Alberto Fernández ya perdió 466.889 votos en Córdoba: ¿por qué juega a perder más?

ACTUALIDAD Por Eduardo Paladini para Clarin
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Néstor Kirchner lo experimentó en carne propia, en el primer test electoral de la fuerza que creó, allá por abril de 2003. En una elección atomizada entre cinco candidatos, el entonces postulante del Frente para la Victoria quedó quinto en Córdoba. Apenas alcanzó los dos dígitos (10,81%) y terminó relegado por las otras cuatro fórmulas que aparecían con alguna chance de pelear por la presidencia, encabezadas por Carlos Menem (1°), Adolfo Rodríguez Saá (2°), Ricardo López Murphy (3°) y Elisa Carrió (4°). 

Desde ese momento, el kirchnerismo comenzó con una relación sinuosa con la provincia, con sus políticos y (sobre todo) sus habitantes, en general descendente y con unas pocas treguas en la relación. Como fue contando Clarín, Córdoba se convirtió en la capital anti K del país y por eso no se entiende (o se entiende pero no deja de sorprender) el reclamo del presidente Alberto Fernández.

Hace una semana, en un encuentro en el Centro Cultural Kirchner, ante una platea de dirigentes de ese distrito, Fernández aseguró: "Hace falta de muchos cordobeses y cordobesas como ustedes para que Córdoba, de una vez por todas, se integre al país. Para que de una vez y para siempre (Córdoba) sea parte de la Argentina, y no esta necesidad de siempre parecer algo distinto".

Los dichos del Presidente tuvo el veloz y previsible cruce de Luis Juez, el candidato a senador de Juntos por el Cambio en la provincia. Las vueltas de la política: en 2007, Fernández fue uno de los impulsores de la postulación de Juez a gobernador, en una elección que terminó ganando (con denuncia de fraude en el conteo) el actual mandatario, Juan Schiaretti.

El Frente de Todos viene de hacer una elección definitivamente mala en Córdoba. Su candidato a senador, Carlos Caserio, apenas superó aquella performance de un desconocido Kirchner, y consiguió el 11,15% de los votos. Quedó tercero. Así, se encamina directo a perder la banca que el propio dirigente le había obsequiado al oficialismo en 2019, luego de romper con Schiaretti.

Como ocurrió en muchas provincias, el porcentaje hace ruido cuando se lo compara con el último antecedente electoral del Frente de Todos en la provincia, la segunda con más votantes del país (8,68% del total). Hace menos de dos años, los Fernández sumaron el 29,31%. Quedaron segundos y (lo más fuerte) sacaron 466.889 votos más que el 12 de septiembre: 666.445 contra 199.556 de Caserio.

Un pronóstico complicado

El escenario, habrá que admitirlo, ya venía complicado para Caserio, aún antes de la bravata anti cordobesa del Presidente. Las encuestas en la provincia abrían un interrogante estadístico complejo para la Rosada: ¿llegará el candidato K a los dos dígitos?

Hay antecedentes que encienden el alerta. Salvo en 2005, cuando el kirchnerismo y el PJ fueron unidos, y ganaron aquella elección (con más de 37 puntos), en las legislativas intermedias el peronismo local siempre fue separado y dejando relegadas a las diferentes variantes K.

 

Para senadores, en 2009, Eduardo Accastello terminó cuarto con 8,74%; en 2013, Carolina Scotto primero fue cuarta en la PASO y finalmente subió al tercer puesto en la general, con 10,90% y 15,27% respectivamente; y en 2017, Pablo Carro finalizó tercero en ambas tandas, con 10,09% y 9,71%.

En las últimas PASO, por encima de Caserio quedó la suma de las cuatro listas de Juntos por el Cambio, con 48,94%; y la única boleta de Hacemos por Córdoba, encabezada por la mujer de Schiaretti, la actual diputada Alejandra Vigo, con 25,04%.

Con la banca de senadores ya dada por perdida, el riesgo para el Frente de Todos es caer tanto que ni siquiera puedan renovar la única diputación nacional que ponen en juego. En ese terreno, lo de Fernández pareciera ayudar poco.

Récord (negativo) de imagen para los Fernández

Pese a la (relativa) buena elección que los Fernández hicieron en Córdoba, a medida que la crisis económica y la pandemia ahondaron la grieta, la imagen de ambos se fue desmoronando. O mejor dicho: cayó fuerte la de Alberto, después de haber alcanzado números interesantes a principios de 2020; y nunca se recuperó la de Cristina.

Según los datos de CB Consultora Opinión Pública, el Presidente combina actualmente 21,7% de imagen positiva en Córdoba y 75,4% de negativa. Lo de la vice es igual de flojo: + 21% y - 76,6%. En ambos casos, se trata del distrito donde peor ponderación tienen.

Y si bien hoy todos los focos están puestos en los dichos de Alberto Fernández, la ex presidenta también tuvo su luna de miel con Córdoba. Después de haber sacado un moderado 23,84% en la presidencial de 2007 (quedó segunda, debajo de Roberto Lavagna), en 2011 logró un hito para el kirchnerismo, cuando ganó en la provincia, tanto en la PASO como en la general, con 34,25% y 36,41% respectivamente.

Otros tiempos.

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