Acuerdo Estados Unidos y China por cambio climático: ¿es creíble esta vez?

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El anuncio conjunto de Estados Unidos y China sorprendió a todos. Porque son las dos principales potencias económicas mundiales y al mismo tiempo, los dos mayores emisores de dióxido de carbono del mundo. 

Sorprendió porque pese a su enfrentamiento diplomático, político y comercial, Washington y Beijing admitieron la gravedad de la crisis climática, y la urgencia de actuar al respecto: conjuntamente. No sólo en un futuro mediato, sino que decidieron hacerlo en el inminente: desde ahora mismo, en esta década. 

Es una señal poderosa y probablemente acabe siendo uno de los mayores logros de la COP26, la XXVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU que concluirá mañana en Glasgow.

En una contundente declaración conjunta, China y Estados Unidos anunciaron ayer un acuerdo para acelerar la lucha climática. El texto indica que "alarmados por los informes" del cambio climático, "reconocen la gravedad y urgencia de la crisis climática", por lo que "están comprometidos a abordarla a través de respectivas acciones aceleradas en la década crítica de 2020".

También aseguraron que responderán a través de la "cooperación en procesos multilaterales, incluido el proceso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), para evitar impactos catastróficos".

"Estados Unidos y China recuerdan su firme compromiso de trabajar juntos y con otras partes para fortalecer la implementación del Acuerdo de París", señalaron, para destacar la necesidad de lograr el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media mundial a los 1,5 grados centígrados.

Advirtierom que sigue existiendo una "brecha significativa" entre los esfuerzos contra el cambio climático y lo que debe realizarse para alcanzar los objetivos, y  subrayaron la "importancia vital de cerrar esa brecha lo antes posible", en particular mediante la intensificación de los esfuerzos y el trabajo conjunto, incluyendo la aceleración de la transición verde y baja en carbono y la innovación tecnológica climática.

En este contexto, los países han acordado cooperación en relación con los marcos reglamentarios y las normas medioambientales relacionadas con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la década de 2020, maximizar los beneficios sociales de la transición energética limpia, políticas para fomentar la descarbonización y la electrificación de los sectores de uso final y el despliegue y la aplicación de tecnologías como el CCUS y la captura directa de aire.

LAS EMISIONES DE METANO

Al reconocer específicamente el "importante papel" que desempeñan las emisiones de metano en el aumento de las temperaturas, ambos países consideran necesario aumentar las medidas para controlarlas, por lo que "cooperarán para mejorar la medición (...), intercambiar información sobre sus respectivas políticas y programas para reforzar la gestión y el control del mismo, y fomentar la investigación conjunta sobre los retos y soluciones".

Teniendo en cuenta la cooperación mencionada y antes de la COP27, también quieren "desarrollar medidas adicionales para mejorar el control de las emisiones de metano".

En este sentido, destacaron que "China tiene la intención de desarrollar un Plan de Acción Nacional exhaustivo y ambicioso sobre el metano, con el objetivo de lograr un efecto significativo en el control y la reducción de las emisiones de metano en la década de 2020". Por su parte, Estados Unidos anunció el Plan de Acción de Reducción de Emisiones de Metano.

Por otro lado, para reducir las emisiones de CO2, plantearon cooperar en "políticas que apoyen la integración efectiva de altas cuotas de energía renovable intermitente de bajo coste, políticas de transmisión que fomenten el equilibrio eficiente de la oferta y la demanda de electricidad en amplias zonas geográficas o políticas de generación distribuida que fomenten la integración de la energía solar, el almacenamiento y otras soluciones de energía limpia más cerca de los usuarios de la electricidad, entre otras.

En este contexto, Estados Unidos ha establecido el objetivo de alcanzar el cien por cien de electricidad libre de contaminación por carbono para 2035, mientras que China reducirá progresivamente el consumo de carbón durante el XV Plan Quinquenal y hará "todo lo posible" para acelerar esta labor.

Por último, han acordado establecer un grupo de trabajo sobre la mejora de la acción climática en la década marcada para promover la cooperación entre los dos países y los procesos multilaterales, con reuniones periódicas.

Respecto al plan conjunto, el enviado de China para el clima, Xie Zhenhua, ha aseverado que "hay más acuerdo que divergencia" entre Pekín y Washington, lo que, ha añadido, convierte la lucha contra el cambio climático "en un área de enorme potencial para la cooperación".

"La publicación de esta declaración conjunta muestra una vez más que la cooperación es la única opción tanto para China como para Estados Unidos. Al trabajar juntos, nuestros dos países pueden lograr muchas cosas", ha defendido.

Por su parte, el enviado especial para el clima de Estados Unidos, John Kerry, dijo que está "complacido" con el acuerdo. "Los pasos que estamos tomando, creemos, pueden responder preguntas sobre el ritmo al que va China y ayudar a China, Estados Unidos y otros a acelerar sus esfuerzos", ha apostillado, informa la cadena estadounidense CNN.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dio la bienvenida al acuerdo y ha recalcado que "hacer frente a la crisis climática requiere la colaboración y la solidaridad internacionales". "Este es un paso importante en la dirección correcta", afirmó.

Fuente: El Cronista

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