Los desesperados intentos del gobierno para no perder en forma estrepitosa

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En Merlo, el intendente Gustavo Menéndez lanzó a sus militantes con un cuestionario mínimo en el que se pregunta si el encuestado va a ir a votar, por quién lo haría, si lo hizo en las PASO y, por último, si necesita transporte para ir a sufragar el 14 de noviembre próximo. Un poco por cábala, ya que en su distrito se presentaron por primera vez las fórmulas de Nación y de Provincia en 2019, y un poco más para recordar que Máximo Kirchner lo desplazó sin elecciones y antes de tiempo del PJ Bonaerense, el próximo jueves será el anfitrión del cierre de campaña.

En otro distrito de la misma sección electoral el celular de una vecina sorprende con una "breve encuesta" en la que se le pregunta, con nombre propio, sólo por el intendente en uso de licencia porque ocupa un Ministerio a nivel nacional y luego consulta qué opina, entre otras cosas, de la gestión municipal y si cortaría boleta. No hace mención a los candidatos a concejal o de ningún otro dirigente. 

 
Juan Zabaleta visitó hoy Tres de Febrero acompañado por el candidato local, Juan Debandi, de La Cámpora. "Hoy es con todos", siempre dice el ministro de Desarrollo Social de la Nación, el único que nunca ocultó su malestar por la manera de hacer política de "los pibes" que siguen a Máximo Kirchner. 

Allí también estaban quien no pudo participar de la interna PASO en la localidad, Horacio Alonso, y Daniel Menéndez, a quien todos ven como pretendiendo ser el próximo candidato a intendente. El dirigente de Barrios de Pie es un nuevo vecino de la localidad que conduce Diego Valenzuela, de Juntos, que en las elecciones de septiembre sacó casi diez puntos de diferencia sobre su inmediato rival. 

 
La necesidad de que haya un conductor hace imprescindible la necesidad peronista de que tenga lugar una interna que determine quién conduce. Y Zabaleta, militante clásico, es uno de los pocos que no le teme al "palo y palo". 

No obstante esta situación, de crisis permanente, en la que hoy nuevamente Antony Gutiérrez Rubí se agarró la cabeza cuando vio a Alberto Fernández, "nuevamente librepensador" junto a Evo Morales, Rafael Correa y el invitado "especial" Amado Boudou, el Frente de Todos tiene motivos para envalentonarse. 

"Quedan seis boletas en el cuarto oscuro el próximo 14 de noviembre. De ellas, entre 19% o 20% se lo llevan los partidos más chicos, sin importar quien sale tercero, cuarto o quinto. Los otros 80 puntos se dividen entre Juntos y el Frente de Todos. La mejor elección de Cambiemos fue en 2017, con el 41%, y la peor del perokirchnerismo, en ese año también, con el 37%, todos divididos. En esa franja vamos a estar los dos", confiesa un metódico peronista que conoce, como pocos, el terreno donde trabaja. 

Con esos números, donde todos suben pero un poco más el Frente de Todos, Axel Kicillof podría ponerse un poco más contento, porque mejoraría la performance en la primera sección electoral, donde en el caso de llegar al 36% podría ingresar un senador provincial más que la cuenta que le dejó las PASO. La alegría sería también para Sergio Massa, que contaría con una dirigente del Frente Renovador, Sofía Vanelli, como nueva legisladora.

Si los porcentajes suben como estiman en el oficialismo, el que sufriría las consecuencias sería el exintendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, padre de los tres hijos que tiene María Eugenia Vidal, su ex esposa. 

Más allá de todos los análisis, el Frente de Todos está observando, con preocupación, que "nada es ya como fue. Se debe hacer un replanteo integral del Gobierno para llegar como corresponde al 2023. Ni Mauricio Macri tuvo tanto tiempo antes que sufrir esto", confió un experimentado legislador nacional.

Esta "desintegración peronista" también provoca "el crecimiento de los extremos. La demostración de que no hay más peronismo es que ahora hay lucha de clases" explicó, filosóficamente peronista, Jorge Garrido, exdiputado nacional oriundo de San Miguel.

Fuente: MDZ

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