discusión. Tenemos que arrebatarle a esta gente el manejo del Parlamento.

–Hablás de un fin de ciclo, provincial y nacional. ¿Crees que en los votantes hay una percepción de tu figura como opositor? En 2023, ¿será otra la historia? ¿La gente te renueva un voto de confianza para gobernar la provincia?

 
–Son ustedes los que deberán evaluarlo. Les va a costar un tiempo hacerlo. Mi antecesor en la Municipalidad hoy está preso (por Germán Kammerath), quien me sucedió (por Daniel Giacomino) sacó un punto, el último intendente (por Ramón Mestre) estuvo ocho años...

–¿Eso puede revalorizar la mirada sobre tu gestión municipal?

–No es el momento de hablar de eso. Lo digo por lo que yo siento, intuyo. Cuando me quieren ridiculizar, yo los veo a mis detractores que quieren llevarme a un terreno incómodo. A mí no me incomoda que me digan algo por cómo hablo, o por mi particular forma, mi cordobesismo expresivo. La gente no es tonta, la gente no me va a votar porque tuve una salida graciosa en el programa Voz y voto.

–Igualmente, tenés un perfil más aplomado en este último tramo de la campaña.

–Estoy más viejo, nada más. Tengo más responsabilidad. Le decía a Rodrigo (de Loredo): “La gente nos está poniendo un peso encima”. Por momentos pido que Dios me dé la templanza, la sabiduría para no echarlo a perder. Es mucha responsabilidad. Cuando la gente te pone tanta esperanza en el hombro, me pregunto si podré aguantar esta cruz, podré no defraudar, estar a la altura de las expectativas. En otro momento, yo subestimaba todo eso. Ahora, no. Ahora me genera un estrés que me obliga a replantearme todo. Inclusive, en momentos en los que debería disfrutar, estoy con mucha tensión cuando no hace falta.

 
CONGRESO
–Decías que si el Gobierno nacional se radicaliza, “habrá que ponerle un freno”. ¿Qué rol tendrá la oposición en el Congreso si se repiten los resultados de las Paso? ¿Poner trabas para que el Gobierno no avance o, a lo Schiaretti, dar gobernabilidad cuando haga falta?

 
-Lo veía al presidente Fernández el otro día y me parecía patético en el G20. ¡El mundo te quiere dar una mano dejá que te ayude! Lo veo mal. Veo al Gobierno nacional desenfocado, no entendiendo las circunstancias, echándole la culpa a todo el mundo. Veo a la vicepresidenta ensimismada, encerrada en una lógica que no le va a dar resultado. Si tus problemas son judiciales, concentrate en eso; pero no traslades a la gente, que está viviendo momentos de angustia, tus problemas. ¿Cuál va ser el rol (de la oposición)? El otro día, salió (Sergio) Massa... ¿Vieron que Massa ha hecho del ventajismo su ADN? Dijo: “Vamos a convocar a un gran diálogo nacional”. Ahí nomás le preguntaron: “¿El Presidente, está de acuerdo?”. Salió entonces la vocera presidencial a desmentirlo. Pasa que Massa, que es muy rápido para sacar ventaja, intuyó que el 12 (de septiembre) la gente le decía que hablaran de sus temas. Por ejemplo, estuve en Monte Maíz, recorriendo Agrometal. Para que me regale una hora y media Roxana Negrini (su dueña), una empresaria que, con orgullo, cordobesa, metedora y emprendedora... ¿Cómo no pueden ver esa realidad? ¿Por qué no van a escuchar al empresario argentino, que produce, que tiene vendida toda su producción hasta junio del año que viene, que está contento y orgulloso porque sabe que, por un año y medio, va poder mantener salarios? En un país en el que no sabés lo que va a pasar. Si esa es la agenda, si es la de la producción, el empleo, la seguridad, entonces yo voy a ser un senador hiperconstructivo. Ahora, si Cristina nos va a querer maltratar y va a querer insistir, y... me va a tener como un durísimo opositor. A este rol ya lo he sabido hacer con (Amado) Boudou, en otras circunstancias cuando era la presidenta.

–¿No crees que el llamado al diálogo sea sincero?

–Es que todavía no han llamado.

–Al menos lo que dijo Massa.

–Fue un acto de oportunismo. Después no tuvo ninguna continuidad. Además, ¿es Massa el que tiene que convocar? ¿Dónde se daría ese diálogo? Tendría que ser el Parlamento. Por eso, necesitamos una oposición fuerte, consolidada, que se pare cuando se tenga que parar. Y que en estos 24 meses, que van a ser complejos y delicados para los argentinos, podamos discutir los temas de la gente.

KAMMERATH
–Cito a Daniel Passerini, quien estuvo en el programa, y fue muy crítico con vos. Bueno, todos los schiarettistas fueron muy duros con vos.

–Están 30 puntos abajo. ¿Qué querés que digan?

–Decía que Passerini te acusó de ser aliado de Boudou.

–¡Y de Kammerath! Y hoy Kammerath está preso, y no es por Passerini.

 
 
 
–Lo que él plantea es que Kammerath ahora es socio político tuyo.

–(Silencio)... No van a encontrar otro dirigente en los últimos 20 años en Córdoba que tenga la coherencia para investigar, denunciar y perseguir la corrupción que Luis Juez. Cuando Passerini, o un dirigente del peronismo, tenga la consecuencia de sostener las banderas de la honestidad, decencia, transparencia, de lucha contra la corrupción media hora, como lo vengo sosteniendo en los últimos 25 años, te lo puedo aceptar. Ni siquiera me alcanzo a ofender.

SU RELACIÓN CON MACRI
–El otro día señalaste que Mauricio Macri debió prestarse a la indagatoria.

–Se lo dije en el avión, y me dijo: “Tenías razón”. Y le dije: “Mirá, si hubieses ido 15 días atrás, hubiésemos podido denunciar la maniobra del kirchnerismo. Te pone un juez que no es competente. Que es un inútil absoluto, que ni siquiera conoce cómo es el procedimiento judicial que te tiene que relevar a vos, el Presidente de la Nación, del secreto para poder opinar sobre materias de inteligencia. Mirá el tiempo que perdimos”. Y tenía razón. Macri me preguntó: “¿Y cómo te das cuenta?”. Le dije: “Tenés que comparecer. Le pedís que te muestre la prueba. Y cuando te muestra la prueba y te quiere indagar, te das cuenta que el tipo, no solamente no es competente, sino que es una maniobra para joderte. Hubiéramos aprovechado 15 días de campaña electoral para desnudar esto”. Te acaba de regalar el juez Bava tu argumento defensivo. Claramente lo pusieron al tipo, que no solo es incompetente por su jurisdicción, sino que es un inútil. Aparte, ha sido la historia de mi vida. Cada vez que a mí me denunciaron, me querellaron, y me quisieron condenar, me defendí con igual hidalguía. Dije siempre que no iban a poder, porque yo no estuve. Me dijeron que tenía 5 millones de dólares en la Gran Caimán, y me hicieron pasar un momento horrible con mi familia, y tuve un año y medio hasta que conseguí... Le dije a Bonadio en aquel momento: “Procéseme, pero deme la posibilidad de poder defenderme”. Porque cuando tenés la verdad, tenés la certeza que no sos un bandido, te puede poner en un lugar incómodo, yo la pasé muy mal, hasta he llorado en algún estrado judicial.


–¿No esgrimirías la bandera del lawfare?

–No, no. No me voy a enojar nunca. Me voy a defender como se defienden los honestos.

–¿Qué peso tiene Macri hoy en Córdoba?

–Macri ha sido el presidente de los argentinos. Yo he construido con él una relación que ustedes no la van a entender. No necesito colgarme del cogote de nadie. Hablo con franqueza, con sinceridad. Creo que entendió cómo soy yo. A la larga, y después de muchos años, entendió que siempre le voy a hablar con sinceridad. Para mí, la lealtad es eso. Hay algo que el peronismo ha destrozado en los últimos 40 años: ha confundido lealtad con complicidad. Yo soy el tipo más leal del mundo, y te voy a decir siempre lo que opino. Me puedo equivocar. Pero no soy un cómplice.

–¿Hoy es indispensable Macri en una campaña en Córdoba?

 
–No nos sobra nadie. Nosotros tenemos que estar todos juntos. La unidad de Cambiemos debe ser inalterables. Le digo a Rodrigo que cuidemos lo que tenemos.

–¿Que va a seguir el 15?

–Por supuesto. Tenemos una responsabilidad. Para enfrentar una estructura desquiciada como es el kirchnerismo, no nos sobra nadie. Tenemos que estar todos juntos. Porque aún así la pelea es difícil. Vamos a enfrentar un aparato de casi un cuarto de siglo gobernando la provincia. Necesitamos tener equipos, hablar con las organizaciones, con las cámaras. Necesitamos escuchar a todo el mundo porque se viene un cambio de ciclo. Y el nuevo ciclo va a ser conducido e interpretado por aquellos que puedan interpretar y descubrir por dónde viene la cosa. Porque hay cosas que están muy buenas y que va a haber que sostenerlas, y otras que va a haber que cambiarlas.

–¿Pueden llegar a ganar 7 diputados en las elecciones?

–El tema matemático no es mi fuerte. Pero lo huelo en la calle. Vamos a tener una gran elección. Huelo la desesperación del enemigo, lo veo haciendo cosas irracionales, jugando al extremo. Intentando... No le va a alcanzar las bicicletas, los lavarropas, la plata que reparten Nación y la Provincia. El festival de manchancha que están repartiendo, con camiones semis en los barrios humildes de la ciudad de Córdoba, con chapas, tirantes...

–¿Plan “platita” provincial?

–No les va a alcanzar. Se lo digo a Schiaretti mirándolo a los ojos: “No te va a alcanzar, Juan. Ni las heladeras, ni el reparto de chapas de taxi, de remis”. La gente decidió que la honestidad y la decencia, pero fundamentalmente la dignidad se conquista. Y este pueblo argentino y cordobés el 14 va a conquistar esa dignidad con un urnazo que ni se lo sueñan.

EL ROL DE SCHIARETTI
–¿Qué te parece la actitud que asumió el gobernador de ponerse al frente de la campaña y ser tan crítico con el kirchnerismo y con Cambiemos?

–Es una sobreactuación que no se la cree ni él. Después de 24 años, venir a descubrir que la luz, el agua y el gas son 7 veces más cara en Córdoba que en el Amba. ¿Dónde estuvieron? Descubrieron la inequidad en el reparto de los subsidios del transporte... Si me decís que llegaste ahora, bueno... ¡Pero hace 23 años que gobiernan Córdoba! ¿Dónde estuviste cuando se discutió la matriz de distribución de subsidios? ¿No era que habían puesto dos funcionarios de Córdoba para discutir el tema? A mí no me la van a contar, porque yo le pedí a Schiaretti cuando era vicegobernador que lo convenciera a De la Sota para que me acompañara a discutir el tema. El boleta valía 0,28 centavos. Me parecen que están desesperados. Me parece que es injusto porque Schiaretti es el gobernador de todos. Con lo que lo quiero a Juan, porque es mi amigo de muchos años, y he tenido dificultades en 2007 y me he peleado con él. No es justo que lo expongan al gobernador de la forma que lo están exponiendo. No es justo.

 
 
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–¿Quién lo expone?

- No sé. Pero ponerlo al gobernador, cuando todavía le quedan 24 meses para gobernar, en una campaña... Capaz que me estoy metiendo en un saco de 11 varas. ¿Qué necesidad tienen? Arrancaron con una campaña de “ellas” y la termina haciendo “él”. Con un nivel de destrucción, inclusive, del propio eje de campaña. El que suplica que lo voten es él... Una confusión horrible, que no ayuda. Tampoco le va a servir. Es una elección legislativa. Si a vos te gusta la corrupción, la mentira, el desasosiego, el atropello los candidatos son del Frente para la Victoria (sic). Esa es la lista. Tenés que votarlo a Caserio. Y si vos crees que hay que ponerle un límite a Cristina y termina con esta locura, es Juntos por el Cambio. Lo lamento por Schiaretti, mi gobernador, pero no hay margen para darte gustitos.

Fuente: La Voz del Interor

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